| 6/25/2013 7:49:00 AM

El conductor elegido

Al frente de la ensambladora de vehículos más grande del país, con ventas por $3 billones, enfrenta un reto complejo: recuperar la confianza del mercado y retomar el crecimiento.

El primer trimestre fue difícil para la industria automotriz en general. Las ventas cayeron cerca de 15% en el sector. Cuando se incorpora abril, este sector cae 9%. Y mayo estuvo muy lento. El sector viene experimentando esa reducción desde julio del año pasado.
Cuando uno va cayendo, el argumento es que venía creciendo mucho. Si bien es cierto que la industria creció en 2010 y 2011, lo hizo después de una fuerte caída de 2008 y 2009, a raíz de la crisis internacional. Pero no debemos dejar de lado que este es uno de los países de menor consumo de vehículos en el mundo y en la región: mientras en países como México, Brasil, Argentina o Chile se venden 21 carros por cada mil habitantes cada año, en Colombia se venden siete.

La contradicción es grande.
Los fundamentales de la economía son muy buenos: Colombia se presenta como una de las economías de mayor inversión extranjera; la inflación está en uno de sus puntos más bajos; el PIB creció 4%; las tasas van hacia abajo, la banca está muy bien, y hay una mayor clase media que está consumiendo en todas las industrias. En Medellín, Cali y Bogotá, 46% de las ventas nuestras se hacen en estrato 3. Entonces, me preguntan en casa matriz, ¿qué pasa? La respuesta es confianza. El problema del sector automotor es de demanda.

En 2012, en el sector hubo movimientos que hicieron que el consumidor se preocupara y esperara. La reforma tributaria que planteó que iba a bajar el IVA 9%. Efectivamente bajó, pero se creó impuesto al consumo. Los TLC han hecho mucho ruido y se afirma que van a reducir los precios, pero la realidad es que no van a bajar fuertemente en el corto plazo, en el primer año ese impacto es de 1% o 2% y así durante diez años. Además, se generó preocupación con lo que pasará en Europa y Estados Unidos. Y, finalmente, en 2011 veníamos creciendo a un ritmo tan importante en un mercado donde 70% de las ventas son financiadas, que la cartera de consumo asociada a la financiación de vehículos venía creciendo muy rápido. Entonces se decidió subir las tasas y se frenó el ritmo: en 2011, 71% de las ventas fueron financiadas, mientras en 2012 llegó a 63%. Hay una menor dinámica en desembolsos de créditos.

El país vive un momento propio de polarizaciones: alrededor del proceso de paz, de la ejecución de obras de gobierno, de la época preelectoral, de la reelección. Y eso a la gente la pone a pensar y en ese contexto la compra del carro puede esperar.

No creo que el dólar barato o caro sea fundamental en nuestro negocio, donde hay una porción muy grande de materias importadas. Lo malo es la volatilidad del dólar, porque hace más difícil planear y administrar el negocio.

Soy optimista y creo que el crecimiento de la economía va a estar alrededor de 4%. El segundo semestre va a ser mejor que el primero, pero el Gobierno tiene que encontrar el camino para mejorar la ejecución de infraestructura. El problema no es saber qué hacer, el problema es ejecutar. No se toman decisiones heroicas ‘fuera de la caja’ para lograr que las cosas se hagan.

Más de 10% del costo
de lo que paga un cliente por un carro en Colombia está relacionado con los costos logísticos y la falta de infraestructura. Y, si queremos salir a exportar, difícilmente podemos competir con otros jugadores donde estos costos representan apenas 1% o 2%.

El grueso de los tratados que de los cuales se ha especulado y hablado tanto no han ocurrido: Corea se firmó y no ha pasado por el Congreso y todavía faltan un año o dos. Hoy no hay impacto en la industria por el TLC con Corea. Estados Unidos ya comenzó a operar pero su impacto es muy pequeño y ellos en esencia hacen carros de lujo y camionetas y esos son segmentos pequeños acá. Europa va a tener un impacto similar al de Estados Unidos. México es el talón de Aquiles. Marcas que tienen una fortaleza grande en su producción en ese país y no eran fuertes acá, hoy tienen presencia importante en segmentos más económicos y donde hay más volumen.

Soy muy optimista
con el proceso de paz. Creo que sale este año. Va a tener un costo alto y lo tenemos que asumir. No se logra negociar la paz sin un costo, pero el retorno de la firma es inmensamente más alto que el costo que tiene.

El presidente Santos ha hecho una buena labor. No obstante, le recomendaría que mejore en la toma de decisiones. Hay que tomar decisiones y jugársela por un camino, y a veces no se la juega lo suficiente.
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