| 12/16/2015 7:00:00 PM

El negocio del cine se mantiene firme a pesar de la desaceleración económica

El negocio del cine está disparado en Colombia. En 2015 va a crecer cerca de 28% y espera mantener ritmos de crecimiento de 10% en los próximos años. ¿Cómo lo lograron?

Munir Falah es uno de los empresarios más representativos de la industria de la proyección de cine en Colombia. Este sector sigue registrando récords y se espera que en 2015 la taquilla total de Colombia se acerque a los 60 millones de asistentes. Las cifras del sector siguen disparadas como resultado del crecimiento de la clase media, las millonarias inversiones de la industria en nuevas salas por todo el país y porque, a pesar de la devaluación, los precios de las boletas no han subido, lo que, según Falah, convierte a esta industria del entretenimiento en la oferta más barata para los colombianos. Revista Dinero habló con Falah sobre estos temas y, además, sobre los impuestos, la paz y los desafíos del país para 2016.

En Colombia es habitual discutir si el vaso está medio lleno o medio vacío. Todo indica que en su sector el vaso está medio lleno.

Yo diría que hay que separar dos cosas: la situación del sector y la situación del país. En el país se ha notado una desaceleración y se prevé que 2016 no va a ser un año fácil. La meta de inflación era 3% y va a estar muy por encima, a pesar de los esfuerzos del Banco de la República, que ya ha aumentado la tasa tres veces. Definitivamente, el año entrante va a estar un poco más complicado. El desempleo se ha incrementado, pues ha llegado a 9%. La situación va a estar complicada no solo para el sector privado sino para el Gobierno, por el tema petrolero, ya que no va a contar con los mismos recursos.

Pero su sector se ve muy bien.
Sí, yo veo el vaso bastante más lleno que la mitad. Venimos en los últimos 8 años creciendo consistentemente en el sector, pero 2015 ha sido un año espectacular, sobresaliente para la industria. Pasamos de 46,5 millones de espectadores en 2014, al orden de 59,2 millones en 2015. Es un crecimiento de casi 28%. La taquilla del negocio a nivel nacional será del orden de $500.000 millones.

Es habitual que los empresarios digan, parafraseando a Fabio Echeverri, que el país va mal, pero su sector va bien. ¿Por qué?

En toda economía las coyunturas sirven para que a unos sectores les vaya muy bien y a otros no tan bien. Eso es normal. Un ejemplo es lo que le ha pasado con el dólar. Hacía muchísimos años no teníamos una devaluación de esta magnitud. Obviamente, para los exportadores es una maravilla, y para los importadores, nefasto.

¿Cómo le fue al cine con el dólar?

Nos afectó la devaluación. El dólar afecta a todo el mundo. Por ejemplo, cuando se hace un nuevo complejo de cines -como un múltiplex- un porcentaje importante de esa inversión es en equipos y materiales importados. Ahí nos vemos afectados en gran medida. De otra parte, los contratos que nosotros hacemos con ciertos proveedores, por ejemplo, la negociación con el MET de Nueva York, para poder traer la ópera, o la negociación para ofrecer 3D -que son unas regalías que hay que pagar-, todo eso se tasa en dólares. De ahí que para nosotros el efecto sea significativo. También se impacta lo que les pagamos a las productoras de Hollywood, pues lo que van a recibir ellos por la taquilla, ese rubro crece en pesos, porque el número de boletas vendidas aumenta, pero ellos van a terminar recibiendo muchos menos dólares que los que recibían anteriormente, por la devaluación.

¿Algo positivo de la devaluación?

No. Lo que pasa es que el sector viene creciendo muy bien y eso compensa el impacto de la devaluación.

Justamente por la devaluación, ha habido empresarios que han empezado a subir precios. ¿Ustedes lo han hecho?
No, no tocamos el precio, aprovechando que era un año muy bueno y que hubo un mayor ingreso. Preferimos absorber ese impacto de la devaluación por una sencilla razón: el cine es un producto masivo y todo el mundo debería tener acceso a él. Este negocio es muy sensible al precio y preferimos darnos la pela y absorber ese mayor costo.

Volvamos al diagnóstico del sector. ¿Por qué crecen a 28% justo en un año en que todo el mundo estaba esperando desaceleración?

Son muchos los factores. Primero, todos sabemos que la economía en 2015 no ha sido fácil. En la medida en que la economía esté difícil y el desempleo aumente, pues la gente busca el entretenimiento más barato que existe. Ese es el cine. La gente que ya no puede darse el gusto de irse de vacaciones, de pagar un tiquete aéreo, de pagar un transporte público de una ciudad a otra, pues le toca quedarse en su ciudad, pero puede sacar algunos recursos para ir a cine, puesto que es el entretenimiento más barato para la familia. Segundo, hay proyectos nuevos que se han abierto. Eso hace mucho más atractiva la asistencia, ya que le estamos acercando el cine a los sectores residenciales de las ciudades. Tercero. Las películas han estado este año muy buenas. Hemos tenido unas 10 películas que han superado el millón de espectadores.

¿Cuáles son esos taquillazos?

Hemos tenido la película más taquillera en la historia del cine en Colombia; jamás se había llegado a una cifra siquiera cercana a la que hizo Fast & Furious 7, que logró 4,4 millones de espectadores. Tuvimos otra este año que también batió récords, Minions en 3D, que trajo 3,2 millones de espectadores. Avengers llevó 2,5 millones e Inside out (Intensamente), 2,4 millones. Para rematar el año, se nos apareció algo que nadie esperaba que fuera de esa magnitud: Colombia Magia Salvaje, 2,4 millones de espectadores. Eso es una barbaridad para un documental. Y jamás esperamos una cifra de esa magnitud.

Pareciera que todo marcha bien. Pero, ¿cuál es la principal amenaza para esta industria?

Acomodar el modelo económico a la forma como se comportan las ‘ventanas’. La ‘ventana’ es el tiempo que transcurre entre el momento en que sale la película y la salida en otros formatos. Siempre los productores han defendido las ‘ventanas’: una película no puede salir en ningún formato, hasta que salga en cine y mínimo tres meses después es que puede salir en video y un año después en televisión. 

Eso cada día se reduce un poco. Pero a pesar de todas las nuevas plataformas que están saliendo y que la ventana se viene reduciendo, mire los crecimientos que estamos teniendo: a pesar de Netflix, a pesar de AppleTV. Podemos en principio concluir que la gente busca ir a un espectáculo, entretenerse en un grupo. El cine es un plan. No es lo mismo quedarse en la casa a ver una película que irla a ver, primero en pantalla grande, y con un sonido envolvente espectacular, y verlo con más gente, que verla solo en la casa.

No mencionó a la piratería dentro de las amenazas…

No la menciono, porque la piratería ha sido muy alta y nadie la ha podido combatir y acabar, como la droga, por decirlo de alguna manera. Hemos convivido con ella todo el tiempo. Le metemos muchos recursos para combatirla pero sigue ahí y hemos convivido con ella toda la vida y estos resultados se ven a pesar de la piratería.

Ustedes pertenecen a un grupo económico, el Santo Domingo, que justamente ahora está en medio de una negociación mundial en el negocio cervecero. No obstante, Cine Colombia se ha convertido en la niña bonita del grupo, pues viene creciendo a buenos ritmos. ¿Cómo se priorizan las inversiones que vienen y la junta directiva qué tan atenta está a estos proyectos?

La junta directiva, y particularmente la familia Santo Domingo, han sido sumamente amplios con Cine Colombia. No nos hemos visto en ningún momento limitados para hacer las inversiones que se requieren o que consideremos importantes para el crecimiento de la compañía.

¿Qué proyectos hay?

En este momento tenemos un plan de inversión de los próximos dos años cercano a los US$100 millones. Ya tenemos contratos cerrados por 100 pantallas nuevas. Cine Colombia tiene hoy 280 pantallas y tenemos 100 pantallas cuyos negocios ya están cerrados para los próximos dos años.

¿Cuál es el teatro de mayor asistencia?

Centro Mayor en Bogotá. Es un teatro que mete dos millones de personas al año. Américas mete 1,5 millones de personas al año. Y de ahí en adelante siguen Gran Estación, Titán y Unicentro, todos en Bogotá.

Pasemos a los temas macro. De todas las amenazas que se ven en el panorama, como desempleo, déficit fiscal e inflación, ¿cuál es el más importante para el otro año?

Es difícil decir si hay una amenaza mayor que la otra. La verdad, todas son importantes y todas están interrelacionadas. Sin embargo, el tema prioritario es cómo evoluciona el proceso de paz. Este será el tema de fondo para el país en 2016.

La paz polariza. ¿Cuál es su visión sobre el tema?

Primero, yo no voy a opinar sobre el tema en sí, por una sencilla razón: son muy pocas las personas que realmente conocen la minucia y los detalles del proceso. Y realmente para poder opinar hay que conocer todos estos detalles. Segundo, lo que sí tengo perfectamente claro, así como estoy seguro que lo tienen todos los colombianos, es que la paz es indispensable. Mi posición con relación a la impunidad es que sí será necesario que exista algún nivel de impunidad. Adicionalmente, considero que es mucho más complejo lo que se viene después de la firma del documento.

¿A la hora de la refrendación va por el sí o por el no?

Si la información que uno va tener es completa, sin ninguna ambigüedad y redactada de una manera transparente y sencilla, y además se comparte la naturaleza de los acuerdos, obviamente votaría por el sí. Lo que no comparto es la reducción del umbral, pues entre más colombianos refrenden el proceso, más legitimidad tendría no solamente a nivel nacional, sino a nivel internacional.

El otro tema clave de 2016 es la reforma tributaria. ¿Qué inquietudes tiene sobre el tema?

Comparto que es indispensable una reforma tributaria estructural pero que tenga como filosofía organizar lo que existe y no simplemente buscando cómo incrementar el tributo para obtener más ingresos.

¿Cuál es la reforma tributaria ideal?

No existe una reforma tributaria ideal. Porque si existiera sería solo copiarla del país que la tenga. Lo que sí creo es que se deberían gravar no los activos que se tengan, sino los ingresos que se obtienen anualmente. Porque se puede asumir que los activos que se tienen se adquirieron con recursos que ya tributaron. ¿Por qué se va a tener que castigar a un colombiano que ha trabajado toda su vida, compró su finca o su casa y ya llegó a la edad de jubilación? Pues resulta que todo lo que logró (su casa, su finca) lo tiene que vender porque no puede pagar el impuesto. Eso no tiene lógica.

¿Cómo ha visto las decisiones del Banco de la República?

Son positivas, porque cumplir la meta de inflación totalmente ya es imposible, pues estamos en más de 5% y vamos a terminar el año por encima de 6%. La inflación va a ser más del doble de la meta. El Banco de la República ha sido muy ortodoxo y muy acertado en haber subido las tasas tres veces este año.

¿No le preocupa que eso desacelere la economía?

Ya la economía está desacelerada. Es un círculo vicioso. Hay que tomar una decisión y creo que es mucho más peligroso que se desborde la inflación a que se desacelere un poco la economía. Echar reversa el día de la mañana con una inflación disparada es mucho más complejo.

¿Qué le pide al Niño Dios para el año entrante?

Que si se da la paz se dé en unas condiciones en que la mayoría estemos de acuerdo. Eso es lo más importante. Pero si se dan condiciones satisfactorias para casi todos los colombianos, creo que ese es un paso enorme para el país. Y salud para poder seguir contribuyendo con un granito de arena al desarrollo.

2016 es un año bisiesto. ¿Algún agüero?

No, yo soy poco de agüeros.

¿Quién es el malo de la película hoy en Colombia?

Sin duda, el narcotráfico, la guerrilla y el paramilitarismo. Han sido los malos y siguen siéndolo. Cuando uno viaja al exterior, eso es lo que trasciende las fronteras y ese es el tema que generalmente coloca la gente. Colombia tiene 99% de cosas buenas que destacar y de qué hablar pero eso malo es lo que trasciende en los medios de comunicación.

Algunas preguntas, sobre temas varios. ¿Que siga Pékerman o no?

Sí, ha hecho una muy buena labor, es un apasionado del tema, quiere a Colombia. Sí, que siga.

¿Tiene cuenta en Twitter?

Sí, pero no escribo. La uso para estar actualizado. Ocasionalmente mando un tuit.

¿Ve televisión? ¿Tiene Netflix?

No veo televisión. Sí veo Netflix de vez en cuando y AppleTV.

¿La aplicación de celular que más utiliza?

Teléfono, correo y Whatsapp y la aplicación que acabamos de lanzar de Cine Colombia con la que ya ofrecemos la boleta virtual.

¿La última película que vio?

Spectre, la del agente 007.

¿Qué libro está leyendo?

Las obras de un autor cubano, Leonardo Padura. Y recientemente me he leído casi todos los libros de Sándor Márai.

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