| 8/18/2016 12:00:00 AM

Los tropiezos de la economía colombiana en los últimos 25 años

Las crisis forjan la historia de los países tanto como los auges económicos. Colombia ha enfrentado varias de las más duras circunstancias económicas en estas dos décadas. Una mirada a las lecciones que dejaron esos momentos de dificultad.

A Colombia le ha tocado lidiar en el último cuarto de siglo con crisis de todo tipo: fiscal, financiera, del mercado de valores o hipotecarias.

Todo ello ha impactado negativamente el bienestar de la población, pero también ha dejado enormes lecciones sobre cómo enfrentar los problemas. Esta es una mirada crítica a varios de esos episodios que marcaron la historia económica del país.

1| Café amargo

La primera gran crisis que tuvo que enfrentar el país se precipitó por cuenta del fin del pacto cafetero, en 1989, que llevó al principal producto de exportación colombiano a su más profunda crisis. La liberalización mundial de este mercado, dominado hasta entonces por un cartel que mantuvo restringida la oferta para sostener los precios altos del producto, puso en evidencia que el país no se había preparado para enfrentar esas nuevas circunstancias.

El efecto de la liberalización fue la caída de los precios a niveles que hicieron insostenible la vida para muchos cafeteros, quienes cayeron en la pobreza.

Lo que puede resultar más frustrante es que, aún hoy, más de 25 años después, el país sigue discutiendo el futuro de la caficultura. Las continuas crisis fiscales del Estado, que afectaron las ayudas para los caficultores, así como el cambio climático, que golpeó la productividad de los cafetales, ha sido una mezcla letal que mantiene en vilo a estos productores.

Esto es lo que explica que los caficultores, representados por el movimiento de Dignidad Cafetera, hayan venido impulsandoprotestas en los últimos años para buscar reivindicaciones justas, pues su situación de vulnerabilidad se ha venido complicando. Desafortunadamente el futuro de uno de los sectores tradicionales del agro y las exportaciones colombianas sigue en vilo, pues aún hoy se está pensando cuál es la reforma necesaria para que este sector vuelva a la prosperidad.

2|Todos en la banca

En 1999 se precipitó la mayor crisis económica que haya sufrido el país en su historia, con una caída en su producto interno bruto cercana a 4,5%. Esto originó enormes problemas con el sector financiero que tuvo que ser reestructurado. Bancos vendidos –como Bancafé y Banco del Estado– o intervenidos –como Granahorrar–, hogares que entraron en condición de pobreza pues no tuvieron cómo seguir pagando las elevadas cuotas del crédito hipotecario y entidades públicas sobreendeudadas fueron los actores de este drama.

Lo positivo es que el país aprendió la lección y, gracias a un sistema de reacción liderado por el Fogafín, la Superintendencia Financiera y el Banco de la República, se contuvo el tamaño de la crisis y se salvó el sistema financiero. Aun así, el país tiene que seguir vigilante, pues el sistema financiero tuvo una transformación en estas dos décadas que significó, primero, consolidaciones que llevaron el número de entidades de 138 que había en 1995 a menos de 50 actualmente. Además, la banca colombiana ha aumentado su presencia en mercados internacionales, lo que la hace más sólida, aunque ahora vulnerable también a las movidas no sólo del mercado local, sino también de otros como el centroamericano. La crisis financiera de finales del siglo es un episodio que el país no puede repetir y, por eso, es necesario mantener las alertas frente a todos los indicadores del sector.

3| La casa en el aire

Una de las facetas más complejas de la crisis económica de fin de siglo fue la pérdida en los hogares colombianos por cuenta de la debacle hipotecaria. Según los cálculos de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), la crisis hipotecaria le costó al país 2 puntos del PIB, que es inferior a la que se ha registrado en otros países, pero importante si se tiene en cuenta el impacto social por la cantidad de personas a las que la pérdida de su vivienda mandó a la pobreza.

De acuerdo con este centro de estudios, lo que nos heredó tal crisis fue el impuesto del 4 x 1.000; el miedo a endeudarse para adquirir vivienda, lo que afectó la bancarización y, finalmente, una tradición de fallos judiciales con profundo calado acerca de temas económicos.

Actualmente el sector hipotecario apenas está empezando a reaccionar, impulsado por una agresiva política de subsidios que busca ofrecerles soluciones de vivienda a las personas de escasos recursos. La pregunta que queda en el aire es qué tan sostenible es esta política, cuando el país está enfrentando enormes dificultades fiscales. Es necesario normalizar las condiciones de mercado para que el sector hipotecario vuelva a mostrar el auge del que disfrutó en la década de los 70 y los 80.

4|Crisis del agro

La apertura económica, que facilitó la llegada de productos agrícolas importados con un alto componente de subsidio en sus países de origen y la ausencia de una política exitosa de tierras y desarrollo agrícola explican la enorme postración que ha sufrido el campo colombiano.

Las recientes movilizaciones campesinas son muestra de que en este frente el país no ha logrado encontrar soluciones de fondo. Al año, Colombia importa casi 11 millones de toneladas de alimentos, por los muchos sectores que dejaron de ser rentables.

Con la firma del proceso de paz y la consolidación de una reforma agraria de fondo, que implica la creación de un gran fondo de tierras y la modernización del catastro, se espera que el país inicie una reforma estructural en uno de los sectores clave para el futuro de cualquier nación: su agricultura.

5|Pérdida de valores

El mercado de valores de Colombia también enfrentó crisis durante estos años. En buena medida esto se explica por la poca profundidad que tiene esta actividad, pues siguen siendo muy pocos los empresarios que deciden financiarse a través de la emisión de acciones o bonos.

El primer episodio clave fue la crisis de los TES, originada en agosto de 2002, cuando por cuenta de un aumento en las tasas de interés, varios actores del mercado necesitaron de ayudas extraordinarias de liquidez.

Seis años después se empezó a ‘cocinar’ otra crisis, cuando el fenómeno de las pirámides se disparó. El caso más emblemático fue el de DMG, un esquema de captación tipo Ponzi, que llegó a tener dimensión nacional. El Gobierno intervino para impedir que el fenómeno creciera aún más.

En noviembre de 2012 explotó el caso de Interbolsa, la más grande firma de valores de Colombia, que por poco se lleva por delante a todo el sistema de inversión en el mercado de capitales. Las apuestas arriesgadas en mecanismos de repo con acciones por poco tumban toda la estantería.

Actualmente el país está enfrentando un nuevo fenómeno con el caso de las libranzas, formas de crédito que son titularizadas para abrirse campo en el mercado secundario. Sin embargo, los malos manejos y las malas decisiones de inversión han generado un riesgo importante, razón por la cual, autoridades –como la Superintendencia de Sociedades– han tenido que intervenir.

La aparición de esta clase de fenómenos demuestra que el país no ha logrado ‘vacunarse’ contra las malas prácticas en materia de inversión.

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