| 10/31/2013 6:20:00 AM

Mi nombre es Bruce

A la cabeza del gremio más poderoso del país llega Bruce Mac Master, un economista cartagenero desconocido para la mayoría del país. ¿Quién es realmente el nuevo presidente de la Andi y qué giro le puede dar al gremio?

En treinta minutos, el economista cartagenero Bruce Mac Master logró convencer a los 11 miembros del comité que escogería al sucesor de Luis Carlos Villegas en la presidencia de la Andi. Fue el último de los cuatro candidatos que el miércoles 23 de octubre pasaron al tablero frente a estos empresarios. Al final del día, después de meses de especulaciones, quedó claro que Mac Master era el elegido.

Primero habían hablado Hernando José Gómez, reconocido por liderar la negociación del TLC con Estados Unidos; el exministro de Comercio, Luis Guillermo Plata; Camilo Marulanda, presidente de Cenit y, finalmente, Mac Master. Cada uno tuvo media hora para contar qué había hecho en su vida, cómo veía la economía del país y cuál era su visión sobre el gremio. Cerca de las 10 de la noche, después de casi cinco horas de reunión, el consenso fue claro alrededor del nombre de Mac Master. La selección deberá ser ratificada por los 32 integrantes de la Junta de Dirección Nacional el próximo 5 de noviembre.

Los retos del nuevo presidente de la Andi son de gran calibre y no en vano el proceso de selección estuvo rodeado de rumores y especulaciones de alto voltaje. El cargo tiene exigencias contradictorias que solo podrán ser manejadas por alguien con extraordinaria habilidad. El presidente del gremio empresarial más importante de Colombia tiene una presencia destacada en el ámbito político. Por ello, debe tener un fuerte perfil público y moverse muy bien ante las altas esferas del gobierno. Sin embargo, hay un límite invisible que no debe sobrepasar, pues los empresarios no quieren que el líder de la Andi se convierta en una figura política con agenda propia. De hecho, muchos afirman que Luis Carlos Villegas traspasó esa frontera y al final estaba más preocupado por su propio perfil político que por defender los intereses de los empresarios.

De otro lado, el nuevo presidente de la Andi deberá conducir al gremio en una difícil etapa de definiciones. En la última década, la entidad se convirtió en una especie de supra-gremio que agrupa 30 cámaras sectoriales, las cuales con frecuencia representan intereses encontrados en la dinámica de las cadenas productivas. Muchos creen que esta estructura ha menguado la capacidad que tiene la Andi para intervenir en forma decisiva en temas cruciales para sus asociados.

Finalmente, los asociados esperan que la Andi asuma un papel más activo al definir direcciones claras en temas de gran calado en la transformación productiva de Colombia. La decaída dinámica industrial exige nuevas ideas. Tal y como lo acaba de señalar la OECD, el sector productivo colombiano tiene un atraso fundamental en comparación con otros países de América Latina –para no hablar del resto del mundo– en cuanto a su capacidad para asimilar nuevos procesos e innovaciones que le permitan incrementar su productividad. En términos generales, las empresas colombianas han demostrado tener problemas serios para asimilar el cambio. Es indispensable superar esa inercia.

Debido a este coctel de requisitos políticos y técnicos, en los últimos dos meses se creó un ambiente difícil para la elección. Algunos de los integrantes de la Junta de Dirección de la Andi se quejaron en privado por el asedio de ‘mensajeros’ que llevaban y traían informaciones y versiones que buscaban poner en la cuerda floja algunas de las candidaturas. Al final, sin embargo, el nombre de Mac Master logró congregar los consensos necesarios para cerrar el proceso de elección.

El gran desafío
El punto de partida para el nuevo presidente de la Andi es el enrarecido ambiente que deja Luis Carlos Villegas debido a su creciente actividad en el terreno político, que lo llevó a ser nombrado embajador de Colombia en Estados Unidos. La incomodidad de muchos empresarios con la gestión de Villegas en el último año fue de tal magnitud, que en Antioquia no ha sido posible conseguir masa crítica para organizarle un gran homenaje de despedida. Algunos empresarios le reprochan a Villegas que no respaldó a los industriales en momentos en que se requería una interlocución más fuerte con el Gobierno, en temas que van desde la revaluación del peso hasta algunas investigaciones de las superintendencias. En julio pasado, en una reunión para plantearle al Gobierno las graves preocupaciones sobre la coyuntura económica, Villegas salió en su defensa, asegurando, entre otras cosas, que la ‘reindustrialización’ del país avanza de forma acelerada. Algunos de los mayores aportantes de la Andi aseguran que Villegas ni siquiera les pasó al teléfono cuando lo buscaron para conocer su posición sobre temas que eran importantes para sus empresas.

La Andi también necesita nuevo liderazgo y visión. El crecimiento del gremio se dio agregando un número muy amplio de sectores que con frecuencia tienen intereses opuestos, de modo que los conflictos son rutina. Esa confrontación está en el diseño del gremio y los afiliados lo saben, pero esperan que las ventajas que se derivan del tamaño sean mayores que los costos. Si el balance no se cumple, viene el desorden. Muchos empresarios ven que las cámaras han actuado como ruedas sueltas que responden directamente a sus juntas directivas y, en ocasiones, desoyen la línea general trazada por la cabeza del gremio. En suma, el líder de la Andi debe moverse bien en el ámbito de la política, pero no debe comportarse como un político. ¿Qué tan cercano al gobierno debe ser un presidente de la Andi? El empresario antioqueño Guillermo Valencia, quien hace unos años integró la junta directiva de la Andi, asegura que la cercanía es positiva. “Si uno es un gremio ¿cómo va a pelear con el gobierno? Me parece que es fundamental mantener una buena relación y trabajar armónicamente”, asegura.

Por su parte, Carlos Hugo Escobar, presidente de la junta de Corpacero, no cree que sea importante que el presidente de la Andi sea amigo o no del gobierno de turno. “Lo importante es que maneje una entidad que sea respetable, no amiga o enemiga, sino respetable”.

¿Quién es Bruce?
El candidato escogido, Bruce Mac Master, es un economista cartagenero con una brillante carrera en el sector privado, “encarretado” con el tema social y que hace tres años llegó al sector público. Está casado con la sucreña Carmen Ana Torres y tiene dos niñas de 7 y 10 años. Es un melómano consumado, gran aficionado a la tecnología y a los deportes acuáticos y de velocidad. Igual se atreve a bucear o hacer surfing que a volar sobre una tabla de skateboard.

En el sector privado trabajó primero con una de las empresas del grupo Aceitales y posteriormente en Propilco, Concentrados y Siderúrgica del Caribe. En Propilco fue el segundo empleado contratado después de que Orlando Cabrales, nombrado presidente, arrancara uno de los proyectos de petroquímica más ambiciosos de la Costa. Cabrales ha sido uno de sus principales mentores. A finales de los años 80 se asoció con Camilo Villaveces y Felipe Encinales y creó Inverlink, la primera banca de inversión del país, que se especializó en proyectos de infraestructura, transporte y comunicaciones. También participó en grandes transacciones entre privados, entre ellas la venta del Banco Colpatria a General Electric Money, la venta de Carulla Vivero a Almacenes Éxito y las privatizaciones de las centrales hidroeléctricas de Chivor y Betania, entre otras.

En agosto de 2010 inició su actividad en el sector público, cuando le pidió al entonces ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, una oportunidad para “prestar su servicio”. Mac Master vendió su participación en Inverlink y Echeverry lo nombró viceministro general de Hacienda. Echeverry destaca que una de sus ejecutorias fue dar mayor transparencia al gasto público, pues logró poner a todo el Ministerio en línea para que el país pudiera hacer un seguimiento diario. Echeverry recuerda que como Mac Master no tenía experiencia en el ámbito político, al principio le dijo que no tenía que acompañarlo al Congreso. Sin embargo, Mac Master insistió en que quería aprender del tema. “Una semana después ya estaba saludándose de abrazo con Armando Benedetti, entonces presidente del Congreso, y haciendo bromas con otros congresistas. Tiene un carisma impresionante y un don de gentes que le permite alcanzar gran empatía con los demás”, recuerda Echeverry.

En noviembre de 2011 se posesionó como director del Departamento Administrativo para la Prosperidad Social y se convirtió en el experto por excelencia en el tema de la pobreza en Colombia. Su obsesión era montar un sofisticado sistema para identificar a cada uno de los colombianos pobres, con el fin de diseñar una estrategia efectiva para mejorar sus condiciones de vida. Catalina Escobar, presidente de la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar, destaca su trabajo permanente para mejorar las condiciones de los más pobres del país y su gran sensibilidad social. “Es una persona digna de admirar pues, teniendo una exitosa carrera en el sector privado, decidió dedicarse al servicio público, donde puede ser carne de cañón, y aun así decidió servirle al país” aseguró.

Su vena social lo ha llevado a integrar las juntas de Conexión Colombia, la Fundación Pies Descalzos de la cantante Shakira, Batuta, Fulbright, la Casa de la Madre y el Niño y Víctor Salvi, entre otras. Juan Manuel Muñoz, presidente de JP Morgan Colombia, destaca su talante y asegura que “no solo ha canalizado recursos significativos para el sector empresarial colombiano sino que ha estado comprometido con causas sociales. No por el hecho de ser un banquero exitoso estuvo ausente del tema social”.?Quienes han trabajado con él destacan su excelente memoria y su rapidez mental, así como su capacidad de leer páginas enteras de cifras y encontrar la más significativa. Su capacidad analítica, combinada con una gran habilidad para hacer empatía y buenos contactos, han sido claves en su vida profesional.

También es un enamorado del Twitter y vive pendiente de su cuenta @brucemacmaster. Está muy cerca de los 14.000 seguidores y, según Klout, portal que mide la influencia en la red social, tiene una calificación de 58 sobre 100.

Una de sus peleas públicas más sonadas, con Germán Vargas Lleras, se dio a través de esta red social. La discusión se dio por la forma en que se iban a adjudicar las 100.000 viviendas gratis, pues Vargas, en ese momento ministro de Vivienda, dijo que todas las familias de la Red Unidos –los más pobres de los pobres–serían beneficiarias. MacMaster le respondió que no generara falsas expectativas, pues aún no tenían los mecanismos de selección de los beneficiados. Vargas replicó con comentarios como “espero que no les quede grande la selección de los beneficiarios” y “menos estudios y más ejecución”. El presidente Santos tuvo que intervenir para que las aguas se calmaran.

Como todo el mundo, Mac Master también tiene detractores. Quienes han trabajado con él se quejan de que puede ser irascible, “se le salta el bloque con facilidad” y “tiene un estilo de gestión piramidal, delega poco o casi nada”, afirma un funcionario que trabajó con él. Algunos de sus colegas en el sector de banca de inversión también le lanzan dardos. “Ni siquiera tiene un postgrado. No me parece un tipo brillante, sino más bien astuto. Más que costeño, parece boyacense por lo jodido”, aseguró un banquero consultado. También le critican que su firma Inverlink montó junto con InterBolsa una firma denominada I+I –Imási– para desarrollar negocios de banca de inversión con mecanismos de salida al mercado de capitales.

Cerradas las controversias que se agudizaron durante la etapa de búsqueda del nuevo presidente de la Andi, ahora comienza una nueva etapa para este gremio con Bruce Mac Master a la cabeza. Es urgente la construcción de una nueva agenda, con la cual la Andi logre posicionarse como un verdadero agente del cambio que necesita el sector productivo del país. Mac Master tendrá que demostrar autoridad y liderazgo para manejar los conflictos internos y ajustar las expectativas de los afiliados frente a lo que debe ser la actividad de las cámaras sectoriales. Y, además, deberá ser un equilibrista frente al Gobierno, pues buscará construir sobre sus buenas relaciones, pero tendrá que establecer distancias visibles. Esto no es nada fácil en un país cargado de pasiones políticas, en una época electoral donde se cierran los espacios para el diálogo razonado y gana fuerza la tendencia a rotular a la gente entre amigos o enemigos.

Todo esto deberá lograrlo mientras mantiene una efectiva presencia como líder en el día a día de la organización. Como lo asegura el empresario Álvaro Gómez, presidente de PQP, el nuevo presidente de la Andi debe “tener mucha fuerza, mucha personalidad para levantar la voz y lograr que el país todo logre salvar la industria”. El reto es de marca mayor.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?