| 10/27/2009 6:00:00 AM

Naciones Unidas insiste en que se debe mejorar el acceso de mujeres a recursos económicos

La disponibilidad para la mujer de microcréditos y otros instrumentos financieros favorece la reducción de la pobreza, el bienestar de los niños y el crecimiento económico.

Las mujeres siguen teniendo menos acceso a los recursos económicos y financieros, entre ellos los microcréditos, por lo que urge disminuir esta iniquidad sobre todo en tiempos de crisis, indica un informe de las Naciones Unidas.

Según datos de 70 países fuera de la Ocde, sólo un 27% de las mujeres ejercen cargos con “estatus, influencia, poder y autoridad de tomar decisiones”. La representación femenina en estas posiciones es de 31% en América Latina, comparado con un 32% en las economías en transición, 28% en los países desarrollados, 15% en Asia y 9% en el Medio Oriente.

El Estudio Mundial sobre el Papel de la Mujer en el Desarrollo, publicado cada cinco años por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas está dedicado al tema del control y acceso por parte de la mujer de los recursos económicos y financieros, incluida la microfinanciación.

El informe enfatiza el hecho de que un mayor acceso de la mujer a estos recursos tiene consecuencias positivas sobre la reducción de la pobreza, el bienestar de los niños y el crecimiento económico. El informe recalca que la persistente inequidad en el acceso a los recursos económicos y financieros ha puesto a la mujer en desventaja en relación al hombre en su desarrollo económico.

Aunque su participación en la fuerza laboral ha aumentado, las mujeres están hoy desproporcionadamente representadas en el área del trabajo informal, que es precario, mal remunerado y sin cobertura de protección social por la legislación.

Los salarios de las mujeres son 16,5% más bajos que los de los hombres y en América Latina más de la mitad de las que no tienen ingresos propios (entre 20 y 24 años de edad) realizan labores domésticas no remuneradas y citan estas mismas labores como causa para no buscar empleos.

Además, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados las mujeres constituyen un gran porcentaje de los trabajadores dedicados al cuidado de otras personas (niños, enfermos, personas mayores y otros miembros de la familia).

En términos de acceso a los servicios financieros, muchas mujeres son excluidas del sector financiero formal debido a que se les exigen requisitos complementarios y se les considera más riesgosas para ser sujetos de crédito. Aunque las mujeres requieren acceder a un amplio rango de recursos productivos, en muchas partes del mundo se les continúa discriminando cuando necesitan adquirir tierras, viviendas, así como infraestructura, servicios y tecnología necesarias para hacer uso eficiente de esos recursos.

El Estudio enfatiza que la urgencia de repensar las estrategias de crecimiento y dar cada vez mayor atención al empoderamiento económico de las mujeres es aún más grande en la actual crisis económica y financiera. “El impacto de la crisis puede exacerbar los desafíos que las mujeres enfrentan en muchas partes del mundo y reducir los recursos para obtener la equidad de género”, señala.

Por ello, los paquetes de estímulo deben ser dirigidos a generar oportunidades igualitarias de trabajo e infraestructura social y también física. Los presupuestos de los gobiernos deben considerar las diferencias de género para asegurar niveles adecuados de equidad.

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