| 8/21/2013 6:00:00 PM

Ecopetrol a la bolsa

Vender acciones hasta en supermercados y abastos fue la estrategia que permitió la democratización de la petrolera estatal y partió en dos la historia del mercado bursátil.

Histórica. Así fue la emisión de 4.000 millones de acciones de Ecopetrol que colocó $5,7 billones y logró que por primera vez un gran número de colombianos incursionaran en el mercado de valores.
La venta de las acciones de Ecopetrol comenzó el lunes 27 de agosto de 2007, a las 8:00 a.m. Ese día hubo un sencillo acto presidido por el entonces jefe de Estado, Álvaro Uribe Vélez, y el presidente de Ecopetrol, Javier Gutiérrez Pemberthy.

Aunque el presidente de Ecopetrol lucía sereno en el lanzamiento oficial, minutos antes había tenido que atravesar la ciudad a bordo de una motocicleta desde un canal de televisión donde hizo una presentación en directo invitando a los colombianos a comprar acciones de la petrolera, hasta la Bolsa de Valores, sede del evento.

La carrera valió la pena y durante el primer día unas 15.000 personas compraron acciones. Sin embargo, un mes después, el 25 de septiembre, día del cierre de la venta de la emisión primaria de paquetes de 1.000 acciones a $1.400 cada una, la petrolera estatal alcanzó los 481.942 accionistas, cifra inédita en el mercado de valores.

Esta democratización accionaria marcó un ‘antes’ y un ‘después’ en el mercado bursátil colombiano por cuenta de la fiebre que despertó entre los ciudadanos hacerse a una pequeña porción de la propiedad en la petrolera creada el 26 de agosto de 1951, después de que se verificó la reversión de la Concesión de Mares por parte de la Tropical Oil Company.

“La capitalización de Ecopetrol con dineros de particulares es un momento inolvidable para la historia de la economía del país, independiente de lo que signifique para sus opositores o para quienes la apoyan”, dijeron analistas en ese momento.

Para alcanzar ese récord histórico de accionistas, Ecopetrol vendió acciones a través de las firmas comisionistas tradicionales, de 9 bancos, almacenes de cadena y supermercados –Éxito, Colsubsidio, Cafam–; en la Central de Abastos, Corabastos, de Bogotá, y hasta en centros comerciales autorizados a través de un convenio suscrito con la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco.

Para llegar a los potenciales accionistas en los 1.104 municipios del país, Gutiérrez y otros directivos se ponían en contacto diario con 10 o 15 emisoras regionales para explicarles a los oyentes en qué consistía la emisión, dónde y cómo podían comprar las acciones.

‘Maletiar la venta de las acciones’ era la expresión utilizada por el presidente de Ecopetrol para referirse al proceso al que dedicaba con sus ejecutivos 24 horas al día, 7 días a la semana, por medio de viajes, charlas, presentaciones y reuniones, ya fuera en una elegante oficina o micrófono en mano en las instalaciones de Corabastos.

La democratización había sido aprobada mediante la Ley 1118 del 27 de diciembre de 2006 que autorizó la venta a particulares de hasta  20% de la propiedad accionaria de Ecopetrol, en manos del Estado desde hacía 60 años.

La petrolera diseñó esta estrategia porque necesitaba capital para hacer inversiones que le permitieran aumentar la producción de crudos, competir y transformarse en empresa de economía mixta, luego de los cambios introducidos en 2003, cuando el Gobierno decidió modificar el tradicional contrato de asociación y reemplazarlo por un sistema de concesión a través de subasta de bloques petroleros, que le quitaba a Ecopetrol la función de juez y parte y le entregaba la responsabilidad de administrar las subastas a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).

La venta de acciones abrió el campo a una participación privada equivalente a 10%, que quedó entre personas naturales, fondos e inversionistas internacionales. La Nación, a través del Ministerio de Hacienda conserva  88,49%.

“Se trataba de una nueva acción que salía al mercado y la gran expectativa era si prácticamente con personas naturales íbamos a ser capaces de recolectar $5,7 billones”, recuerda Gutiérrez Pemberthy.

De acuerdo con el registro de la evolución diaria de la venta de las acciones, en los dos últimos días 160.000 personas compraron los títulos y 53% del total de las acciones se colocó en ese corto periodo.

El último día fue una locura. Se acabaron los formularios, se agolpó la gente en algunos supermercados, como Cafam La Floresta en Bogotá, y los ejecutivos de Ecopetrol, con el presidente a la cabeza, ayudaron a vender acciones hasta la madrugada siguiente.

La fiebre que despertó esta acción ha tenido sus resultados. En 2012 la compañía registró utilidades por $15 billones, la segunda cifra más alta en su historia.

Uno de sus retos es encontrar petróleo y aumentar las reservas de hidrocarburos, que llegan a 1.877 millones de barriles y garantizan el abastecimiento por ocho años. La petrolera produce hoy un promedio de 791.000 barriles diarios de crudo y gas. Su meta para 2020 es alcanzar un ritmo de crecimiento anual de 8% y una producción de 1,3 millones de barriles diarios.

Con ventas por el orden de los $67 billones en 2012, Ecopetrol tiene hoy 8.000 empleados, 26 filiales y operaciones en Brasil, Perú y el Golfo de México, donde realiza actividades de exploración. También es la empresa más grande del país y la cuarta en América Latina después de Petrobras de Brasil, Pdvsa de Venezuela y Pemex de México. Un gigante que cada día se reinventa.
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