| 2/16/2017 4:05:00 PM

Santos y Echavarría: juntos pero no revueltos

Es claro que el Gobierno y el nuevo gerente del Banco de la República están en desacuerdo sobre una reducción en las tasas de interés. ¿Qué tan duras son las tensiones y hasta dónde llegan las presiones del Ejecutivo?

Muchos cuestionaron el nombramiento de Juan José Echavarría como gerente del Banco de la República. La razón fue la evidente cercanía del nuevo funcionario con la administración Santos. Para los críticos, el nombramiento implicaba un riesgo para la independencia de la entidad, más cuando el Primer Mandatario deberá escoger en los próximos días otros dos miembros de la junta del Emisor.

Echavarría fue viceministro de Comercio Exterior, cuando el hoy presidente de la República fungía como ministro del ramo en la administración Gaviria. Además, fue nombrado como codirector del Banco de la República en el 2003, por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, y allí se mantuvo hasta el 2013 cuando el jefe de Estado ya era Juan Manuel Santos.

Al terminar su paso por el Emisor, el ya presidente de la República lo nombró titular de la Misión Cafetera, que tardó dos años estudiando dicho sector productivo y emitió una serie de recomendaciones para hacerle más competitivo. Igualmente le encomendó una propuesta de reforma arancelaria. Luego de esto, Echavarría asumió como miembro independiente de la petrolera estatal Ecopetrol, hasta su nombramiento como gerente del Banrepública.

La Misión Cafetera fue polémica pues Echavarría propuso una ajuste duro a la institucionalidad cafetera y a los programas de apoyo del Gobierno al sector, argumentando que debería ser la libre competencia la que llevara al café colombiano a recuperar la competitividad y su posición en el mercado internacional.

Ese enfrentamiento con el Gobierno y los cafeteros es ahora uno de los argumentos del gerente del Emisor para demostrar que no hace lo que le ordene el Gobierno en cuanto a las tasas de interés y que, así como lo hizo en ese momento, está dispuesto a llevar la contraria para lograr que en su primer año de gestión en el Banrepública la inflación regrese al rango meta.

Sin embargo, aún hay algunas dudas en el ambiente. Algunos de los asistentes a la presentación del plan del Gobierno para la reactivación económica, Colombia Repunta, se mostraron sorprendidos de que Echavarría participara del panel y estuviera sentado junto al presidente Santos.

El escenario estuvo perfecto para que el Primer Mandatario le insistiera al Gerente con la pregunta que le ha venido haciendo en el último mes: ¿cuándo va a disminuir las tasas de interés? Echavarría, que era observado por todo el auditorio entre el que se encontraban sus compañeros de Junta, sonrió y reiteró que las tasas bajarán pero después de que las expectativas de inflación a dos y tres años, por lo menos, se ubiquen en la parte superior del rango meta. Es decir, en 4%.

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La pregunta que queda en el aire es si ese performance era necesario y si Echavarría se sintió cómodo en el escenario de lanzamiento de una política del Ejecutivo; también es válido preguntarse si el gerente debe aceptar este tipo de invitaciones en las que el Gobierno pone sobre la mesa su estrategia para recuperar la economía.

Todo indica que por ahora, Echavarría ha mantenido la mano firme y que tiene claro que el Emisor, como él mismo lo ha dicho, debe hacer lo que sea necesario para llevar la inflación a sus justas proporciones. La primera junta en la que participó, es prueba de su compromiso con lograr ese objetivo.

En medio de una desaceleración económica, que habría limitado el crecimiento del país hasta cerca de 2% en 2016, el Banco de la República se mantuvo firme en su política contraccionista para lograr que la inflación volviera a la meta y desde agosto de ese año, con el final de algunos choques, las medidas del Emisor surtieron su efecto y la inflación -que alcanzó el 9%- ya se ubica en 5,47%.

La corrección en la inflación llevó al Gobierno a pedirle al Banco de la República que disminuyera sus tasas de interés para no desacelerar aún más la demanda interna y aunque la autoridad monetaria reconoció que el país se desacelera más rápido de lo previsto, mantiene su postura contraccionista a la espera de que las expectativas de inflación también disminuyan.

En diciembre, con la última Junta Directiva de José Darío Uribe como gerente del Emisor, las tasas de interés bajaron hasta 7,5% en una apretada votación de cuatro a tres y con las expectativas de inflación ligeramente descendiendo.

Sin embargo, en enero el mercado volvió a elevar sus expectativas de inflación a dos y tres años por, entre otras razones, la aplicación de la reforma tributaria y su efecto sobre el precio de los alimentos.

Ese mes se estrenó Juan José Echavarría como gerente del Emisor y, nuevamente con una votación de cuatro tres, las tasas quedaron estables en 7,5%. Fue el primero pulso que Echavarría le ganó al Gobierno. De hecho, el gerente ya había advertido que no se podía “dar el lujo de completar tres años con la inflación por encima del rango meta”. Además, luego de la primera junta en la que participó como gerente, Echavarría mostró su sorpresa porque el mercado esperaba una reducción en los tipos de interés; reveló su preocupación pues, en su concepto, los analistas deberían estar tan divididos como los integrantes de la junta.

Para febrero, Echavarría tendrá el reto de conseguir tres votos adicionales al suyo para continuar con la política monetaria contraccionista en la que posiblemente sea una Junta Directiva de solo seis miembros, mientras el presidente Santos nombra al nuevo codirector. Será entonces el momento de medirle nuevamente el pulso al ambiente de la principal autoridad política y monetaria del país.

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