| 6/10/2015 7:00:00 PM

El Ikea colombiano

Jamar es la mayor diseñadora y distribuidora de mobiliario en Colombia, donde sus ventas cuadruplican las de firmas multinacionales. Es la líder de un clúster en la Costa y también financia a sus clientes.

El elevado costo de los fletes dentro de Colombia –que hacen que sea más caro mover carga desde los puertos hacia el interior, que desde los puertos hacia el exterior– es el responsable de que una las marcas más queridas de la Costa Atlántica no se conozca en el resto del país.

Se trata de la que para muchos es el ‘Ikea’ colombiano, la barranquillera Jamar, hoy la mayor compañía diseñadora y distribuidora de mobiliario en Colombia, con exportaciones a Panamá, proyección hacia los principales mercados de Centroamérica y ventas que superan los $300.000 millones anuales.

Sin embargo, a diferencia de la multinacional sueca que vende muebles para que sus clientes los armen, los de Jamar ya están hechos, razón por la cual movilizar sofás, comedores o camas es complicado y costoso, al menos hacia el interior del país.

No obstante, Jamar está en plena expansión y la posibilidad de llegar a mercados como Bogotá cada día está más cercana gracias a su modelo de negocio.

Jamar nació hace 64 años y su nombre proviene de las iniciales de su fundador Jaime Naimark, un barranquillero descendiente de judíos. Comenzaron como un almacén de muebles tradicional, pero desde un principio se dedicaron solo a comercializar no a fabricar. Con el tiempo se dieron cuenta de que para marcar la diferencia debían participar en todo el proceso, desde los diseños hasta supervisar la fabricación. Así que se concentraron en desarrollar unos proveedores que cumplen con los altos estándares de la compañía. Hoy tiene 41, que en conjunto forman un clúster que emplea a más de 8.000 personas (de ellos 1.300 trabajan con Jamar).

El más grande de esos proveedores, que son considerados como unidades externas de producción, factura unos $14.000 millones anuales trabajando para Jamar, pero en promedio dichos fabricantes de muebles venden $3.000 millones. Sus colegas de la zona del 12 de Octubre en Bogotá llegan máximo a $19.000 millones en el caso más exitoso. Por eso, Jamar está estudiando la posibilidad de replicar su modelo con fabricantes de la capital.

Con la llegada al país de gigantes que también comercializan muebles, como Tugó y Falabella, decidieron ir a China a ver si con el producto asiático podían mantenerse competitivos y no perder mercado, pero se dieron cuenta de que la calidad de los muebles era mejor en Colombia; hoy sus ventas comprueban que tomaron el camino correcto (su facturación supera cuatro veces la de Tugó, por ejemplo).

Jamar tiene 15 almacenes en la Costa con grandes espacios de exhibición, así como el centro de distribución, Cendis, que es el tercer centro logístico más grande de América del Sur, en donde concentra toda su operación logística de almacenamiento y distribución de mobiliario.

Paralelo al negocio de muebles, Jamar desarrolló uno de crédito para sus compradores, a quienes financia con sus propios recursos. Ha entregado más de un millón de créditos, con una muy baja morosidad, pese a que muchos de sus consumidores son personas de la base de la pirámide. También ofrecen muebles más económicos, lo que hace que sus clientes los renueven con más frecuencia, pues es una compra aspiracional.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?