| 5/27/2015 10:00:00 PM

Magnates de las apps

Aplicaciones como Uber, Spotify y Airbnb son el fenómeno en el mundo de los negocios. ¿Quiénes son estos jóvenes genios y ahora billonarios que han revolucionado la vida cotidiana?

Uber, Waze, Airbnb y Spotify son algunos de los nombres de las empresas que están derrumbando muchos paradigmas de la economía.

Sus exitosos resultados, con billonarias valorizaciones en bolsa y ventas exorbitantes a lo largo de todo el mundo están rompiéndoles el “coco” no solo a expertos y analistas, sino a la competencia y a las autoridades. Los usuarios, por su parte, están fascinados con las facilidades que les ofrecen estas nuevas modalidades de negocios que son, a pesar de todas las denominaciones, la tercera gran ola de la tecnología de redes.

Los resultados son sorprendentes: Uber, una aplicación que permite contratar servicios de transporte particular y de lujo, ha logrado una valorización superior a los US$40.000 millones; Waze, la App de movilidad más reconocida del mundo, fue adquirida por Google en una transacción de más de US$1.000 millones; Airbnb, que permite obtener hospedajes particulares en casi todo el planeta, acaba de ser valorada en US$13.000 millones, y Spotify, la gran comercializadora de música en streaming, tiene 15 millones de usuarios pagando en todo el mundo.

Las características de este tipo de empresas son su rápido ascenso, sus facturaciones multimillonarias, el uso de soportes tecnológicos y la ruptura total de fronteras geográficas y administrativas, pues su modelo de negocio tiene características fundamentalmente globales. Por eso han sido bautizadas como las compañías ‘unicornio’: empresas que han logrado valoraciones por encima de los US$1.000 millones y que están generando enormes utilidades a sus propietarios gracias a los innovadores servicios que ofrecen a sus consumidores. El apelativo “unicornio” implica una dosis de sarcasmo y escepticismo: se les llama así porque muchos las consideran apenas como mitos y otros como la nueva burbuja tecnológica.

¿Estamos realmente ante esa eventualidad, o es esta, por el contrario, una nueva ola empresarial que va a cambiar radicalmente la economía del planeta?

Estas compañías representan el tercer estado en el multimillonario negocio de internet y la tecnología de redes. El primer estado fue la conocida burbuja de las puntocom, que se llevó por delante mucha más riqueza que la crisis de 2008; fundamentalmente, porque esa burbuja fue financiada a través de capital puro y porque nunca se supo cuál era el modelo de negocio que ofrecían.

La segunda gran ola fue la de las redes sociales como Facebook y Twitter, cuyo gran impacto represento, desde una perspectiva empresarial, un revolcón para el negocio de la publicidad y el mercadeo.

La tercera fase de las empresas de tecnología está realmente revolucionando toda la economía: el transporte y la movilidad, el mercado de la música, el del turismo y todos los otros sectores de servicios y comercio.

Las características de dicha transformación son claras: mayores eficiencias en fijación de precios, pues permiten rápidamente el cruce de información entre oferta y demanda; además generan mayores eficiencias en los desempeños empresariales, como reducción de tiempos en los desplazamientos, por ejemplo, en el transporte público, y en los procesos de chequeo y pago en el caso de la prestación de servicios como hotelería o compra de tiquetes aéreos.

Este es un cambio fundamental, porque en las dos olas anteriores (las puntocom y las redes sociales) las expectativas para generar flujo de caja no eran tan evidentes como ahora.

Por ejemplo, en las redes sociales, a pesar de la revolución en el contacto entre miembros de una comunidad, el negocio fundamental seguía siendo que firmas reconocidas pautaran para que sus marcas quedaran expuestas a grandes masas. En las redes sociales, el que consume no paga.

En cambio, en la revolución de las Apps, los usuarios están metiéndose la mano al bolsillo. Ese es un giro de 180 grados: las aplicaciones se han vuelto espacios de generación de valor, porque se puede facturar en cualquier parte del mundo. Por fin se ha roto la maldición del flujo de caja: se estima que Uber logró facturar US$10.000 millones en el último año. Como su tarifa es de 20% sobre lo facturado, los ingresos netos de la compañía alcanzarían los US$2.000 millones; es decir, un crecimiento de 100% frente a sus ingresos estimados de 2013.

Esto muestra que las dinámicas de ingreso de estas compañías son superiores a las de cualquier otra. Con niveles mucho más bajos de capital logran desarrollos empresariales enormes. El apalancamiento multiplica su capacidad de impulso: si Uber logró conseguir de Google y Amazon US$300 millones para apalancar su crecimiento, muy pronto podría pagar ese capital. Estos son niveles de ingresos cuya proporcionalidad no se habían visto nunca. La causa: su mercado es verdaderamente supra-fronterizo. Todas estas aplicaciones, sin haber logrado su primera venta, nacieron como compañías transnacionales.

Un usuario puede acceder a Airbnb desde Bogotá para alquilar una habitación en Nueva York, luego acude a un portal de reservas y compra su tiquete, alquila un carro a través de Uber para que lo lleve al aeropuerto. En todas esas instancias nunca tuvo que cambiar divisas para poder pagar; los cargos se hicieron directamente a sus medios de pago electrónicos a favor de compañías radicadas en Estados Unidos, Europa o Asia. Las Apps también revolucionan el tránsito del capital.

Se cumple así el sueño de todo liberal en economía: gracias a estas empresas, los precios se están fijando, aparentemente, con la mayor transparencia posible. El mundo está entrando en una nueva era del “dejar hacer y dejar pasar”.

Sin embargo, en esto residen justamente los desafíos que genera esta nueva ola empresarial. No en vano la incursión de estas compañías está provocando rechazo en muchos sectores: los taxistas de prácticamente todas las ciudades del mundo a donde ha llegado Uber han amenazado con paros; aplicaciones como Airbnb han sido prohibidas, pues propician la hotelería informal; Waze les genera problemas a las autoridades, por informar permanentemente sobre la presencia de policía en las principales vías.

De otra parte, todavía no se ha discutido a fondo la implicación para la balanza de pagos de los países: el tránsito de divisas ocurre realmente en segundos de un país a otro, la movilidad de los capitales es verdaderamente sorprendente.

Las nuevas aplicaciones están llevando a que quien consume, paga, y hacen desaparecer la noción de gratuidad de la red. Eso ha generado un poder enorme de flujo de caja: el asunto con las redes sociales era el de poderse expresar y comunicar; con la nueva revolución de las Apps, el poder está en las decisiones económicas de la gente.


Otros desafíos

Hay otros problemas reales que está generando esta tendencia. Son muchas las dudas que hay acerca del uso de la información que estas firmas obtienen en su operación diaria. Dropbox, por ejemplo, ha tenido que explicar muchas veces cuál ha sido su papel en los casos de filtración de información a las autoridades norteamericanas y las razones por la cuales nombró en su junta directiva a Condoleezza Rice, exsecretaria de Estado del gobierno Bush.

Como si esto fuera poco, estas empresas son, tal vez, los bancos de datos más grandes del planeta. Allí hay información sobre los comportamientos de sus consumidores en muchos países. Las nuevas Apps son verdaderos centros de poder de la información y hasta el momento no hay ninguna incursión para su regulación.

Así pues, visto en perspectiva, son tantos los desafíos como las oportunidades en este nuevo boom de las empresas de tecnología. Esta es una mirada a las más importantes de estas compañías que están revolucionando la economía.



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Uber, la empresa de los US$41.000 millones

Creada hace cinco años, esta aplicación es hoy una de las compañías privadas más costosas del mundo, con una valoración de US$41.000 millones. Luego de crecer con la promesa de ofrecer un chofer privado a todos sus usuarios, hoy Uber vale más que firmas tradicionales que se transan en bolsa, como Delta Airlines y Kraft Foods Group.

La actual valoración de Uber fue estimada por la prensa estadounidense, luego de que sus propietarios recibieran siete rondas de inversión de diferentes fuentes como Goldman Sachs, Bezos Expeditions (del dueño de Amazon), Google Ventures, Qatar Investment Authority y Baidu (el mayor buscador de China).

Uber fue creada en San Francisco por los ingenieros Travis Kalanick y Garrett Camp. La idea nació luego de que Kalanick no pudiera conseguir un taxi en Paris. Por este motivo, la capital francesa fue la primera ciudad fuera de Estados Unidos a donde llevaron su negocio.

Hoy están en 250 ciudades y, aunque los recursos frescos les sirven para atraer a más conductores y desarrollar líneas de negocios, una buena parte se les va a ir en servicios de defensa que deben contratar para poder operar legalmente en los países donde están.

Pese a esas dificultades, los inversionistas están encantados con Uber, pues este se queda con 20% de cada una de las carreras que hacen sus conductores, que además no son sus empleados, sino contratistas, lo que no implica gastos de nómina.

Mientras tanto, sus fundadores se vuelven millonarios. Kalanick es hoy el billonario número 98 de Estados Unidos, con una fortuna de US$5.300 millones.


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Airbnb, techo en todas partes


Todo comenzó como una alternativa de acomodación para los asistentes a una conferencia de diseño en San Francisco, que no habían logrado conseguir hotel. La oferta consistía en una vivienda a corto plazo, donde daban desayuno y una oportunidad para establecer contactos de negocio con otros colegas. Esto se convirtió en la página web Airbnb, en la cual se encuentran quienes tienen viviendas para alquilar y los interesados en arrendarlas.

La empresa hoy tiene un portafolio de 800.000 propiedades en 192 países y una valoración de US$10.000 millones. Ha recibido inversiones por US$800 millones y se dice que recibiría otros US$1.000 millones, lo que elevaría su valor a US$20.000 millones.

En ese caso se convertiría en la segunda compañía privada más costosa de Estados Unidos, después de Uber.

Airbnb genera ingresos cobrando una comisión por cada transacción. Sus tarifas van entre 6% y 12%, dependiendo del valor de la reservación, además les cobra una tarifa de 3% a quienes arriendan sus viviendas por el procesamiento de las tarjetas de crédito de los inquilinos. Desde su creación en noviembre de 2008, a través de esta plataforma se han realizado más de 10 millones de reservas.

Entre sus inversionistas están grandes fondos de inversión e incluso el actor Ashton Kutcher. A diferencia de otras firmas tecnológicas que han crecido de la mano de nuevos dueños, Airbnb se ha dedicado a comprar otras compañías. Su más reciente anuncio es que conseguirá propiedades en Cuba para agregarlas a su catálogo.

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Spotify, música a la carta

Con una valoración de US$8.400 millones, Spotify no solo ha barrido con sus competidores que ofrecen música en streaming, también motivó a que cantantes famosos como Jay Z y Madonna decidieran montar plataformas similares para poder capturar a los millones de personas dispuestas a pagar por la música que quieren escuchar.

Spotify se ha convertido en la piedra en el zapato para los empresarios de la música y para los cantantes, pues su modelo de negocio, conocido como freemium (que tiene una parte gratis y otra paga), hace que no sea atractivo para otras empresas montar plataformas de música pagas, como es el caso de iTunes de Apple.

Hasta enero pasado, la compañía reportaba 60 millones de usuarios en el mundo, de los cuales 15 millones pagan. Estos últimos no tienen que escuchar publicidad entre las canciones y pueden oírlas incluso cuando no tienen conexión a internet.

Hasta abril pasado, los creadores de la empresa, los suecos Daniel Ek y Martin Lorentzon, habían recibido recursos de inversionistas por US$921 millones y, aunque por los pagos de regalías a las disqueras la firma aún registra pérdidas, se ha vuelto muy atractiva para los inversionistas, que ven en ella una fuente clara de recursos. Su nuevo plan es empezar a ofrecer videos, metiéndose al campo donde reina Youtube.


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Waze, en la familia Google


Entre 1999 y 2014, en Israel se crearon 10.185 empresas tecnológicas, de las cuales hoy sobreviven 5.400. De este último grupo, hay 2,6% que generan ingresos superiores a US$100 millones y quizás una de las más emblemáticas es Waze, una aplicación social de tránsito en tiempo real y con navegación asistida por GPS.

Fundada en 2008, la empresa consiguió un rápido desarrollo y pronto se convirtió en el principal competidor de los mapas de Google. Tras tres rondas de inversión en las que consiguió US$67 millones, que le sirvieron para ampliar su base de usuarios y llegar a los 50 millones, Waze fue comprada por Google, que desembolsó US$1.100 millones.

Sus dueños quedaron con fortunas superiores a los US$30 millones cada uno, pero además los 100 empleados que tenían en ese momento y que además tenían acciones de la compañía, recibieron US$1,2 millones cada uno. Con la ventaja de que la mayoría de ellos no superaba los 30 años.

Facebook también estuvo detrás del negocio, pero Google les ganó la puja porque permitieron que la compañía se quedara en Israel y no se trasteara a Silicon Valley.

Su éxito se basó en que durante los primeros años se concentró en desarrollar los mapas –se precia de tener los mejores mapas de 13 países, entre ellos Colombia– y la base de usuarios. En 2012 empezó la monetización, ofreciendo a los anunciantes una interfaz web para hacer publicidad basada en los lugares donde se mueve el usuario. Además, ofrece a las estaciones de noticias una interfaz web para difundir informes y alertas de tráfico.


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Flipkart y las ventas por internet

Esta compañía alcanzó ya una valorización de US$11.000 millones. Se dedica al comercio virtual y fue fundada en Singapur, aunque opera desde India. Una de sus novedades son sus productos tecnológicos de marca propia, como tablets, USB y maletines para computadores portátiles.


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Almacenar y almacenar

Dropbox se ha convertido en uno de los sitios de almacenamiento de datos más populares en la red. Actualmente la compañía está avaluada en US$10.000 millones. Nació en 2007 y ya cuenta con más de 101 millones de usuarios en 175 países y con capital semilla de los fondos Combinator y Sequoia Capital. Ha sido criticada por su papel en las políticas de seguridad del gobierno norteamericano. De hecho, Condoleezza Rice fue vinculada como miembro de la junta directiva de la compañía. El anuncio ha generado muchas críticas.


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El Tappsi chino

Didi Dache & Kuaidi Dache es una aplicación para contratar servicios de taxi, que opera en China y cuya valoración es superior a los US$8.000 millones. Tiene más de 100 millones de usuarios en cerca de 300 ciudades. Esto ha sido posible en apenas tres años, pues sus operaciones iniciaron en 2012. Este año, sus fundadores (cuyos nombres son los mismos de la empresa) anunciaron la consolidación de su compañía como la firma de servicios de taxi, a través de celular, más grande del mundo.


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Cívico, el negocio es la ciudad


No es un directorio telefónico, tampoco un medio de comunicación, ni una red social, aunque sí ofrece estos servicios y más. Se trata de Cívico, un portal y una aplicación que tiene un completo mapa de cada ciudad que cubre (en Bogotá tiene 105.000 lugares y 3.000 barrios), para que sus usuarios se puedan mover fácilmente y busquen lo que necesitan. Fue creado por tres apasionados a los temas digitales. Recibieron un fondeo de US$6 millones. Ya operan en Santiago de Chile y tienen un millón de usuarios.



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Servicios para viajeros

Despegar.com se ha convertido en una de las compañías líder en la industria del turismo y los viajes. Ventas de tiquetes, reservas hoteleras, alquiler de vehículos son algunos de los servicios que se pueden contratar a través de esta página. Hoy es la agencia de turismo más grande de Latinoamérica. Se espera que haga su salida a bolsa en 2016. Según CNN, la compañía vendió en 2013 US$4.000 millones. Está valorada en US$1.300 millones.


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Linio y Dafiti

Estas dos firmas han logrado grandes éxitos en el comercio electrónico: Dafiti, en la venta de artículos de moda, y Linio con toda clase de productos. Actualmente, la valoración de ambas compañías suma casi US$1.200 millones. El fondo Rocketinternet aportó para el desarrollo de ambas firmas. Adicionalmente, este fondo participa de la propiedad de otras aplicaciones exitosas en la región como Easytaxi.


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Modelo Exportable

Pese a estar en un negocio muy competido, los creadores de Tappsi están convencidos de que aún hay mucho espacio para crecer en el país. Aunque tienen 60% del mercado de taxis que se piden por aplicaciones, esta es aún una práctica pequeña frente al total. De las 30 millones de carreras que se piden al mes en la ciudad, a través de aplicaciones se piden un millón.

Tappsi ha recibido dos rondas de inversión y la última fue de un grupo argentino que puso US$600.000. Su modelo de negocio consiste en cobrar $35.000 mensuales a cada taxista que usa su aplicación. Ya operan en Ecuador y Perú y emplean a 95 personas.


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Brainz, juego millonario

Con la aspiración de crear un Pixar colombiano, tres arquitectos y un diseñador industrial crearon Brainz, una de las compañías productoras de videojuegos más importantes de América Latina. Trabaja con socios como Televisa y con coinversiones. Alejandro González, su CEO, explica que esto les permite hacer juegos de altísima calidad. Por proyecto pueden invertir entre US$350.000 y US$600.000. Hoy sus ventas superan US$1 millón. Entre sus juegos más conocidos están Vampire Season, Monster Defense y Audio Ninja, que en 2013 fue el juego de música paga número 1 en 57 países.
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