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Rafael Marín Valencia, Marval.

| 6/17/2013 12:10:00 PM

El constructor

Dirige uno de los grupos de la construcción más grandes del país. Es optimista frente a las medidas para impulsar la vivienda, pero lo preocupan los trámites y la falta de terrenos.

La primer parte de este año arrancó lenta por el escenario de incertidumbre. Sin embargo, el segundo trimestre inició con una mejora sustancial gracias a varias acciones del Gobierno: el programa de las 100.000 viviendas –donde participamos con más de 4.500–, las más de 50.000 viviendas producto de los recursos que serán entregados a través del Fondo de Estabilización de Cartera Hipotecaria (Frech) y con tasas que quedan al 7,5%, y otras 86.000 viviendas que tienen subsidio en dinero, de $15 millones, más el subsidio a la tasa, más ahorro y endeudamiento.

El logro económico del Gobierno
fue haber hecho que los bancos rebajaran las tasas hipotecarias y esto ha traído una dinámica en el sector. A los deudores hipotecarios que han cumplido con los bancos les están rebajando las tasas de 13% a 9% y hay bancos comprando cartera. Esas familias van a tener más poder de gasto o de ahorro y van a ayudar a dinamizar la economía. Todas las tasas para la vivienda bajaron, unas con subsidio, como las del Frech, y otras que se quedan en 9%.

El año pasado el sector de edificación aumentó 5%. Este año, gracias  a las decisiones del Gobierno, va a crecer cerca al 10%. Sin embargo, no creo que el país esté por encima de un crecimiento de 4%. El tema de la minería está muy complicado y ahí está el problema.

La principal talanquera y lo más costoso para el sector de la construcción es el tiempo del trámite, que puede durar desde año y medio hasta 5 o 7 años como, por ejemplo, sucede en algunos casos en Bogotá. Y cuando se mezclan temas ambientales se vuelve más dramático el proceso. Esto es muy costoso para un país.

Las ciudades colombianas
están revisando los Planes de Ordenamiento Territorial (POT). Esto es muy importante para la construcción y el mercado porque unos planes de ordenamiento que permitan facilitar el acceso a los terrenos para construir incrementarían la oferta de construcción y ayudarían a que el precio, que está alto, bajara un poco. En Bogotá un metro cuadrado es muy parecido a Sao Paulo o a otras ciudades con niveles muy altos de precio.

En Bogotá hay dos discusiones: una técnica y otra jurídica. La primera: el alcalde quiere que las familias de estratos bajos vayan a vivir al centro ampliado de la ciudad y está limitando sectores de la periferia. Esto es posible pero con inversiones muy altas por parte del Estado, llámese Distrito o Nación, y en el largo plazo. Al alcalde se le olvidó el corto plazo y la necesidad de las familias está vigente. Y el jurídico es que la administración distrital planteó un cambio total del POT y lo que está permitido es una revisión. Esa es la discusión.

¿Hay burbuja? Lo que hay es una falta de oferta. En algunos estratos está alto el precio, pero eso se puede corregir facilitando la oferta que es lo que se le está proponiendo al alcalde.

Los acuerdos comerciales que está firmando Colombia harán que al sector llegue más inversión extranjera y que los constructores nacionales y los contratistas se atrevan a mirar hacia los países con los que tenemos tratados. Nosotros tenemos una operación en Panamá y estamos mirando y analizando más opciones en Suramérica. A Colombia están llegando compañías para edificaciones de España, Chile, Costa Rica, Guatemala y Brasil. Además de las operaciones, los TLC nos permiten llevar materiales a esos países. Cada uno arrastra su región.

Soy un empresario de región que ha vivido las situaciones de violencia y luego las de apaciguamiento en el gobierno de Uribe. Y ahora en este proceso vemos con preocupación que la guerrilla prolongue las conversaciones y, si esto sucede, produce inseguridad en las regiones que estamos cerca del campo colombiano. Si no hay acuerdo en el corto plazo, va a ser muy difícil que el Gobierno se eternice en una conversación que no produciría sino incertidumbre.

La seguridad se ha deteriorado y se siente en las diferentes regiones. Aparecen nuevos grupos aprovechando la situación y se están dando nuevos chantajes.

Le diría al presidente Santos
que tiene que meterse de cabeza para agilizar los proyectos de infraestructura. Necesitamos terminar la Ruta del Sol. Es parte de lo que le toca al Presidente: ponerse las botas y preguntar todos los días por eso. Además, tiene que hacer que los empresarios, especialmente de las regiones, no perdamos la confianza en que podemos seguir trabajando.

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