| 8/12/2014 6:20:00 PM

Futuro del comercio está en los TLC

Colombia tiene actualmente 13 acuerdos comerciales en vigencia, cinco en negociación y uno en proceso de aprobación. A pesar de las muchas quejas, los expertos coinciden en que el futuro del comercio nacional está en continuar con ellos.

Diferentes agremiaciones, líderes, empresarios y hasta sindicatos se han opuesto a la continuidad, aprobación o negociación de los Tratados de Libre Comercio (TLC) con argumentos en los que exponen que estos acuerdos atentan contra sus derechos y garantías laborales y que la industria nacional sólo entraría en retroceso con su puesta en marcha. Aseguran que los TLC acentúan el retroceso productivo del empleo ‘decente’ en el país priorizando el modelo primario exportador. Por otro lado, señalan que la firma de acuerdos comerciales con naciones de alto desarrollo industrial sólo perpetraría la dependencia a otros mercados en el país siendo el sector agrícola y el minero energético los más afectados.

La pérdida de empleo, la informalidad, los daños ambientales y socio culturales, son algunos de los factores por los que estos grupos rechazan la negociación e implementación de los TLC porque consideran priorizan la necesidad de dar más garantías y protecciones tributarias a inversionistas privados. Durante los primeros cuatro años del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, se negociaron acuerdos comerciales con Corea, Israel, Panamá, el Protocolo Comercial de la Alianza del Pacífico y Costa Rica. Los cuatro primeros irán al Congreso de la República y el acuerdo con Costa Rica se encuentra en trámite con el poder Legislativo luego de ser aprobado en primer debate por la comisión segunda del Senado quedando pendiente la aprobación del segundo debate en la plenaria del mismo para que sea considerada como ley de la República durante esta nueva legislatura.

Estas negociaciones se suman a los 13 acuerdos comerciales que el país tiene en vigencia con la Comunidad Andina CAN, México, Chile, Mercosur, Triángulo Norte, EE.UU., Canadá, los Estados AELC (EFTA), Unión Europea, Cuba, Panamá, Caricom y Venezuela. En este momento está en proceso de negociación el acuerdo comercial con Japón.

En desacuerdo

Quienes rechazan los acuerdos, aseguran que en materia de exportaciones el país está disminuyendo, refiriéndose a casos como el del acuerdo con EFTA, en el que las exportaciones acumuladas a esta región, entre agosto de 2010 a abril 2014, fueron de US$2.808 millones, para una variación negativa de 19,4%. En igual período, las importaciones ascendieron a US$1.969 millones, con una variación de 38,3%. La balanza comercial acumulada fue superavitaria en US$839 millones (se redujo en US$1.221 millones).

Pero casos como el acuerdo con el Triángulo del Norte, las exportaciones acumuladas fueron de US$3.176 millones, para un crecimiento de 175,7%. En igual período, las importaciones ascendieron a US$307 millones, con una variación de 116,2%. La balanza comercial acumulada fue superavitaria en US$2.869 millones (aumentó en US$1.859 millones), sólo por nombrar algunos ejemplos.

Es evidente que el país ha hecho importantes inversiones de recursos y de tiempo para alcanzar los acuerdos vigentes y en negociación, esfuerzos que incluso quienes los rechazan, reconocen. El retractarse de los acuerdos alcanzados, sería un retroceso para el país con el comercio internacional. Así lo confirma Ángela María Orozco, exministra Comercio Exterior y Socia de Sala Logística de las Américas, quien explica que los avances con los TLC son los pasos necesarios para que el país se pusiera al día en una tarea que tenía el comercio del país resegado.

Los esfuerzos del Gobierno van de la mano con las iniciativas de varias entidades como Proexport y Analdex quienes han insistido a los empresarios de diferentes sectores en la capacitación de mercados internacionales, hallazgos de oportunidades y la apertura a la exportación. Algunos empresarios han aprovechado los beneficios del comercio exterior, sin embargo, como lo explica Ricardo Vallejo, Vicepresidente de promoción de exportaciones de Proexport, el primer error del empresario cuando quiere ampliar sus negocios comerciales es su propio desconocimiento del perfil logístico y mercantil del país al que quiere llegar.

Un ejemplo de crecimiento en exportaciones es el caso del TLC con Canadá con quienes las exportaciones acumuladas fueron de US$1.870 millones, para un crecimiento de 47,7% entre agosto 2010 y abril 2014. En igual período, las importaciones ascendieron a US$3.539 millones, con una variación de 48,7%. La balanza comercial acumulada fue deficitaria en US$1.669 millones (aumentó en US$556 millones).

Las oportunidades
Identificarlas las cadenas de valor o hacer alianzas, sin duda ayudaría a distintos sectores productivos a sacar provecho de los acuerdos comerciales, sin embargo, la tarea debe ser conjunta entre el Estado y los empresarios porque al final, hay que aceptar que el comercio internacional avanza y que Colombia debe ponerse en vanguardia con los mismos buscando las mejores alternativas para que la economía avance y el empresario colombiano sienta mayores beneficios. Podrían balancearse o ajustarse algunos puntos específicos pero no es una opción retractarse, cancelarlos o rechazarlos; sería cerrar la puerta al progreso comercial.

Uno de los TLC más polémicos para el país fue y sigue siendo con Estados Unidos. El balance para mayo de 2012- abril de 2014, respecto a mayo de 2010- abril de 2012, las exportaciones acumuladas fueron de US$36.890 millones, que representaron el 31,7% en promedio de las ventas totales de Colombia; este valor fue inferior en 10,9%, respecto al periodo inmediatamente anterior. En cuanto a las importaciones sumaron US$31.117 millones con un crecimiento de 30,3%. La balanza comercial acumulada fue superavitaria en US$5.773 millones (se redujo en US$11.751 millones).

Por lo anterior, Orozco explica que los TLC deben ser medidos a largo plazo y con cifras absolutas si en el caso de Estados Unidos, Colombia tenía cero aranceles en la mayoría de productos excluyendo a algunos puntualmente. Consideró que no se puede catalogar como una pérdida el importar más de lo que se exporta a ciertos destinos sino que hay que mirar en perspectiva las oportunidades de los mercados.

El exministro de Comercio, Industria y Turismo y actual presidente del Partido de La U, Sergio Díaz-Granados, aseguró que evidencia mucha carga ideológica y emotiva en las discusiones que suscitan los TLC que sólo ponen un velo en quienes realmente quieren ver los resultados de los mismos en el comercio. En materia de resultados hasta la fecha, según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, entre agosto 2012 a abril 2014 frente al anterior Gobierno en igual periodo, la Comunidad Andina reportó exportaciones acumuladas para Colombia de US$12.750 millones, para un crecimiento de 50,3%. Las importaciones ascendieron a US$8.268 millones, con una variación de 42,9%. La balanza comercial acumulada fue positiva y se ubicó en US$4.482 millones. (Aumentó en US$1.785 millones).

Por su parte, con Venezuela, las exportaciones acumuladas fueron de US$7.796 millones, con una variación negativa de 54,8%, producto del cierre del mercado venezolano. Las importaciones desde este país se redujeron 52,3%. La balanza comercial acumulada fue superavitaria en US$6.040 millones (se redujo en US$7.512 millones).

Con Mercosur, las exportaciones acumuladas fueron de US$6.335 millones, con un incremento de 156,5%, respecto a igual período precedente. Las importaciones desde este mercado se redujeron 52,3%. La balanza comercial acumulada fue deficitaria en US$10.103 millones (se aumentó en US$1.373 millones).

Las exportaciones acumuladas hacia México fueron de US$3.015 millones, para un crecimiento de 42,1%. Las importaciones ascendieron a US$20.658 millones, con una variación de 103,8%. La balanza comercial acumulada fue negativa en US$17.643 millones (aumentó en US$9.627 millones). Finalmente, con Chile, las exportaciones acumuladas fueron de US$6.769 millones, para un crecimiento de 186,7%. En igual período, las importaciones ascendieron a US$3.202 millones, con una variación de 42,6%. La balanza comercial acumulada fue superavitaria en US$3.567 millones (aumentó en US$3.450 millones).

Atrás, ni para coger impulso
Dinero.com se dio a la tarea de consultar a varios expertos en el tema, para identificar cuáles creen que son los aspectos importantes que la cartera de Comercio, Industria y Turismo debe enfrentar en esta nueva legislatura. Todos coinciden en afirmar que la labor está en seguir adelante con el progreso comercial que está expuesto en los TLC.

Según Díaz-Granados, los acuerdos comerciales que adelanta el país deben continuar dinámicos, de tal forma que le impliquen al país nuevos retos para alcanzar consumidores internacionales con mayores inversiones para las fábricas y la producción de bienes y servicios colombianos.

Como lo explica Ángela María Orozco, el país se puso al día con los TLC y es hora de que el empresario abra sus oportunidades a un mundo globalizado a través del cambio de la oferta productiva. Para Miguel Merino, exministro de Desarrollo Sostenible y actual presidente de Dunkin Donuts en Colombia, el empresario actual debe adaptarse a las exigencias de calidad y productividad que la globalización le impone; dejar al lado el conformismo y la mediana calidad, porque de otra forma, seguirá estando atado al mercado local.

Hoy son cerca de 1.450 millones de consumidores de productos colombianos en todo el mundo por lo que el exministro Díaz-Granados enfatiza en que el país requiere de una gran cuota de innovación y uso de la tecnología para que los productos colombianos tengan un valor diferente en el mercado internacional.

La exministra Orozco sostiene en que el país debe agilizar los tratados en negociación y no buscar nuevos acuerdos comerciales con otros países hasta que los actuales estén fortalecidos. Cuando se refiere a fortalecidos, explica que se trata de que sectores manufactureros aprovechen las oportunidades comerciales y no se abran más caminos sin motivar al empresario.

Javier Díaz, presidente de Analdex, considera que hay que continuar con los tratados pero que la responsabilidad no puede estar sólo en el valor agregado de los fabricantes colombianos, sino también en los instrumentos de promoción del comercio que el Gobierno disponga. Luego de acabar con el Plan Vallejo, las comercializadoras internacionales y la restricción a las zonas francas, Díaz puntualizó que de la mano con los TLC es indispensable tener una estrategia exportadora donde se ofrezcan a los empresarios instrumentos de proyección.

Por su parte, Hernán Vallejo, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, asegura que con los cambios vertiginosos del mundo de hoy, los TLC deben mandar una señal clara al sector productivo nacional e internacional de que la política de Estado en Colombia no está haciendo lo mismo de años atrás ni mantiene rentas a unos cuantos, sino que el país está generando una cultura de cambio, invención y reinvención constantes, en un entorno macroeconómico sano y sostenible a largo plazo, con políticas públicas que buscan aplicar las mejores prácticas a nivel internacional de forma permanente, y con un profundo énfasis en la equidad y la reducción de la pobreza.

Díaz-Granados considera que los TLC siempre despertarán amores y desamores pero que las voces de quienes se ven afectados han resultado más sonantes de las de quienes se han visto beneficiados. Recalca que los acuerdos comerciales no se tratan de una moda sino de una importante tendencia en el crecimiento de la economía internacional. “Colombia no puede ser ajeno a eso, los acuerdos son retos de transformación y muchos de esos llegaran en décadas pero exigirán un proceso de transformación de verdad”, puntualiza.

Los analistas esperan que los TLC continúen su rumbo como flujos de comercio para que continúe creciendo el país de la mano con la preparación y capacitación de los empresarios quienes en consecuencia, son los que darán los resultados más significativos al sector. Vale la pena señalar que los retos aún no están completamente alcanzados y que en un corto y mediano plazo estos continuarán creciendo; habrá que prepararse porque aún estamos a tiempo.

Los retos
El próximo ministro de Comercio, Industria y Turismo enfrentará importantes retos en la política comercial como es la agilidad con los acuerdos en negociación de tal manera que maximice su aprovechamiento en los sectores de manufacturas y servicios. Así lo confirma Javier Díaz, el profesor Hernán Vallejo y la exministra Orozco.

Vallejo, desde la academia propone un esquema para la aprobación del protocolo comercial de la Alianza del Pacífico, que en otras palabras, resuelve las preocupaciones y los requerimientos de algunos expertos. Propone que la Alianza debe ser incluyente con todos los países integrantes, que aproveche las similitudes de sus miembros con protocolos que sean creíbles y exigibles, y que potencie la diversidad de objetivos de sus miembros permitiendo que se integren con otras regiones o países del mundo.

En materia de industria, en síntesis, esperan que el Gobierno ponga estrategias firmes y claras en políticas industriales transversales que beneficien a varios sectores. Consolidar los programas de transformación productiva como esquemas de pesos y contrapesos en el diseño de políticas sectoriales específicas, y que permitan alcanzar logros concretos en tiempos razonables, esta una propuesta de Vallejo; Javier Díaz espera una política productiva que recupere el sector manufacturero y agroindustrial para que generen oferta exportable y Orozco considera que se deben crear nuevos sectores de talla mundial que sigan la orden de las tendencias internacionales a través de mecanismos como las cadenas de valor.

Por su parte, el exministro Díaz-Granados asegura que es importante trabajar en la reducción costos de producción en el país y no descuidar el turismo para que, incluso, de la mano con el Ministerio de Cultura, se logre fortalecer la oferta nacional y atraer más extranjeros al país.
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