| 12/16/2015 12:00:00 AM

Tecnoglass, la colombiana que le sacó partido al alza del dólar

Christian Daes preside esta compañía de vidrios que tiene 70% del mercado del sur de la Florida y es la única firma colombiana listada en Nasdaq. Asegura que 2016 será el mejor año de la firma.

Es el típico barranquillero desparpajado, sin pelos en la lengua para decir lo que piensa. Es un hombre de familia, que a sus 52 años aún va a diario a almorzar a casa de sus papás, junto con su esposa, hermanos y cuñados y es, precisamente, a esa unidad familiar a la que le atribuye el éxito de Tecnoglass.

Se trata de Christian Daes, quien junto con su hermano José Manuel, construyó en los últimos 30 años una multilatina de vidrios y ventanas, que fabrica en Colombia y tiene 70% del mercado del sur de la Florida.

Su compañía es la única nacional listada en Nasdaq (con una acción que se ha valorizado 50% en los últimos 18 meses) y es una las pocas que se ha declarado ganadora cuando el dólar estaba por debajo de $2.000 y ahora que supera los $3.000.

Se considera un optimista empedernido y con esa mirada habla sobre Tecnoglass y sobre el país.

¿Es cierto que 2015 va a ser uno de los mejores años en la historia de la compañía?

Sí y gracias a la devaluación. La gente habla de ella como si fuera un mal, pero creo que ya era necesaria después de mucho tiempo de una revaluación que hizo que no fuera rentable fabricar sino importar. Obviamente, la tasa a $3.000 es costosa, pero creo que entre $2.600 y $2.900 es donde se debería situar para que los empresarios podamos trabajar. Además del dólar, nos benefició la alta demanda por ventanas en Estados Unidos y la bajada de una materia prima fundamental para nosotros, como es el aluminio, que ha caído 30%, lo que en conjunto nos representa utilidades. De hecho, hasta septiembre nuestras ventas crecían 50% anual. 

¿Cómo llegaron a Estados Unidos?

En 1995 cuando ya estaba andando la empresa, el país entró en una crisis de la construcción y estando en Barranquilla era más fácil coger un avión e ir a buscar mercado a Miami que a Bogotá. Allá nos atendió un cubano que inicialmente no nos prestó atención, pero luego tuvo una necesidad muy grande de un cristal que no se consigue fácil. Desde ahí empezamos a hacer negocios. 

Una empresa exportadora como la suya, ¿cómo sobrevivió a tantos años de revaluación?

Siempre he dicho que somos como una bacteria de cuidados intensivos que se resisten a morir. Nos va mejor en las crisis que en las bonanzas. Fabricamos productos de muy buena calidad y tenemos la capacidad de ver una oportunidad en donde la gente no ve salidas. Eso nos ha hecho fuertes y si nos devolvemos a 2006 cuando empezó la crisis hipotecaria en Estados Unidos, muchas de las compañías de ventanas de allá bajaron sus ventas casi 80%, mientras nosotros las subimos de US$60 millones a US$180 millones en esos cinco años de crisis, porque ofrecimos mejores precios. Nosotros hemos manejado los recursos para que sean rentables, incluso con dólar a $1.650, porque uno puede encontrar qué y cómo hacer para seguir ganando dinero. En esos años de revaluación nunca dimos pérdidas.

¿Por qué inscribió su empresa primero en Nasdaq y no en la bolsa colombiana?

Podríamos haber hecho el curso primero en la bolsa de valores colombiana, pero pensamos en hacer lo más difícil primero y después devolvernos. Además era importante para nosotros debido a que el 60% de las ventas son en Estados Unidos y allá confían más en las empresas que tienen sus acciones listadas en sus bolsas. 

¿Cómo ve 2016 para Tecnoglass?

Ese sí va a ser nuestro mejor año, porque ya tenemos las ventas hechas, ya sabemos qué vamos a facturar y por eso esperamos un año estrella. De hecho en Nasdaq anunciamos que vamos a pasar los US$85 millones de Ebitda, creo que lo vamos a superar y nos va a tocar hacer otro anuncio subiendo ese número.

¿Cómo ve la economía del país para 2016?

Muy bien. La gente se queja mucho, pero no cabe en los centros comerciales, en los aviones, en los restaurantes, en los conciertos, etc. Tal vez no tenemos una situación ideal, pero que el país va bien es seguro. Además un país que crece en medio de la situación petrolera que hay en el mundo es un país estable. El resto de lo que digan es ganas de tomar posiciones políticas.

¿Y hablando de posiciones políticas usted es uribista o santista?

Yo soy colombiano. Pienso que Uribe hizo un magnífico gobierno y que el presidente Santos también lo está haciendo. Lo que no entiendo es por qué hay que escoger. Es como poner a competir a dos hijos. Eso es innecesario y absurdo.

¿Qué le preocupa de 2016?

Que no se logre la paz, que la gente se encarnice en encontrar culpables internamente, cuando el país debe estar un poco más unido hacia el futuro. Al final Colombia se merece mejor suerte. Afuera aún se piensa que vivimos en conflicto y nadie quiere traer inversión a un país en conflicto. 

Se dice que para que avance el proceso de paz, habrá que tragarse muchos sapos, ¿qué tantos está dispuesto a tragarse?

Prefiero que los guerrilleros estén en el Congreso y no en el monte matándose entre colombianos. Se exagera con las preocupaciones en ese frente y prueba de ello es la desmovilización del M-19. Yo le agradezco a Navarro Wolf e incluso a Gustavo Petro, que llegaron a cargos importantes democráticamente. Eso muestra que funciona mejor que tenerlos delinquiendo en una guerra interminable. Uno se traga los sapos con la familia y los amigos, así que un sapo más o uno menos…

Los industriales se quejan mucho de los productos chinos, ¿para usted son una amenaza o un competidor más?

La gente le tiene miedo y respeto a China, porque los tipos evidentemente juegan con la economía mundial. Me parece que Colombia ha sido laxa en tomar medidas contra China, pues 86 países tienen impuesto de más de 50% para su aluminio y acá no. La explicación es que tenemos que cumplir con las regulaciones de la OMC. Yo me pregunto, ¿por qué Estados Unidos sí le zampa 86% de impuesto y acá no se puede? Entonces lo que decidimos fue competir con China. Me traje cinco presas para extruir aluminio y, cada vez que veo que entram contenedores de aluminio chino, bajo el precio por tres días para que los importadores no ganen plata. Los voy aburriendo hasta que no vuelven más y, le confieso, me ha funcionado.
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