| 1/21/2016 12:00:00 AM

¿Cómo invertir en medio de la devaluación de las monedas?

Así como en el pasado los factores externos abarataron el dólar en Colombia, ahora la influencia internacional lo mantendrá al alza, lo que implica una oportunidad de inversión.

La tasa de cambio se ha convertido en uno de los indicadores más difíciles de pronosticar y, por lo general, es el dato en el que más se descachan los analistas. No obstante, es justo señalar que el año pasado por esta época advirtieron que el dólar iba a subir durante 2015, pero no esperaban que se encareciera tanto y que alcanzara sus precios máximos históricos.

De hecho, en 2015 el peso fue la segunda moneda más devaluada frente a sus pares de la región, solo superada por el real brasileño, que se debilitó en 49%.

Para este año, los expertos de nuevo esperan que la tasa de cambio se mantenga en los niveles actuales y, aunque podría subir hasta $3.700, creen que a 31 de diciembre cerrará incluso un poco por debajo del dato de un año atrás. Esto porque prevén que en el segundo semestre suba un poco el precio del petróleo y mejore la economía global.

Por este motivo, su recomendación es invertir en billetes verdes o en activos del exterior donde se gana por partida doble: su valorización y la tasa de cambio al convertir las utilidades a pesos.

Otra idea tiene Guillermo Valencia, de la firma Macrowise, quien considera que la volatilidad cambiaria es resultado de una guerra de monedas y que, por lo tanto, lo ideal es invertir en productos que sean independientes de la fluctuación de las divisas o del precio del petróleo, otro activo difícil de predecir.

“La guerra de monedas del siglo XXI va mucho más allá de devaluaciones, donde un país mejora sus exportaciones a costa de sus competidores. Es una guerra con varias fases”, sostiene Valencia y agrega que la primera fue la ingeniería monetaria de los bancos centrales de los países desarrollados, que bajaron sus tasas y transfirieron el riesgo a los emergentes.

La segunda fase es una guerra de precios petroleros de productores que quieren quebrar el shale oil en Estados Unidos, llevándose de paso a productores como Colombia. La tercera fase implica reformas gubernamentales, pues los países que entienden la urgencia de las reformas para aumentar la competitividad en el largo plazo son los que ganan las guerras de monedas. A los que no lo hacen les sale caro y es lo que le está pasando a Brasil.

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