| 6/12/2013 6:00:00 PM

El asegurador

Maneja la EPS de más ingresos y de mayor presencia nacional. Además, atiende más personas de la tercera edad y pacientes crónicos que otras entidades. Pero le faltan especialistas.

La liquidación de EPS como Colpatria y Solsalud, así como la entrada de nuevas personas al mercado laboral, nos ha servido para que 2013 sea un año de crecimiento, que en este negocio se mide por afiliaciones. Ya tenemos 2,41 millones de personas y la meta es llegar a diciembre con 2,45 millones.

Superamos a Saludcoop, más que por su descalabro, porque tenemos una población más compleja. De hecho, 85% de los mayores de 75 años afiliados al régimen contributivo están con nosotros, así como una elevada proporción de pacientes con enfermedades de alto costo. Eso hace que tengamos una mayor unidad de pago por capitación (el dinero que se recibe del sistema de salud por cada afiliado).

Si se piensa en términos de seguros, una cosa es cubrir un carro pequeño y otra una tractomula y nosotros estamos en el segundo caso. Las enfermedades complejas requieren servicios no POS importantes que elevan gastos e ingresos.

Este negocio es muy competido en Bogotá, pero nosotros estamos en 1.090 municipios y a ese nivel solo competimos con Coomeva y Saludcoop. El movimiento de afiliados entre EPS no es grande, pero en lo que sí se siente es cuando la gente pierde el empleo, que es el principal motivo de retiro.

No disputamos por quienes arrancan su vida laboral o por quienes pasan del subsidiado al contributivo. Sin embargo, las expectativas en este último frente no se han cumplido: se esperaba crecer mucho más en personas que pagaran por su salud, que en las que debe subsidiar el Estado, pero crecen más los segundos que los primeros.

Si vamos a continuar con este modelo de aseguramiento, el reto es que cada vez haya más gente en el contributivo. Avanzamos en cobertura, pero ahora toca hacer que los colombianos aumenten sus ingresos y paguen por su salud. También hay que avanzar en calidad.

Los servicios no cubiertos, conocidos como el No POS, siguen siendo la principal talanquera. Aunque se ha mejorado, se mantienen como un freno para el flujo de recursos y para la estabilidad del sistema.

A veces la gente no entiende por qué no se prestan los servicios como lo requieren. Por ejemplo, no hay suficientes especialistas y subespecialistas, como endocrinólogos pediatras, y eso demora las citas. Este panorama se puede empeorar con la reforma de la salud que hicieron en Estados Unidos, pues al aumentar allá su cobertura van a necesitar más especialistas y los van a comenzar a importar.

A veces no logramos comunicar bien que tenemos esa limitante. Un panorama contrario es el de especialidades como medicina interna, ginecología, ortopedia, donde la oportunidad de citas está dentro de rangos aceptables y en algunos casos mejor que en Canadá. Allá una cita con un neurólogo se puede demorar cinco meses y en Bogotá puede tomar dos semanas, claro que en otras ciudades se demora más.

No vemos un deterioro de la economía, creemos que puede crecer 3%, que es similar al aumento en el número de personas que ingresan a la seguridad social, que si bien no es una caída, desearíamos que fuera más.

Frente a las negociaciones de paz creo que sí se va a llegar a un acuerdo y dadas las características de los negociadores va a favorecer a los colombianos. Los que nacimos y hemos vivido en medio del conflicto siempre hemos pensado a corto plazo y un país en paz puede darse el lujo de pensar a largo plazo.

Estamos expectantes con la reforma a la salud.
Para nosotros es fundamental saber cuál va a ser el rol que van a jugar las EPS y estamos atentos a lo que decida el Congreso.

Nos gusta que en el Congreso están trabajando fuerte en el tema, pero nos preocupa que se politice la discusión y, aunque uno puede tener posturas ideológicas, también hay que tener cifras y datos y pensar qué es lo mejor para el país. Está demostrado que el aseguramiento en salud protege financieramente a las familias ante las enfermedades y garantiza servicios, lo que hay que ver es cómo volver el servicio digno y de calidad.

Barranquilla es la ciudad del futuro
por su ubicación geográfica estratégica, por la forma en que ha venido siendo administrada y porque la llegada de empresas y la generación de empleo se ha vuelto un círculo virtuoso.
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