| 8/18/2016 12:00:00 AM

Cinco lecciones que dejan emblemáticos casos de corrupción

La corrupción es el gran cáncer de la vida pública en Colombia y todo parece indicar que el país no logra avances en su lucha contra este flagelo. Cinco lecciones que dejan los casos más emblemáticos en estas dos décadas.

Colombia no sale bien librada en ninguna medición sobre corrupción. Esta es la prueba de que el mal uso de los recursos públicos y su desvío para intereses privados es uno de los grandes problemas pendientes por resolver en el país.

Para combatir la corrupción se han expedido leyes como el Estatuto Anticorrupción –aprobado en 2011– o la reforma a las regalías, que buscaban ofrecer mayores garantías de protección a los recursos públicos. Pero recientes escándalos como el de un supuesto carrusel de la hemofilia o la masiva intervención de la Fiscalía para encontrar casos de corrupción en el uso de los recursos públicos en La Guajira muestran que poco se ha avanzado en este frente.

En el último cuarto de siglo son muchos los casos que se han presentado. La adjudicación para construir el Metro de Medellín, Saludcoop, Interbolsa, Factor Group, las Pirámides, el Carrusel de la Contratación en Bogotá, los gastos en regalías y la contratación pública con los Hermanos Nule a la cabeza son apenas algunos de los episodios de la historia oscura de la corrupción en Colombia. ¿Cuáles son las lecciones que ha dejado este capítulo dramático de la vida pública? Estas son cinco de ellas.

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Más sofisticados

Tanto los casos de Interbolsa, Factor Group, como las pirámides –tipo DMG– muestran que la corrupción también puede tener niveles de sofisticación. El uso de instrumentos del mercado de capitales para sacar provecho a costa de los dineros de los clientes se convirtió en una veta de ganancias para los tramposos.

De hecho, muchos delitos asociados a estas prácticas apenas están siendo estrenados, como por ejemplo la administración desleal o la manipulación fraudulenta de títulos valores. Esto revela que la corrupción se mueve hacia conductas más elaboradas. El objetivo es buscar rentas que se puedan explotar a través de operaciones complejas en el mercado de valores como repos u otros derivados. Por ejemplo, los interesados en este tipo de acciones de corrupción encontraron un nicho en los recursos administrados por los tesoreros de entidades públicas o de compañías con grandes flujos de caja.

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Este tipo de operaciones busca utilizar tramposamente dichos recursos para apostar en el mercado de títulos y ganar con dichas apuestas. Ahora, con los casos de las libranzas, queda claro que el país tiene que estar atento, porque el apalancamiento sigue siendo el gran incentivo para usar la plata de otros para enriquecerse… o crear un gran problema financiero.

Empresa criminal

La otra gran lección es que ahora los corruptos no solo están pendientes de las oportunidades que se les presentan en una coyuntura. La corrupción encontró que tal vez es mejor crear grandes estructuras que permitan por largo tiempo usufructuar ilegalmente recursos públicos. El caso del carrusel de la contratación en Bogotá mostró cómo la corrupción se volvió toda una empresa que tenía una cultura propia y que por largo rato utilizó la contratación pública para desviar recursos.

Contratos para adjudicar obras o servicios como los de las ambulancias eran utilizados con este fin. El problema con este tipo de organizaciones es que son muchos los implicados, lo que pone en evidencia que se trata de toda una cultura alrededor de la corrupción. Su impacto es onerosísimo, porque significa que, en este caso, toda una ciudad detuvo el desarrollo de su infraestructura. Para la Capital, el carrusel pudo significar por lo menos una década perdida en materia de desarrollo.

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la paga y la peca

El Metro de Medellín dejó una lección clara sobre otra forma de malas prácticas en la contratación pública. Quedó demostrado que es tradicional en el país el uso de sobornos para hacer lobby en los procesos de adjudicación y hacerse a contratos millonarios. Según la Cuarta Encuesta Nacional Sobre Prácticas Contra el Soborno en Empresas Colombianas, realizada por Transparencia por Colombia y la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad Externado de Colombia, 91% de los empresarios consultados considera que en Colombia el soborno no solo es habitual sino necesario para hacerse a los contratos.

Una reforma a la contratación pública para establecer mecanismos que impidan el amaño de pliegos licitatorios y contratos es necesaria. Igualmente, es necesario que el empresariado reflexione sobre la forma como actúa, pues como decía Sor Juana Inés de la Cruz: es tan culpable el que peca por la paga como el que paga por pecar.

Recursos naturales

Los recursos minerales han generado grandes rentas en las últimas décadas al país. Solo en los últimos cinco años, el Sistema General de Regalías ha girado a las regiones $20,7 billones. Los casos de corrupción hicieron necesaria una reforma al sistema de administración de estos recursos. La tradición con estos presupuestos era la de contratar grandes obras de infraestructura que quedaban como elefantes blancos, porque buena parte de los dineros quedaban en manos de contratistas amigos de los políticos regionales.

Pero las rentas fraudulentas con recursos naturales no solo se dan por esta vía. La explotación ilegal de oro y otros minerales ha representado enormes ganancias para grupos al margen de la ley que convierten estas actividades en su forma de financiar sus redes de poder en muchas regiones del país. Este es otro de los frentes de lucha en los que el país tiene que avanzar, pues es claro que hoy se están perdiendo miles de hectáreas de bosques o muchos cauces de ríos están siendo desviados por la acción criminal de estos grupos que no solo usufructúan tales recursos, sino que llenan de violencia las zonas donde hacen presencia.

Es mejor tener salud

Otra de las vetas de recursos públicos que encontraron los corruptos es el sistema de salud. El incentivo es enorme, pues son muchos los billones que se irrigan a todo el país por esta vía. Las denuncias sobre un eventual cartel de la hemofilia o una red para mover hacia determinadas IPS las víctimas de accidentes de tránsito, con el fin de usufructuar las mejores tarifas que paga el Soat, son apenas unas pruebas de ello. Esto también muestra una cierta sofisticación y el concurso de muchas personas en redes de corrupción que buscan hacerse a recursos públicos.

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