| 8/31/2017 12:01:00 AM

Los datos macro que debe saber para invertir en Colombia al cierre de 2017

Dinero le presenta los datos macroeconómicos que debe saber para invertir en 2017 en el país.

Así va 2017

Lo bueno

El regreso al rango meta de la inflación y las mejoras en infraestructura. La resiliencia de la economía que, si bien crece poco, no entró en recesión a pesar de la gravedad del choque de precios del petróleo. Reducción de la inflación, las tasas de interés y del déficit de cuenta corriente. El sector de servicios, en general, y en especial el turismo y los servicios profesionales, así como el agro. Los inversionistas extranjeros, quienes siguen manteniendo sus flujos en el mercado colombiano. La resiliencia de los precios de vivienda que, a pesar de la mala situación económica, se han sostenido. La baja volatilidad de la tasa de cambio durante 2017. 

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Lo malo

Los atrasos en las obras de infraestructura por escándalos de corrupción. El deterioro en el empleo. Que la tributaria del 2016 no fue tan estructural como se esperada. La fuerte dependencia de los flujos externos. El débil crecimiento del PIB. La vulnerabilidad de las cuentas fiscales, pues difícilmente se logrará cumplir con la regla fiscal. Que los proyectos de inversión sigan con problemas que aún no se solucionan, como las protestas de comunidades. La desaceleración de la demanda agregada. La persistente dependencia del petróleo en los ingresos fiscales. La pobre confianza de consumidores, industriales y comerciantes. 

Lo feo

Las mentiras de las campañas políticas. La falta de diversificación de la economía. El escándalo de corrupción de Odebrecht. La polarización política, que ha minado la confianza y no ha permitido seguir abordando temas de mayor trascendencia económica. Los “déficits gemelos” y la mayor dependencia a la inversión extranjera de portafolio mientras cae la inversión extranjera directa. Una posible descalificación crediticia. El presupuesto para 2018, que redujo recursos para educación, ciencia, deporte y agro.

El PIB va despacito: La economía colombiana tocó fondo 

Tras conocerse que la economía creció tan solo 1,2% en el primer semestre del año –su cifra más baja desde 2009– ahora la preocupación está en saber si ya se tocó fondo y lo que viene es un periodo lento de recuperación, o si aún queda espacio para más caídas.

2017 arrancó con la expectativa de que era posible crecer un poco más de 2%, pero esa idea se vino abajo y ahora el promedio de analistas consultados cree que no se llegará ni a 1,8%. El incremento del IVA y la caída en la confianza del consumidor han sido fuerzas muy fuertes a la baja para el PIB y, hasta ahora, no han podido ser compensadas por la reducción de la inflación, la baja de las tasas de interés ni la estabilidad en el precio del dólar alrededor de los $3.000. 

¿Qué se necesita, entonces, para que la economía vuelva a tomar tracción? Para algunos analistas la clave está en que las materias primas se mantengan en sus niveles de precios actuales y que la economía global continúe recuperándose, pues Colombia es cada vez más dependiente de lo que ocurre fuera de las fronteras.

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“Es importante dejar atrás el pesimismo, pues posiblemente ya tocamos fondo. La economía sufrió el impacto de la caída en el precio del petróleo y salió bien librada para la magnitud del choque. Es momento de apostarle nuevamente al país. Es importante tener en cuenta el futuro político, pero no desacelerar el paso de inversión por la pasión política o por eventos que no se han cumplido”, opinan en Protección, mientras que en Valora Inversiones creen que la clave está en destrabar las obras 4G, proteger la inversión extranjera y enfocada en sectores estratégicos como minería e hidrocarburos, “pues las consultas de comunidades están frenando en seco dicha inversión”.

Los analistas también piden ejecución efectiva de la inversión pública, que es clave en un año de baja dinámica privada y además pre-electoral.

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La huella del vecino

La crisis de Venezuela cada día se siente más en Colombia y será uno de los temas fundamentales de la próxima campaña electoral, pues la imagen que se ve al otro lado de la frontera no es deseada por ninguno.

No obstante, hay analistas que consideran que la situación del vecino podría tener un impacto positivo en el país. Entre ellos están los de Colfondos, quienes piensan que el flujo de venezolanos que está llegando al país va a demandar productos colombianos y eso dinamiza la economía local.

En Itaú aclaran que, en el corto plazo, el efecto puede ser negativo sobre el empleo y el gasto del Gobierno. Sin embargo, en el largo plazo puede tener efectos positivos sobre el consumo y la productividad.

“La crisis venezolana tiene beneficios y perjuicios. Entre los primeros está la llegada de una mayor mano de obra capacitada, que transfiere conocimiento y genera más demanda. Entre los segundos está una mayor oferta de mano de obra no calificada que puede impactar adversamente el mercado laboral y los costos fiscales de seguridad social para los migrantes”, advierten en el Banco de Bogotá.

¿Se irán las golondrinas?

Todos los gobiernos buscan atraer inversión a sus países y, por eso, compiten por ofrecer condiciones atractivas a los grandes capitales globales.

Sin embargo, toda la inversión extranjera no tiene el mismo propósito. Es distinta la que llega a abrir empresas y generar empleo, que la que viene a comprar y vender activos financieros. A esta última se le conoce como ‘capital golondrina’, pues como dichas aves vuelan de país en país buscando las mejores rentabilidades o migrando cuando ven que las condiciones no les favorecen. El lío está en que cuando llegan lo hacen en manada, pero también cuando se van, provocando graves desequilibrios en los países que abandonan.

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Colombia ha tenido un fuerte incremento de dicha inversión, que principalmente compra TES y que en lo corrido de este año suma US$2.447 millones, 10,5% más que en igual periodo de 2016. Mientras en 2015 los extranjeros eran tenedores del 18,3% de la deuda pública en pesos, en julio de este año tenían 25,65%. Si bien esta situación se repite en el vecindario (en Argentina los extranjeros tienen 59% de la deuda local), no es un consuelo, pues ahora todos comparten el riesgo de un cambio brusco en las condiciones externas (por ejemplo, que en Estados Unidos suban mucho sus tasas de interés), lo que implicaría una desbandada de los capitales golondrina, que también podrían huir de Colombia si ven una desmejora en las perspectivas económicas del país.

Por estas razones, los analistas consideran que el mayor riesgo para la economía nacional es que emigren dichos inversionistas, lo que encarecería el dólar y descuadraría las cuentas externas.

El riesgo político

El proceso para elegir al sucesor del presidente Santos está cada vez más polarizado. Con muchos candidatos y una creciente incertidumbre sobre las propuestas económicas, los mercados están expectantes a lo que pueda suceder.

James McCormack, jefe global de calificaciones soberanas de Fitch, considera que para la economía nacional los dos principales riesgos son un cambio de la situación financiera externa y los escándalos por corrupción, lo que podría impactar el crecimiento económico si los inversionistas ven que por esta situación se desfigura el marco político del país. “Por ahora estamos mirando con cuidado lo que está pasando, pero aún no tenemos un punto de vista definitivo sobre la situación política de Colombia”, reitera.

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En el Banco de Bogotá consideran que el riesgo político ya está afectando la economía, pues se requieren propuestas fiscales que posiblemente no sean discutidas a profundidad en las campañas. “Son temas poco populares entre los electores. Las calificadoras podrían estar esperando la implementación de medidas fiscales una vez llegue el nuevo gobierno”, insisten en el banco.

Por el contrario, en Credicorp consideran que, si bien la primera vuelta puede ser competida, esperan continuidad en las políticas económicas, dado que ven una baja probabilidad de que gane un candidato poco amigo de los mercados.

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