| 9/15/2015 5:00:00 AM

América Latina podría no estar preparada para la siguiente crisis

Los países de la región enfrentan cada vez nuevos y mayores desafíos que ponen a prueba la fragilidad de su estructura económica. Una próxima crisis podría poner en juego lo construido en décadas.

La crisis financiera de 2009 mostró dos caras de una misma moneda. Por un lado destapó las grandes dificultades y debilidades de los países desarrollados para afrontar con éxito los nuevos choques externos y en segundo lugar que las regiones en desarrollo, como América Latina y el Caribe, tienen una capacidad de respuesta relativamente mejor.

Medidas de política fiscal fuerte, utilizando las protecciones financieras que acumularon durante la bonanza petrolera y de materias primas le permitieron a Latinoamérica salir “bien librada de los efectos de la crisis, explica la Economista en el Departamento de Europa del Fondo Monetario Internacional (FMI), Joana Pereira.

Sin embargo, al observar la coyuntura actual, en un periodo en donde la debilidad de las monedas y los déficit comerciales parecen predominar, la región ha perdido un gran margen de maniobrabilidad para afrontar nuevas crisis. ¿Qué tan preparada esta la región para afrontar el futuro?

Cada vez menos herramientas

En un estudio del FMI titulado “Fiscal Policy in Latin America: Lessons and Legacies of the Global Financial Crisis” se habla sobre la vulnerabilidad del espacio fiscal en 6 economías de la zona. Según explica, los estímulos públicos que se aplicaron durante la crisis debilitó en gran medida el espacio fiscal causando una reducción en la capacidad del presupuesto del gobierno para suministrar recursos sin poner en riesgo la sostenibilidad de su posición.

Esto significa que los países pueden ver más comprometido utilizar medidas de gasto público para reactivar sus economías en la próxima crisis. En especial, aquellos que dependen en gran medida de los ingresos de materias primas y el comportamiento de su deuda, quienes pueden ver aumentado su nivel de deuda, como se observa en la siguiente gráfica.



Fuente FMI

Aunque, para Pereira, el riesgo fiscal tiene otros posibles detonantes.

América Latina es en particular una zona muy vulnerable al cambio climático
. Como consecuencia, los desastres naturales suelen debilitar seriamente las bases económicas y obliga a los gobiernos a desembolsar grandes cantidades de dinero que muchas veces no está previsto o llega en momentos de incertidumbre. (Terremoto Haití, ola invernal en Colombia, El Niño en el Pacífico).

Inclusive, explica el informe del FMI, el factor demográfico pesa enormemente en la región. Aunque es una realidad que en el mundo el envejecimiento de la población representará un complicado panorama pensional en las próximas décadas, en una zona con tan poca cobertura pensional y un gran porcentaje de población informal la probabilidad de incidencia en la pobreza es mayor y el gobierno deberá afrontar este fenómeno con su bolsillo.

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¿Qué tan grande es el espacio de maniobra?

Es frecuente escuchar que ante una eventualidad negativa en las finanzas públicas, se opte por una reforma tributaria en busca de mayores ingresos. Lo que no es tan claro es qué tan factibles es para los gobiernos de la región volver a realizar una operación de tal magnitud en un periodo de crisis.

Por un lado, explica el informe del FMI que Brasil y Uruguay pueden ser los que menos margen de maniobra tienen. Ya de por sí, estos países tienen altas tasas de imposición y su “gasto rígido” (pensiones, salarios públicos, asistencia social) es elevado también. Salvo que estos países quieran iniciar una fuerte austeridad sus opciones son pocas.

Por otro lado, la condición para Colombia y Perú son los ingresos por materias primas, especialmente petróleo. Aunque comparativamente aún tienen cierto espacio para aumentar impuestos y en especial Colombia un nivel de deuda mucho menor que otros países gracias a su Regla Fiscal, el impacto de una medida así sobre una economía debilitada principalmente por su débil consumo interno puede ser contraproducente.

Chile y México pueden ser los que saldrían mejor librados ante un eventual choque externo de gran magnitud, sus bajas tasas de recaudación y mayor complejidad económica les da mayores probabilidades de elegir entre opciones de restauración.

En todo caso, las economías de la región han hecho poco para estabilizar sus políticas y fortalecer sus bases económicas para afrontar nuevas crisis. Como resalta Pereira, la región “exige una mejora de las posiciones fiscales a corto plazo y un fortalecimiento de los marcos fiscales, lo que incluye evaluaciones de riesgo más integrales”.

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