| 6/18/2013 3:00:00 PM

El exitoso

Un segundo semestre positivo, impulsado por las bajas tasas de interés y la inversión, espera el presidente de la mayor cadena de comercio del país. Su apuesta es por la paz.

En el contexto mundial, el comercio muestra una reducción en la demanda en casi todos los mercados. América Latina va mucho mejor que Europa o Estados Unidos, aunque menos bien que Asia. En Colombia, el comercio creció en años anteriores a tasas de entre 8% y 9% y este año lo hará a ritmos entre 2% y 4%. Evidentemente es una desaceleración pero aún con crecimiento, y este es un punto importante.

En el comercio colombiano hay una reducción en la demanda, y en las expectativas y optimismo del consumidor. Hay unos elementos que no han sido positivos para afianzar esta demanda, como el hecho de que la reducción de tasas de interés no se ha dado plenamente. Creemos que se va a dar y eso nos permitirá tener un segundo semestre positivo.

En mercados como Bogotá y Medellín, que son claves para el crecimiento del país, hay un aumento de desconfianza básicamente por efectos de la tributación local. Al final, es una plata que el consumidor la tenía para gastar y la tiene que dedicar ahora para pagar impuestos.

Sin embargo, los fundamentales de la economía están bien. El manejo de tasas por parte del Banco de la República es correcto; el desempleo si bien uno pensaría que debería estar a un dígito, no se ha incrementado y se mantiene a la baja. En la medida en que la inversión pública empiece a fluir, a finales de este año, habrá un efecto importante en la demanda agregada. Creo que podríamos esperar un crecimiento de 3%.

El precio del dólar entre los $1.800 y $1.900 es positivo para la economía. El dólar extremadamente barato no es bueno porque beneficia las importaciones pero castiga la industria, las exportaciones y la competitividad. El país se vuelve entonces muy costoso para producir y es importante que el producto nacional sea competitivo.

Los Tratados de Libre Comercio son muy positivos para la posición que Colombia debe tener en el concierto económico internacional. Nos generan un marco para mejorar la productividad, nos ponen en un escenario de plena competencia. Además, traen inversión extranjera, generan mejoras en competitividad y crean una corriente de prosperidad.

Pero lo importante no es solo la tasa de cambio o los TLC. Lo importante es que Colombia haga la tarea de invertir más en investigación y desarrollo, tanto en el sector público como en el privado; que profundice la cobertura de las TICs, y que tenga políticas claras. No solo en el gobierno nacional, también los gobiernos locales.

El tema de la paz es un asunto clave, pero hay que tener paciencia y perseverar. La negociación de paz es una oportunidad histórica. Me genera confianza la seriedad de los negociadores que están sentados en la mesa: son de primera línea y creo que la sociedad entera, el Estado y nosotros como ciudadanos, tenemos que prepararnos para colaborar en el posconflicto. Colaborar en la reinserción y en el desarrollo de muchas zonas de Colombia que hoy están lejos del desarrollo, porque han sido dominadas por ese manto de inseguridad.

Hay zonas que hoy se están desarrollando de manera impresionante, porque hay más seguridad. Villavicencio, Yopal, Valledupar o Florencia son ciudades que viven un boom de crecimiento. Creo que a las otras regiones afectadas por el conflicto también les llegaría este auge económico si hay paz.

El tema de reinserción se ve muy grande pero depende de cómo se le mire. Las estadísticas que he escuchado entre activos en combate y quienes son parte indirecta de grupos armados señala que son unas 20.000 personas. Suena a mucha gente, pero es uno de cada 2.000 colombianos y cuando uno lo mira de esta manera, creo que los otros 1.999 colombianos debemos organizarnos para resolver el problema de ese uno.

En el país hay ciudades que son motores naturales por el tamaño del mercado y el nivel de inversión que reciben. El primero es Bogotá, que tiene sus problemas pero es un motor muy grande del país. El segundo Medellín, por el carácter innovador, el desarrollo de TICs y las empresas ligadas a los servicios. Pero también hay una plataforma muy dinámica en el Caribe, con el triángulo de Barranquilla, Santa Marta y Cartagena, y toda la costa seca que incluye a Valledupar, Montería y Sincelejo, que son polos de gran dinamismo.
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