| 8/21/2013 6:00:00 PM

Apertura a la inversión

La apertura durante el gobierno de César Gaviria fue de doble vía. No solo se abrió la economía nacional a los extranjeros, sino el mundo a los colombianos.

Con la firma de la resolución 49 del Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes), el 28 de enero de 1991, no solo arrancó en firme la internacionalización de la economía colombiana y la inversión foránea en el país.

También se abrió la puerta para que los capitales colombianos recorrieran el mundo. Como dice el entonces director del Departamento Nacional de Planeación, Armando Montenegro, esta normatividad marcó el camino a “la inversión de capitales colombianos en el exterior”.

Ese día, durante una reunión liderada por el presidente César Gaviria y que contó con Juan Luis Londoño de la Cuesta como secretario, el país comenzó su tránsito hacia una economía y unas empresas más abiertas.

Hasta entonces, todo colombiano que quisiera realizar alguna operación cambiaria por fuera del país debía tener la aprobación previa de Planeación Nacional, recuerda Montenegro, quien estuvo como director de esa entidad entre 1990 y 1994. Para el experto, la entrada en vigencia de la medida fue determinante: “fue un cambio muy difícil pues vivíamos en un país muy cerrado”, asegura.

“Desde que Gaviria fue elegido trabajamos muy duro. Si bien teníamos la decisión y había consenso en cuanto a la necesidad de derogar el decreto 444 de 1967 –la gran obra del presidente Carlos Lleras Restrepo–, el gran susto era una fuga de capitales y que la gente saliera despavorida. Por eso, al principio hubo algunas restricciones al capital golondrina. Además, en esa época pensar en abrir la puerta para que los colombianos se fueran con sus empresas y recursos era casi una herejía”, señala Montenegro.

Entre risas, recuerda que, junto con Alejandro Linares, jefe de la Unidad de Inversión Extranjera del DNP, tenían que andar “con las carpetas debajo del brazo” y cuidar los fólderes de los nuevos decretos para que los empleados antiguos no se los escondieran. “Teníamos que trabajar bastante por fuera de la entidad, pues había mucha gente apegada al esquema anterior que no quería el cambio”, dice.

Después de expedida la resolución 49, otros decretos le dieron cuerpo a la decisión. Entre ellos, Montenegro destaca el decreto 1735 de 1993, que dictó normas en materia de cambios internacionales.

Sin estos cambios, las firmas nacionales no hubieran podido extender su operación a otros mercados ni funcionarían las ‘multilatinas’, como se les conoce hoy a las compañías que han salido a explorar negocios en el vecindario. No sería hoy una realidad la toma del mercado centroamericano por parte de la banca colombiana, o la internacionalización que han hecho varias empresas, desde ISA, EPM, EEB y Carvajal, pasando por las del Grupo Empresarial Antioqueño, como Argos y Nutresa, hasta restaurantes como El Corral o Crepes & Waffles.
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