| 6/24/2015 12:00:00 AM

Bancos a la obra

El programa de concesiones es tan ambicioso y billonario que transformará el sistema financiero nacional en su estructura, cartera y patrimonio. Este cambio sería tan grande como el que algún día representó el Upac.

El programa de infraestructura 4G cambiará la forma de hacer banca en el país. De hecho, las dimensiones de este ambicioso plan apenas si se están se comienzan a percibir en varios sectores de la economía. Las cifras dan cuenta del negocio que se les viene a los establecimientos de crédito, así como a los fondos de pensiones, las aseguradoras y al mercado de capitales, todos convocados a financiar este y otros programas de infraestructura.

La tercera semana de junio, durante la edición 50 de la convención bancaria, el vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras, hizo un recuento del conjunto de inversiones previstas, incluidas las llamadas 4G (vías de cuarta generación).

El programa 4G –con sus tres olas– requiere inversiones por $42 billones y además, esperamos cerrar este año con otras 10 Alianzas Público Privadas (APP) que sumarán otros $14 billones”. El alto funcionario continuó con el rosario de inversiones: otros $4 billones se ejecutarán vía obra pública (presupuesto), en infraestructura portuaria los privados ejecutarán $2,5 billones y otros $3 billones se destinarán a modernizar terminales aéreas.

Estamos hablando de un programa de infraestructura que significará esfuerzos de no menos de $65 billones, sin contar el sistema metro de Bogotá ($15,6 billones) ni las inversiones previstas para ampliar el aeropuerto El Dorado (más de $2 billones en 5 años).

¿De dónde saldrá todo este dinero?
Lo que creen muchos de los consultados es que no todo provendrá de los bancos locales, pero sí la mayoría. Una parte importante vendrá de peajes y otro componente será el flujo de caja de los contratistas.

Leonardo Villar, director de Fedesarrollo, cree que el programa 4G será el gran reto para el sistema financiero en los próximos años. Pero también dejó claro que el financiamiento va a concretarse en la medida en que quienes tomen esa deuda estén tranquilos con la perspectiva a mediano plazo. En otras palabras, es un tema de confianza y credibilidad, tanto en la estructuración de los proyectos como en el respaldo que pueda brindar el Gobierno y los constructores.

Lo cierto es que en 10 o 15 años el ADN de la banca nacional no será el mismo por cuenta de este ambicioso programa de inversiones, el más grande en la historia del país. Esto ha llevado a que los bancos planeen crear –algunos ya crearon– vicepresidencias especializadas para atender los créditos en concesiones a la misma altura de la cartera hipotecaria o de consumo. Esto porque son préstamos a 18 años, con características muy distintas a las que están acostumbrados y que en el caso de la cartera comercial, que es donde se clasificarán estos créditos, hoy no superan los 14 años.

Otro cambio estará en el recurso humano, pues los bancos tendrán que contratar un ejército de ingenieros para desplegar en las vías y comprobar que los proyectos se cumplen a cabalidad y que no haya riesgos que afecten el pago de los créditos. Además, cada concesionario deberá contratar y pagar un ingeniero independiente no para que les reporte a ellos, sino a los bancos que les prestaron.

Como lo explica el presidente de la Financiera de Desarrollo Regional (FDN), Clemente del Valle, con el programa 4G la banca pasará de un modelo en el que solo se financiaban créditos empresariales a financiar proyectos (project finance).

Magnitudes similares


Uno de los banqueros con mayor trayectoria en el país es José Alejandro Cortés, expresidente del Grupo Bolívar, quien considera que el programa de infraestructura se asemeja un poco al desafío que representó para esta industria el Upac y el nacimiento del crédito hipotecario. “Estos negocios son distintos, pero podríamos decir que son de magnitudes similares”, dijo a Dinero.

Su colega, Luis Carlos Sarmiento, no duda en asegurar que este será el mayor reto en volumen de recursos que ha tenido la banca. No obstante, aclara que con las crisis del pasado los establecimientos de crédito aprendieron a manejar los riesgos, tema clave del nuevo desafío de las 4G.

Y en los riesgos y las garantías es donde está el meollo del asunto pues hoy, si un empresario pide un crédito, lo puede respaldar con activos o pignorar alguna propiedad. Con las 4G, los consorcios van a solicitar billones de pesos, pero no podrán ofrecer el mismo respaldo. El suyo, de algún modo, es algo incierto: vigencias futuras y recaudo de peajes.

Pese a esas dudas, los bancos no se pueden dar el lujo de quedarse por fuera de esta oportunidad. Jorge Londoño, expresidente de Bancolombia, considera que pocas veces en su historia la banca colombiana ha tenido oportunidades como esta. Anticipó que al ser un programa tan amplio, habría líos con algunos proyectos, pero se superarán tomando previsiones en los contratos.

En la misma línea parece estar José Elías Melo, presidente de Corficolombiana. “El tamaño de las inversiones es de una magnitud extraordinaria (…) en todos mis años en el sector, no he visto algo de este tamaño”, dijo.

El directivo señaló que será una oportunidad para que la banca aprenda mucho, al ser un esquema tan exigente para los constructores. También dijo que con este programa se sentarán las bases para el crecimiento económico de los próximos años.

Sergio Restrepo, directivo del fondo de inversión privada Exponencial, cree que la cartera de la banca asociada a proyectos de infraestructura podría asemejarse en unos años a la hipotecaria y pasar a ser entre 15% y 20% del total.

Para Restrepo, financiar 4G tendrá un efecto doble sobre el sistema bancario. Por un lado, y a largo plazo, le significará un crecimiento orgánico y, por el otro, resultará beneficiada por mejores cifras de bancarización.

A todo esto se suma que en la actual coyuntura de desaceleración, la apuesta por estos negocios puede mantener los niveles de crecimiento del crédito en dos dígitos.

En Asobancaria calculan que sin 4G la cartera del sistema financiero podría seguir creciendo a ritmos de 10%, pero si se agrega la infraestructura subiría entre 3 o 4 puntos más.

Las dudas


Sergio Clavijo, presidente de Anif, es un poco menos optimista y cree que en la actual situación y entorno mundial es difícil financiar todo –incluido el metro de Bogotá– sin afectar la regla fiscal o acudir a más deuda por parte del Gobierno.

Así mismo, Óscar Cabrera, presidente del BBVA Colombia, coincide en que el peso de la infraestructura va a cambiar el perfil de riesgo de la banca colombiana, pero no solo por la relevancia que adquiera dentro de la cartera total, sino también por el riesgo de interés y de liquidez. “Hay que ser muy cuidadosos y nos van a observar desde afuera para darnos los recursos”, señala y aclara que a diferencia de algunos bancos nacionales que han manifestado cuánto dinero destinarán a estos nuevos créditos, en su caso no lo hace porque, dice, sería irresponsable. Hoy su banco está en la fase de analizar con cuidado los proyectos para elegir aquellos sobre los que tengan seguridad.

Por su parte, Jaime Munita, presidente de Corpbanca Colombia, tampoco revela sus cifras para 4G, porque dice que el monto puede variar, pero que claramente tienen interés. Están trabajando con firmas españolas que también son sus clientes en Chile y, para acotar riesgos como los del proceso de construcción, el énfasis lo hacen en la capacidad técnica del concesionario frente a las complejidades de la geografía nacional.

La otra duda es sobre si hay suficientes recursos y si la plata alcanzará. Y la respuesta es un sí unánime. Ninguna cifra nos asusta. Los bancos del país tienen la capacidad de apalancar este programa”, subraya Santiago Castro, presidente de la Asobancaria.

El Grupo Aval y Bancolombia se han comprometido con $12 billones, cada uno, mientras que Davivienda puso sobre la mesa otros $8 billones. Falta conocer las apuestas de los demás bancos. La ventaja que hay es que se han aprobado normas que les liberarán recursos a las entidades. Una de ellas es un decreto de la Superintendencia Financiera que eleva el porcentaje que puede prestar un banco a un determinado cliente. Anteriormente ninguno podía concentrar más de 10% de su patrimonio técnico en un solo deudor o personas vinculadas. Ahora ese límite se amplió a 25%, siempre que el proyecto que se vaya a financiar sea de 4G. Igualmente, a la FDN se le amplió el límite hasta 40%.

Otro decreto les da vía libre a los fondos de pensiones para infraestructura. Antes de esa norma, un fondo como Porvenir no podía invertir en un proyecto vial de Corficolombiana, por ser parte del mismo grupo económico.

El otro gran bolsillo son las vigencias futuras. En ese frente hay todo tipo de opiniones. Desde la más pesimista, que advierte que se va a dejar al país hipotecado por 20 o más años con vigencias que impactarán el presupuesto, pasando por economistas como Villar, de Fedesarrollo, quien cree que esa figura es necesaria, pero que si se cuenta como deuda nacional podría terminar impactando el déficit fiscal aún más. También están los que piensan –como el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas– que esta especie de garantía es la mejor fórmula para asegurar que esas obras se puedan financiar.

El contralor Edgardo Maya, no se quiso quedar por fuera del debate y, advirtió que estaba en desacuerdo con la propuesta de algunas fiduciarias para que parte de los recursos de fondos de pensiones de las entidades territoriales financien las 4G.

Recursos externos

Así los locales cuenten con el capital para prestar, varios analistas están convencidos de que será necesario acudir a financiación internacional. Y ya algunos bancos, al parecer, están interesados como Sumitomo e Itaú.

Sin embargo, Cabrera, del BBVA, agrega que por las estrictas reglas que se crearon para la banca global tras la crisis de 2008 y que las obliga a escoger alternativas más conservadoras, en el mundo la financiación de la infraestructura pasó a manos de otros, que no tienen ese tipo de inconveniente regulatorio, como fondos de pensiones y de inversión.

De otra parte, existe el temor de que por las grandes cifras de la infraestructura, los bancos tengan incentivos para dejar de prestar a otros sectores. “Eso no tiene que ver con los costos, sino con el apetito de riesgo, así como al hecho de que las entidades se ajustan al ciclo económico. Antes les prestaban a las petroleras y ahora le van a prestar a los que hacen infraestructura, eso es normal. Una vez entiendan los riesgos financieros, el sistema tiene la capacidad de apoyar adecuadamente a ese sector y a los demás con los que hoy trabaja”, comenta el superintendente Financiero (e), Jorge Castaño.

Al final del día, este segundo semestre y 2016 serán claves para descifrar este meganegocio, en donde la banca funge como actor principal. El banquero más exitoso de Colombia, Luis Carlos Sarmiento Angulo, resume en pocas palabras lo que está pasando con 4G: “Es un momento extraordinario para el país, la banca y los constructores. Acá no se pueden tomar riesgos porque se trata del dinero público, que es sagrado, pero es posible hacerlo”.

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