Las elecciones en Estados Unidos han entrado en su recta final y los
candidatos se la juegan toda por conquistar a los votantes indecisos.
Las encuestas le dan una ventaja al presidente Obama sobre el candidato
republicano Mitt Romney, pero la elección aún no está decidida.
Los titulares en esta fase de la campaña no tienen que ver con los
grandes temas que definirán el futuro de la mayor economía del globo,
sino con los traspiés que cometen los candidatos en sus declaraciones y
con las revelaciones sobre detalles de su vida personal que han
compartido con la audiencia de los talk shows. El presidente Obama
reveló a David Letterman que su peso se acerca a 180 libras. Michelle
Obama no regala dulces a los niños en Halloween, sino que les entrega
frutas, según contó su marido en el programa de Jay Leno. La primera
dama es muy hábil en la carrera de costales, como se pudo constatar en
el show de Jimmy Fallon.
La táctica de buscar la simpatía de los votantes indecisos mostrando un
ángulo personal ha alcanzado nuevos niveles de intensidad en esta
campaña. Romney afirmó que quería aparecer con su esposa Ann en The
View, uno de los shows matutinos de mayor rating transmitido por ABC, e
inmediatamente Obama y su esposa Michelle anunciaron su presencia en el
programa para el 25 de septiembre. Los Romney respondieron anunciando
que Ann iría ese mismo día al talkshow nocturno de NBC, con Jay Leno.
La competencia de los candidatos presidenciales por estar en los
programas más frívolos de la televisión podría parecer graciosa, si no
fuera porque los resultados de las elecciones serán decisivos para el
mundo entero. Los asuntos internacionales han brillado por su ausencia
en el debate. En las escasas oportunidades en que este tema atrae la
atención, Europa y el Medio Oriente dominan, mientras que América Latina
parecería inexistente. El expresidente Jimmy Carter lamentó que ninguno
de los candidatos considere a América Latina una prioridad para los
próximos cuatro años.
Es la economía…
El tema central en las preocupaciones de los votantes es la economía,
sin lugar a dudas, pero tampoco parecen tener mucho de dónde escoger.
Los resultados de Obama como presidente son flojos, pues el desempleo
supera 8%, mientras que la tasa de participación de la población en la
fuerza laboral es la más baja desde 1981. ?Se podría pensar que esto
abona el terreno para la campaña de Romney, pero sus propuestas en el
frente económico son difusas e inconsistentes. Su planteamiento más
memorable es la reducción de impuestos sobre los rendimientos de
inversiones y ahorros; sin embargo, no ha logrado explicar cómo podría
hacer eso sin debilitar aún más las finanzas públicas.
José Antonio Ocampo, exministro de Hacienda y profesor de la Universidad
de Columbia, afirma que “parecería que la campaña de Romney no hubiera
hecho la matemática, pues no se puede bajar el déficit fiscal al tiempo
que se reducen los impuestos a los más ricos y se aumenta el gasto
militar. Eso puede llevar a una nueva recesión”.
Hasta el 21 de septiembre, Obama tenía una intención de voto de 48,4% y
Romney de 45,1%. Sin embargo, en la elección presidencial lo más
importante no es el porcentaje del voto popular, sino los resultados de
los colegios electorales. Es ahí en donde se podrían presentar cambios.
Hasta ahora Obama lleva la ventaja, pero las cosas podrían cambiar.
Antes de las elecciones serán revelados dos reportes oficiales sobre el
estado del desempleo, el 5 de octubre y el 2 de noviembre. Si los
resultados confirman la tendencia negativa de los meses anteriores, el
balance podría cambiar a favor de Romney. Así, los debates televisados
que comienzan el 3 de octubre, podrían fortalecer a Romney en un
escenario de noticias económicas negativas.
¿Cómo nos afecta?
En Colombia, los observadores están de acuerdo en que las principales
cartas en la relación con Estados Unidos están jugadas y el resultado de
las elecciones no debería alterarlas. La firma del TLC implica que la
agenda económica con ese país está sellada.
Daniel Linsker, vicepresidente de servicios globales de la consultora
Control Risk, estima que la tradición ha demostrado que para Colombia
son mejores los republicanos, con todo y que fue una administración
demócrata la que aprobó el TLC. “Para el país es buena la convicción de
Romney de que se debe mantener el dólar como una moneda de reserva y su
apuesta por el sector privado. Además, pensando en un escenario de
posconflicto o de recrudecimiento del mismo, los republicanos estarían
más dispuestos a mantener o aumentar la asistencia militar”.
No todos opinan lo mismo. El presidente de la Cámara de Comercio Colombo
Americana, Camilo Reyes, insiste en que Colombia ha logrado una
relación bipartidista y este carácter institucional le da mayor alcance,
profundidad y permanencia en el tiempo.
A esta evaluación se debe sumar la del Congreso, que también será
renovado en las elecciones. Hasta ahora, la mayoría republicana ha
puesto el palo en la rueda a muchas de las propuestas de Obama. Si las
encuestas no se equivocan, ese panorama no va a cambiar. El portal
Election Projection señala que los demócratas pasarán de 193 a 201
curules en la Cámara, mientras los republicanos se moverán de 242 a 234.
Lo que ocurra en Estados Unidos les importa a todos los países del
mundo. Lo determinante es la economía. Si el nuevo presidente logra
consolidar los débiles indicios de dinamismo que ha mostrado ese país
recientemente, la noticia será buena para el mundo. Sin embargo, ninguno
de los dos candidatos logra convencer en el frente económico y la
votación se definirá por las motivaciones ideológicas, antes que por el
entusiasmo que generan las propuestas de los candidatos. Los
sentimientos de simpatía o antipatía que despierten Obama y Romney entre
los votantes indecisos serán determinantes hasta el último minuto de
esta elección.