| 8/21/2013 6:00:00 PM

El primer megahotel

Con el Tequendama, la industria hotelera del país se modernizó. Su historia ha estado ligada a la vida política, económica y social colombiana.

“¡Ese es el edificio más grande de Colombia, es uno de los hoteles más grandes del mundo, es casi un rascacielos!”... es la frase exagerada que el mayor general (r) Orlando Salazar Gil, actual gerente del Hotel Tequendama, recuerda haberle escuchado a su hermana cuando era pequeño y paseó con ella por la glorieta ubicada frente a la edificación que se levantaba en la esquina de la calle 26 con carrera 10, en el centro de Bogotá.

La imagen es difusa pero cierta. El Hotel Tequendama, declarado bien de interés cultural por el Ministerio de Cultura en 2001, fue inaugurado el 17 de mayo de 1953 por el presidente Roberto Urdaneta Arbeláez. Su construcción, en menos de dos años, marcó una época de oro para la ingeniería civil. Con una estructura de 375 habitaciones y bajo la gerencia de Ernesto Etter (q.e.p.d.), se consideraba uno de los ‘megaproyectos’ de la época.

Desde entonces, el Tequendama ha sido escenario de algunos de los hechos más importantes del país. Desde el cierre de campañas presidenciales hasta la celebración de asambleas gremiales y convenciones de  gran transcendencia en los círculos sociales, políticos y económicos.

Albergó las oficinas de los constituyentes en 1991, fue sede oficial y vio nacer eventos como el Festival Iberoamericano de Teatro. Cada año recibe a presidentes, deportistas de renombre y estrellas internacionales. En sus torres de apartamentos residen, además, magistrados, senadores y empresarios.

Con el Tequendama, la industria hotelera se modernizó y se abrió paso entre otros hoteles emblemáticos en la política, como el Regina, fundado en 1921 en Bogotá; el Hotel del Prado en Barranquilla, primero de turismo en el país inaugurado en 1929, o el Irotama, de Santa Marta, primer resort de Colombia.

También marcó el camino para la llegada de grandes cadenas internacionales de hotelería como Intercontinental, Hilton, Marriot, Holiday Inn, Sonesta, Sofitel, Radisson o Wyndham e inspiró la consolidación de nacionales como Estelar, Dann o GHL, entre otros.

La tecnología utilizada en 58 habitaciones, 297 apartamentos y 32 salones con capacidad hasta de 2.500 personas, lo mantienen vigente entre 4.732 hoteles inscritos en el Registro Nacional de Turismo a mayo de 2013.  “Conservamos la esencia clásica del hotel porque es un bien arquitectónico de la ciudad y le incorporamos tecnología”, dice Salazar Gil al explicar que desde el televisor, el huésped puede revisar su cuenta, identificar a la persona que pregunta por él y autorizar su ingreso, por ejemplo.

Estar a la vanguardia le ha permitido al hotel tener clientes fieles que han regresado una y otra vez en las últimas décadas y les ha permitido enfrentar la fuerte competencia por los viajeros internacionales, que en 2012 alcanzaron la cifra de 1,7 millones.
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