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Barack Obama, presidente de Estados Unidos.

| 9/26/2012 6:00:00 PM

EE.UU: La guerra del voto a voto

La suerte de la economía definirá las elecciones presidenciales en Estados Unidos, pero los candidatos no tienen propuestas convincentes en ese frente. Para compensar, se han dedicado a buscar la simpatía de los indecisos y han convertido la campaña en un “reality show”.


Las elecciones en Estados Unidos han entrado en su recta final y los candidatos se la juegan toda por conquistar a los votantes indecisos. Las encuestas le dan una ventaja al presidente Obama sobre el candidato republicano Mitt Romney, pero la elección aún no está decidida.

Los titulares en esta fase de la campaña no tienen que ver con los grandes temas que definirán el futuro de la mayor economía del globo, sino con los traspiés que cometen los candidatos en sus declaraciones y con las revelaciones sobre detalles de su vida personal que han compartido con la audiencia de los talk shows. El presidente Obama reveló a David Letterman que su peso se acerca a 180 libras. Michelle Obama no regala dulces a los niños en Halloween, sino que les entrega frutas, según contó su marido en el programa de Jay Leno. La primera dama es muy hábil en la carrera de costales, como se pudo constatar en el show de Jimmy Fallon.

La táctica de buscar la simpatía de los votantes indecisos mostrando un ángulo personal ha alcanzado nuevos niveles de intensidad en esta campaña. Romney afirmó que quería aparecer con su esposa Ann en The View, uno de los shows matutinos de mayor rating transmitido por ABC, e inmediatamente Obama y su esposa Michelle anunciaron su presencia en el programa para el 25 de septiembre. Los Romney respondieron anunciando que Ann iría ese mismo día al talkshow nocturno de NBC, con Jay Leno.

La competencia de los candidatos presidenciales por estar en los programas más frívolos de la televisión podría parecer graciosa, si no fuera porque los resultados de las elecciones serán decisivos para el mundo entero. Los asuntos internacionales han brillado por su ausencia en el debate. En las escasas oportunidades en que este tema atrae la atención, Europa y el Medio Oriente dominan, mientras que América Latina parecería inexistente. El expresidente Jimmy Carter lamentó que ninguno de los candidatos considere a América Latina una prioridad para los próximos cuatro años.

Es la economía…

El tema central en las preocupaciones de los votantes es la economía, sin lugar a dudas, pero tampoco parecen tener mucho de dónde escoger. Los resultados de Obama como presidente son flojos, pues el desempleo supera 8%, mientras que la tasa de participación de la población en la fuerza laboral es la más baja desde 1981. ?Se podría pensar que esto abona el terreno para la campaña de Romney, pero sus propuestas en el frente económico son difusas e inconsistentes. Su planteamiento más memorable es la reducción de impuestos sobre los rendimientos de inversiones y ahorros; sin embargo, no ha logrado explicar cómo podría hacer eso sin debilitar aún más las finanzas públicas.

José Antonio Ocampo, exministro de Hacienda y profesor de la Universidad de Columbia, afirma que “parecería que la campaña de Romney no hubiera hecho la matemática, pues no se puede bajar el déficit fiscal al tiempo que se reducen los impuestos a los más ricos y se aumenta el gasto militar. Eso puede llevar a una nueva recesión”.

Hasta el 21 de septiembre, Obama tenía una intención de voto de 48,4% y Romney de 45,1%. Sin embargo, en la elección presidencial lo más importante no es el porcentaje del voto popular, sino los resultados de los colegios electorales. Es ahí en donde se podrían presentar cambios.

Hasta ahora Obama lleva la ventaja, pero las cosas podrían cambiar. Antes de las elecciones serán revelados dos reportes oficiales sobre el estado del desempleo, el 5 de octubre y el 2 de noviembre. Si los resultados confirman la tendencia negativa de los meses anteriores, el balance podría cambiar a favor de Romney. Así, los debates televisados que comienzan el 3 de octubre, podrían fortalecer a Romney en un escenario de noticias económicas negativas.

¿Cómo nos afecta?

En Colombia, los observadores están de acuerdo en que las principales cartas en la relación con Estados Unidos están jugadas y el resultado de las elecciones no debería alterarlas. La firma del TLC implica que la agenda económica con ese país está sellada.

Daniel Linsker, vicepresidente de servicios globales de la consultora Control Risk, estima que la tradición ha demostrado que para Colombia son mejores los republicanos, con todo y que fue una administración demócrata la que aprobó el TLC. “Para el país es buena la convicción de Romney de que se debe mantener el dólar como una moneda de reserva y su apuesta por el sector privado. Además, pensando en un escenario de posconflicto o de recrudecimiento del mismo, los republicanos estarían más dispuestos a mantener o aumentar la asistencia militar”.

No todos opinan lo mismo. El presidente de la Cámara de Comercio Colombo Americana, Camilo Reyes, insiste en que Colombia ha logrado una relación bipartidista y este carácter institucional le da mayor alcance, profundidad y permanencia en el tiempo.

A esta evaluación se debe sumar la del Congreso, que también será renovado en las elecciones. Hasta ahora, la mayoría republicana ha puesto el palo en la rueda a muchas de las propuestas de Obama. Si las encuestas no se equivocan, ese panorama no va a cambiar. El portal Election Projection señala que los demócratas pasarán de 193 a 201 curules en la Cámara, mientras los republicanos se moverán de 242 a 234.

Lo que ocurra en Estados Unidos les importa a todos los países del mundo. Lo determinante es la economía. Si el nuevo presidente logra consolidar los débiles indicios de dinamismo que ha mostrado ese país recientemente, la noticia será buena para el mundo. Sin embargo, ninguno de los dos candidatos logra convencer en el frente económico y la votación se definirá por las motivaciones ideológicas, antes que por el entusiasmo que generan las propuestas de los candidatos. Los sentimientos de simpatía o antipatía que despierten Obama y Romney entre los votantes indecisos serán determinantes hasta el último minuto de esta elección.                                                                
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