| 10/17/2008 12:00:00 AM

"Si pagamos tan mal, ¿por qué nos cuesta tanto?"

Los costos laborales son 30% de los ingresos de Riopaila Castilla. ¿Para dónde va esa compañía? Responde Bernardo Quintero, su presidente.

La situación de los corteros no es como la pintan, le dijo a Dinero.com el presidente de Riopaila Castilla, Bernardo Quintero.

Los datos de enero a agosto del 2008 muestran el corte de caña vale $28.551 millones, esto es una suma equivalente al 10% de los ingresos operacionales de Riopaila Castilla. Otros servicios laborales valen $54.175 millones, es decir el 19% de los ingresos operacionales. Con estas cifras, Bernardo Quintero quiere probar que su compañía tiene un gasto de personal elevado. “Si pagamos tan mal, ¿por qué nos cuesta tanto?”, pregunta.

La compañía paga por tonelada cortada, “como lo hace en la mayoría de empresas alrededor del mundo”, sostiene. A la tarifa por caña cortada que recibe el cortero le suman las prestaciones sociales y compensaciones como transporte y administración. Con eso, afirma, se llega a un pago por tonelada de $10.790. La tarifa del mercado hoy está ente $9.000 y $11.000.

Subir la tarifa es difícil, argumenta, porque los ingenios tienen que competir contra otros países productores. Las alzas grandes los pueden dejar fácilmente fuera del mercado.

Pero con la tarifa vigente se puede hacer un cálculo de ingresos sencillo. Bernardo Quintero explica que un cortero que trabaje todos los días hábiles del mes y coseche 9 toneladas recibirá $1’300.000. Para ganar $111.000 de salario mensual, debería cortar menos de 3 toneladas por día, y sólo trabajar 7 días al mes. Las estadísticas de Riopaila indican que 83% de los corteros faltaron al menos un día al trabajo.

Esas ausencias no son del todo malas. Al trabajar para una cooperativa los corteros deciden si van a trabajar o no y pueden optar por reducir sus ingresos pero usar el tiempo en asuntos familiares o destinarlo al descanso.

De otra parte, el ingreso se complementa con alguna ayuda comunitaria de la empresa. Según Quintero, el ingenio ha sido muy riguroso en mantener líneas de acción para el bienestar de la comunidad como en educación , mejoramiento de ingresos y vivienda.

¿Cómo va el paro?
“En el tema del paro se vive un entorno muy complicado, no se toman decisiones, se negocia y se negocia y no ha salido nada. Pienso que existe un problema de desinformación”, afirma el presidente del ingenio Riopaila.

Asegura que lleva aproximadamente un mes en paro y la compañía ha dejado de ganar aproximadamente entre $4.000 millones y $5.000 millones. “No tenemos problemas de en ventas debido a que tenemos una política de inventarios, pero llega el momento en que se nos acabe el inventario y ahí si se puede complicar aún más la situación”, dice.

Considera que lo mejor es que se acabe el bloqueo y se negocie. Propone incluso que entre las partes se encuentre un garante que les dé tranquilidad a los corteros de que se va a llegar a un acuerdo, pero sin necesidad de suspender la producción.

Plan de inversiones
Cuando se normalicen las actividades, la compañía revivirá dos planes de inversión importantes. De un lado, una destilería de alcohol que requerirá una inversión de US$40 millones. De otro, una planta de alcohol y azúcar en los Llanos o en la Costa Norte, que implicará una inversión entre US$80 millones y US$100 millones.

Reconoce que puede ser un momento difícil para hacer esas inversiones debido a que la crisis financiera mundial elevó los costos del crédito, pero estima que si se espera a que mejoren las condiciones para el endeudamiento se correría el riesgo de finalmente no hacer los proyectos. “Es mejor empezar a hacerlo desde ya. Hay que hacer lo que a la compañía le convenga en el largo plazo”, afirma.

Con esos planes, espera estar produciendo alcohol en el 2010.

¿Cómo se encuentra el consumo?
El consumo per cápita de azúcar no se ha afectado hasta ahora con la recesión mundial. Observa que se ha resentido la demanda para los bienes durables, como carros y vivienda, pero que la desaceleración no ha golpeado a los alimentos ni a otros bienes no durables.

En resumen, las condiciones internacionales no le parecen malas. Por eso, quizás, estima que no vale la pena entorpecer la operación del sector en este momento con una situación como la del paro de corteros en el Valle. “La situación no esta como para tomarse un tinto amargo”, concluyó el presidente de la compañía.

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