| 8/18/2016 12:00:00 AM

Claro avanza en el camino hacia la conquista de la TV

Con alto endeudamiento en dólares, Comcel –hoy Claro– comenzó a prestar el servicio de telefonía celular el 5 de julio de 1994. Hoy tiene posición de dominio.

En 1993, en plena época de apertura económica, Peter Burrowes, entonces un alto ejecutivo de Bell Canada, aceptó venir a Colombia a participar en la licitación y montaje del servicio de telefonía celular. El boom de las comunicaciones móviles era creciente en ese momento.

En Colombia, Burrowes recibió, entre otras, la misión de conseguir los socios locales –ojalá públicos– dispuestos a aceptar que los canadienses tuvieran el control de la nueva empresa.

Con el apoyo del alcalde de Bogotá, Jaime Castro, logró que la ETB y Telecom fueran socios de Comcel. Eso sí, no sin antes superar la dura prueba de convencer a los concejales porque no sabían de telefonía celular, temían que fuera competencia para esas empresas y tampoco veían que fuera un negocio complementario.

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El capital inicial social de Comcel S. A. fue de $212.228 millones de la época (1994), 49% correspondía a capital público, 11% a capital nacional privado y el restante 40% a capital extranjero.

Como operadores de la región occidental del país, pagaron $259.161 millones (US$316 millones) por la licencia para atender a 14’193.000 personas, lo que les representó un costo de la licencia de US$22,27 por habitante. En su primer año de operación logró 75.000 usuarios y para 2001, cuando ingresó a la sociedad la firma América Móvil, del magnate mexicano Carlos Slim, ya tenía más de un millón.

En más de dos décadas, la transformación de la telefonía celular en Colombia ha sido muy exitosa: según el Ministerio de las TIC, el número de usuarios de líneas móviles llega a 57 millones y en promedio hay 1,18 líneas móviles por habitante. Claro tiene cerca de 30 millones.

En materia de teléfonos inteligentes, la penetración en el país ha sido exponencial, al pasar de 12% en 2012 a 46% en el cuarto trimestre de 2015 dentro del total de la población. Sin embargo, esta cifra muestra un nivel bajo si se compara con Chile y Brasil, pero más alto que el de México y del promedio de Latinoamérica.

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Para las empresas de telefonía celular en el país, los cambios también han sido gigantescos. Con diversas estrategias, Claro (antes Comcel) ejerce hoy posición de dominio en un mercado donde existen cuatro Operadores Móviles con Red (OMR): Claro, Movistar, Tigo y Avantel y cuatro Operadores Móviles Virtuales (OMV): Uff Móvil, Móvil Éxito, Virgin Mobile y ETB.

En estas décadas, Claro ha crecido a pasos de gigante y se ha transformado. La filial de América Móvil, presente en 25 países, ofrece ahora servicios de televisión pagada, telefonía fija e internet.

Hoy su desarrollo continúa más ligado a la transmisión de datos que de voz y al uso de plataformas IP para facilitar la movilidad a los usuarios, mientras en el mundo se consolidan los servicios de televisión por internet.

La regulación y los intereses de mercado han ralentizado el uso de la tecnología disponible para que el consumo televisión a través de los teléfonos inteligentes (smartphones) y dispositivos móviles continúe creciendo en Colombia, aun sin el controvertido tercer canal privado de televisión.

Aunque el tema regulatorio es criticado por los operadores, lo cierto es que todos saben que el futuro ya está aquí y Claro, en particular, afronta la competencia con inversiones permanentes que le permiten contar ya con canales para transmisiones en vivo y servicio tradicional de televisión con contenido 24 horas. En este proceso de fortalecimiento, la matriz de Claro lanzó en 2015 su satélite ‘Star One C4’, para aumentar la cobertura de telefonía, televisión, radio y facilitar la trasmisión de datos e internet en los países de América Latina en los que opera.

En mayo de 2015, inauguró el Cable Submarino AMX – 1, el de mayor capacidad en Latinoamérica que le permitirá a Colombia aumentar en 50% su conexión digital con el mundo y a los usuarios gozar de mayor velocidad y disponibilidad en sus servicios de internet.

En 2014, Claro puso en funcionamiento su red 4GLTE. Después de un año se convirtió en la red 4G más grande de todo el país. El objetivo de la empresa es llevar esas mayores velocidades a 600 municipios en cuatro años.

También es clave para la compañía la subasta del espectro radioeléctrico en las bandas 700 MHz (Dividendo Digital), 900 MHz, 1.900 MHz y 2.500 MHz para servicios móviles terrestres que el Gobierno tiene en camino.

Este desarrollo sin duda es impulsado por cambios en la demanda y en la regulación, que introdujo, por ejemplo, la portabilidad numérica, eliminó las cláusulas de permanencia y estableció los cargos asimétricos.

Líos pendientes

Pero no todo está despejado en el camino para Claro, que decidió acogerse al arbitraje internacional al amparo del TLC entre México y Colombia dentro del proceso de liquidación del contrato de concesión y reversión de los activos ordenado por la Corte Constitucional en 2013.

Además, en febrero de 2016 la Superindustria declaró que Claro incurrió en actos de competencia desleal contra los operadores Movistar y Tigo por no acatar normas de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones para corregir fallas de mercado.

El Consejo de Estado también ratificó la decisión de uno de los Tribunales de Arbitramento, que se declaró sin competencia para resolver de fondo el proceso entre Comcel y la ETB y, así las cosas, tendrá que esperar a que la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) tome una decisión sobre la controversia entre las dos compañías.

Pese a los litigios que hoy enfrenta, la transformación de la industria de las comunicaciones ha despejado el panorama de los negocios para Claro y, sin duda, muestra un camino promisorio para los competidores en este sector.

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