| 11/25/2012 6:00:00 PM

El exalumno estrella - Fernando Vita - Colegio Italiano Leonardo Da Vinci

Además de ser rector, es el representante de los colegios internacionales agremiados en Uncoli. Ve positivamente los cambios en el Icfes y cree que hay muchos mitos urbanos con respecto a la prueba de Estado.

Los italianos, por naturaleza, siempre se integran a los países que llegan y, aunque la colonia fue y sigue siendo pequeña, fundaron el colegio en 1958 como su aporte al ambiente local. Iniciaron con 12 alumnos y hoy somos más de 1.400.

Estamos dentro de una red de más de 380 colegios, reconocidos por el gobierno italiano. Algunos recibimos ayuda económica para difundir la cultura italiana. Nuestra formación es bicultural, más que bilingüe. No es la suma de dos programas, sino la integración de dos programas en un solo pensum. El italiano no se enseña como segunda lengua, sino como lengua madre. Se ven muchas materias porque son dos programas.

A los tres años, los niños comienzan con el italiano. En segundo elemental arrancan con inglés. Les enseñamos el británico y presentan el examen IELTS. Como el bachillerato es vocacional, en los últimos cuatro años se puede escoger un énfasis, que puede ser científico, lingüístico o artístico. Si optan por el lingüístico, pueden escoger alemán o francés.

Conseguir profesores es una de las grandes dificultades para este tipo de colegios. Hasta hace dos años teníamos una traba normativa que limitaba el número de docentes extranjeros. Eso ya quedó abolido desde la última reforma laboral. Debemos competir con los sueldos que pueden pagar en cualquier otro país, y en particular en Italia, de donde viene la mayoría. Tenemos la ventaja de que muchos exalumnos, como yo, están engrosando las filas del colegio.

La intensidad horaria es un poco superior al promedio. Es un programa pesado, no es para todos. Hay poco recreo y poco tiempo para el almuerzo. Se arranca desde el primer día hábil de septiembre y hasta final de junio. No estoy de acuerdo con que se prohíban las tareas porque son parte de la disciplina que uno necesita en la vida.

Se presenta el examen de Estado italiano y los evaluadores vienen desde allá. Es una prueba bien compleja y tiene reconocimiento europeo. Se llama Maturita, lo que traduce madurez en italiano. Todos los estudiantes lo presentan, para nosotros la integración de las dos culturas es fundamental y por eso es obligatorio.

Las pruebas Saber 11º aún las veo con escepticismo porque estamos premiando o castigando el recorrido de un estudiante con lo que sucede en 8 horas. Para nosotros es más importante evaluar todo el recorrido y los resultados se ven en las universidades.

Cuando a los PreIcfes se les califica como negocio, en el Icfes se están lavando las manos de una corrupción que existió durante muchos años en su interior y que ellos mismos generaron. Más que preparar para el contenido, los PreIcfes son para enfrentar el tipo de pruebas. En nuestro caso, educamos para un examen donde la parte oral es muy importante, se responde a preguntas abiertas y se miran temas en profundidad. Por eso, nuestros alumnos no están acostumbrados al Icfes, que es de selección múltiple.

A nuestros estudiantes los formamos para que no respondan si no saben, pues se les castiga por responder mal. Por eso han dejado en blanco preguntas de selección múltiple si no conocen la respuesta, con todo y que le pueden apostar al azar.

Gratamente debo decir que las pruebas Saber 3, 5 y 9 son concebidas con criterios internacionales, donde se mide la comprensión de lectura, la aptitud matemática y la científica. Eso es un avance.

Decir que el Icfes del calendario B es más difícil que el del A es un mito urbano porque el banco de preguntas es igual. También es un mito lo de que los colegios no presentan a todos sus graduandos para no bajar el promedio. El Icfes solucionó ese tema con una base única de matriculados Simac (Sistema Integrado de Matrículas) con lo cual cada colegio tiene registradas cuántas personas tiene en el último año. El que no presenta a todos sus alumnos viola la Ley.

Hay colegios que son sociedad anónima, pagan impuestos y cumplen con la normatividad, pero es claro que cuando existe la figura del propietario y de la empresa es para ganar plata y ahí se presenta un problema ético muy complejo, pues se sacrifican muchas cosas para cumplir dicha meta.
                                                               

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