| 7/10/2014 6:00:00 AM

Tierra de gigantes

El país no solo tiene para mostrar logros en el fútbol. En otros deportes hay verdaderas estrellas que brillan en las competiciones internacionales. Allí también hay lecciones que aprender.

Un desastre olímpico obligó al deporte colombiano a sustituir sus planes inmediatistas por programas estratégicos y de largo aliento. En 1996, los 58 atletas que integraron la delegación nacional a los Juegos de Atlanta regresaron sin ninguna medalla.

Diego Palacios Gutiérrez, entonces presidente de Coldeportes, propuso que los esfuerzos del ciclo olímpico se concentraran en cinco deportes en los que el país tenía opciones reales de éxito. Su iniciativa dio origen al Plan Altius, un nuevo modelo estratégico –el primero en nuestra historia con un enfoque gerencial– diseñado para la preparación integral de atletas, pesistas, ciclistas, tiradores y boxeadores cuyas cualidades y marcas pudieran habilitarlos para ingresar a la elite mundial.

Como estaba calculado, la inversión produciría rédito casi tres lustros después. Baltazar Medina, presidente del Comité Olímpico Colombiano (COC), recuerda que la cosecha se vio en la fase del ciclo olímpico 2009-2012. En 2010, en Medellín, la representación nacional ganó por vez primera unos Juegos Sudamericanos. En los Centroamericanos y del Caribe de ese mismo año, en Mayagüez (Puerto Rico), superó las cien medallas de oro.

En los Olímpicos de Londres, en 2012, la delegación nacional obtuvo ocho medallas –el mayor número en su historia– y compitió también con una delegación de 104 deportistas, 37 más de los que llevó a Beijing, donde conquistó dos medallas. Muchos deportistas tuvieron allí un desempeño rutilante, como Mariana Pajón, medallista de oro; Catherine Ibargüen, la atleta colombiana más importante de la actualidad; y otros seis ganadores de preseas.

Ante estos resultados, fue diseñado el programa “Deportista Apoyado”, que representa una asignación mensual equivalente a dos salarios mínimos ($1’232.000). Los deportistas ya consagrados perciben seis salarios mínimos ($3’696.000).

Otro punto de la estrategia está representado en un programa diseñado para consolidar la generación de relevo. “Para ilustrar la intención con un ejemplo”, explica el presidente del COC, “hay que recordar que Catherine Ibargüen llegará a los Olímpicos de Río de Janeiro con 32 años cumplidos y habrá alcanzado ya la cresta de su rendimiento. Esto indica que hay que preparar desde ahora a quienes en el futuro serán capaces de replicar sus hazañas”.

¿Y esto cuánto cuesta?

Financiar estos programas no es una empresa sencilla. Hasta 2002, el presupuesto para el deporte se conformaba a partir de los impuestos al cigarrillo, a algunos espectáculos y una pequeña base de recursos del situado fiscal. La reforma tributaria de aquel año creó una fuente adicional: cuatro puntos del IVA sobre la telefonía celular, que actualmente –con las variaciones que implica el aumento de abonados al servicio– reporta cerca de $200.000 millones al año.

Los aportes de la empresa privada, ámbito en el que se destacan los Grupos Santo Domingo y Ardila Lülle, ayudan a paliar algunos problemas de financiamiento. A ello se suma una reorganización institucional que ha hecho que las entidades territoriales cuenten con organismos fuertes como los institutos departamentales del deporte y los de recreación y deporte, en los ámbitos municipales y distritales, que llegaron para llenar vacíos dejados por las viejas juntas regionales del deporte.

Coldeportes, organismo rector, ha tenido así un presupuesto anual de $350.000 millones, del cual debe proveer recursos para el desarrollo del Plan Olímpico. El Comité Olímpico Colombiano recibe de manos de Coldeportes cerca de $13.000 millones y unos $1.500 millones del sector privado. Igualmente, el Comité Olímpico Internacional (COI) le hace aportes variables a través de un fondo de “solidaridad olímpica”, el cual distribuye entre los asociados algunas cuotas correspondientes, por ejemplo, a derechos de transmisión de televisión. La selección Colombia femenina de voleibol, para mencionar un caso, acaba de hacerse a una partida de US$600.000, tras ganar su clasificación al “Grand Prix” Mundial.

Por lo pronto, la transición del viejo esquema cortoplacista hacia los programas estratégicos y sostenibles en el tiempo, le está rindiendo frutos al deporte colombiano.
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