| 2/5/2014 8:00:00 PM

Nuevos proyectos se están paralizando en Bogota

Si el gobierno distrital no habilita rápidamente suelo urbanizable en Bogotá o no destraba los planes parciales, en marzo no habrá lanzamiento de nuevos proyectos de vivienda en la capital.

El preocupante diagnóstico lo hace el ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, quien urgió al gobierno distrital para que tome medidas que faciliten el desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios en la ciudad. Henao destacó los positivos resultados del programa de las 100.000 viviendas gratis y desestimó que este pueda ser utilizado en la próxima campaña con fines electorales.

¿Hay riesgo de burbuja en la vivienda?

No hay burbuja porque esta es como una enfermedad que tiene varios síntomas, y uno de los primeros es que hay una sobreoferta de proyectos. Si uno mira por ejemplo a Bogotá, ve que esto no está sucediendo. Al contrario, si Bogotá no desarrolla rápidamente la habilitación de suelo o no destraba los planes parciales, yo creo que en marzo no hay lanzamientos de nuevos proyectos. Esto se está paralizando. En los estratos altos tampoco creo que haya burbuja, pues la evidencia muestra que la gente tiene cómo pagar.

¿Cómo va el programa de las 100.000 viviendas gratis?

Las 100.000 viviendas están todas contratadas y en construcción. Ya terminamos 40.000 y este año estarán listas las 60.000 restantes. El programa es muy exitoso y ya estamos en 223 municipios. Logramos que los recursos del Estado llegaran al torrente financiero e hicimos que la economía creciera. El aporte de la vivienda de interés prioritario fue fundamental, en tiempo récord y sin gastar plata extra.

¿Cuándo entregan la última vivienda de este paquete?

Aspiro a terminarlas y entregarlas todas este año. Después de la entrega viene la escrituración, que toma entre 30 y 45 días, pero eso puede variar dependiendo del desarrollo inmobiliario de las ciudades. Por ejemplo, en ciudades como Cartagena estamos llevando 400 escrituras mensuales, cuando ellos sacaban 30 al mes y esto puede generar demoras.

En un año electoral ¿no hay riesgos de que este tema de vivienda se use políticamente en las campañas?


Ningún político puede atribuirse el éxito del subsidio a la tasa, pues no tiene cómo intervenir en el proceso. La persona va a un banco y allí hace el negocio y ya cuando le aprobaron el crédito, al Gobierno le llega la cuenta. Incluso, los políticos no tienen posibilidad de escoger a los beneficiarios, pues ellos son población desplazada que ya está en un Registro Único de Población Desplazada de Red Unidos, que es inmodificable, o están inscritos en la lista de afectados por ola invernal.

¿Cuánto van a terminar costando las viviendas gratis?


Lo que siempre pensamos que iban a costar: $4,2 billones. Lo bonito de este programa es que desde el principio se tiene una cifra cierta. Cada unidad de vivienda nos está saliendo entre $37 millones y $41 millones.

¿Cómo están manejando la inconformidad por los problemas de convivencia en estos proyectos?


Aquí lo que hay que hacer es un gran trabajo de convivencia. Digamos que después de que el programa funcionó y encontramos la fórmula para construir vivienda de forma masiva, el reto está en lograr que personas que tenían unos hábitos de vida totalmente distintos puedan vivir en comunidad. Estamos trabajando dos fórmulas paralelas. Por una parte, Natalia Springer me está ayudando con un equipo en el acompañamiento para ver cuáles son los temas de impacto desde el punto de vista de pobreza. Por otro lado, estamos estudiando qué medidas debemos tomar de manera urgente para que no haya retrocesos en los indicadores de alto impacto social y que mejoren las condiciones de calidad de vida.

¿Cómo garantizar que la gente no venda las viviendas?

Existe una garantía legal. Quienes accedan a las viviendas gratis no pueden traspasarlas jurídicamente antes de 10 años.

¿Cómo va Bogotá? ¿Ya se superaron los inconvenientes para hacer vivienda gratis?

Bogotá tuvo un cupo inicial de 9.000 viviendas. Si las hubiera hecho, el cupo se habría ampliado como en Montería, Popayán, Valledupar, Barranquilla o Santa Marta. Cuando llegamos donde el alcalde Petro, le ofrecimos el programa y la reunión fue buenísima, salimos muy contentos, pero al día siguiente ya no iba el programa y no sabemos por qué.

¿Se trató de un problema político?

Lo cierto es que en ese momento argumentó que no iba a permitir construir en lotes donde la gente se inundara, porque uno de los lotes disponibles estaba en el sector de Ciudad Verde, en Bosa. Después de muchas vueltas, se acordó construir 4.000 viviendas, de las cuales 2.000 las contratamos nosotros y ya empezamos a entregarlas, y las otras 2.000 las contrataba el Distrito, pero aún no han arrancado.

¿Y dónde se construirán?

Unas en Usme y otras en Bosa, en lotes presentados por el propio Distrito. Inicialmente, el argumento para no construir más viviendas gratis era que los estábamos mandando a los extramuros, pero Bosa y Usme ya están consolidados con la ciudad por todo el urbanismo que se ha hecho. Incluso, acabamos de terminar la convocatoria para 86.000 viviendas del programa Vipa –Vivienda de Interés Prioritario para Ahorradores– y aunque el Distrito no presentó lote para hacerlas, permitió que lo presentaran los socios del lote de Ciudad Verde. Entonces, lo que vemos es que perdimos un año por falta de decisión, de no haber sido así, tendríamos ya las 6.000 viviendas en Bogotá.

¿La constructora Lérida, recordada por el derrumbe del proyecto Space, también participa en estos programas de vivienda gratis?

Ellos se presentaron dentro de la licitación que convocó a las grandes firmas de Medellín, y obtuvieron un contrato para construir 232 viviendas en un proyecto que se llama San Judas. Ya las viviendas están terminadas, pero no las hemos recibido porque contratamos un estudio estructural que nos certifique que las viviendas están bien hechas. Esta decisión se adoptó a raíz de lo del Space, pero lo más seguro es que salga bien el estudio porque son temas totalmente diferentes, una cosa es hacer 22 pisos y otra 4.

¿Qué tanto impactó a los compradores el caso Space? ¿Se estancaron las ventas?

Realmente no. Yo creía que se iban a caer las ventas el año pasado, por lo menos en Medellín, y que este tema iba a generar gran desconfianza. Por eso estaba muy temeroso. Pero los datos que tenemos de Camacol indican que terminamos 2013 con ventas récord, alrededor de 140.000 viviendas; es decir, que no afectó y se sigue vendiendo normal.

¿Con el caso de Space muchos están buscando culpables, pero qué viene ahora?

Contratamos un estudio con una universidad especializada, que goza de todo nuestro respaldo, como es la Universidad de Los Andes, para que nos diga quién tuvo la culpa. Lo que se conoce es que la constructora no cumplía con la norma de diseño, es decir, ex ante se sabía que no tenía los requisitos de sismo-resistencia, y ahí se generan unas responsabilidades interesantes. En un mes se conocerá una segunda parte del estudio para saber qué falló y determinar si el municipio o el gobierno central, además del constructor, tuvieron algún compromiso. Este estudio no solo es importante por las víctimas del Space, sino que de allí va a salir la siguiente política pública en seguimiento de obras.
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