| 9/13/2011 11:00:00 AM

Renunció el director de la ANH, Armando Zamora

Después de ocho años al frente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) presentó su carta de renuncia al presidente Santos.

Hasta el momento se desconoce la razón principal que llevó a Armando Zamora a dejar el cargo que venía desempeñando en la ANH.

La contralora general, Sandra Morelli, dijo que en la Agencia Nacional de Hidrocarburos se encontraron varios hallazgos fiscales y administrativos. “Había una discusión muy clara de las regalías no hacen parte del presupuesto de la Agencia y en esa medida mal podrían destinarse a financiar procesos administrativos, ese es un planteamiento que dimos desde el inicio, pero además tenemos serias preocupaciones sobre el traslado de recursos para transferencias tecnológicas e investigación. Realmente tenemos dudas al respecto”.

La Contralora dijo que sobre la asignación de becas no se han encontrado sustento jurídico.

El funcionario aseguró que por ahora volverá a sus actividades académicas y profesionales. También resaltó que en su periodo se entregaron 302 contratos de exploración y producción y 89 de evaluación técnica, comprometiendo inversiones de riesgo hasta por US$4.000 millones.

En los últimos meses Zamora enfrentó escándalos por presuntas irregularidades en las adjudicaciones de la llamada Ronda Colombia además de las becas académicas que entrega la entidad a funcionarios. Algunas investigaciones indican que se le otorgaron a hijos de personas que no estaban vinculadas a la ANH.


Carta completa:

Excelentísimo Señor

Presidente de la República

Juan Manuel Santos Calderón


Reciba un cordial saludo y la reiteración de mi confianza en que su mandato nos conducirá a lograr las aspiraciones compartidas de todos los colombianos, que bien ha sabido Usted orientar por caminos que apuntan al logro de la paz anhelada y de la prosperidad para todos.

Después de casi ocho años al frente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos desde su creación, y habiendo culminado plenamente la etapa de conformación y puesta en marcha de la entidad, siento que el momento actual es propicio para dar una mirada fresca a la orientación que ha tenido su primer impulso, en desarrollo de la importante misión que tiene como administradora del recurso hidrocarburífero de la Nación.

En lo personal, he decidido volver a mis actividades académicas y profesionales, que son mi vocación de vida y que había dejado de lado mientras dedicaba la totalidad de mis esfuerzos al servicio público por un espacio de tiempo muy superior al que inicialmente había considerado, cuando atendí el llamado del gobierno para regresar a mi país a prestarle mis servicios.

Por las anteriores razones, Señor Presidente, presento mi renuncia al cargo de Director General de la ANH y me pongo a su entera disposición en mi calidad de ciudadano colombiano que comparte los ideales que inspiran su mandato.

La Agencia Nacional de Hidrocarburos es hoy una entidad eficiente, robusta, independiente y técnica, capaz de enfrentar los retos actuales y futuros del crecimiento del sector de hidrocarburos para apuntalar el crecimiento económico de Colombia. En su corta pero fructífera existencia, la entidad ha actuado con profesionalismo, honestidad y transparencia frente a las empresas del sector y en todas sus relaciones contractuales, lo que le ha merecido lograr en corto tiempo una reputación sin tacha en el país y en el exterior.

Con el apoyo irrestricto y la orientación constante del Gobierno Nacional, especialmente de los ministros de Minas y Energía que presidieron su Consejo Directivo, y de los demás miembros que han formado parte del mismo, se establecieron estrategias claras que indicaron la conveniencia de acometer una serie de tareas prioritarias, algunas diferentes e innovadoras, que permitieron dar vuelta a la página y revirtieron las tendencias del sector en todos sus aspectos, de tal forma que hoy Colombia encabeza las listas de lugares atractivos para los inversionistas del sector y forma parte de los países líderes en el mundo en términos de inversión, actividad exploratoria, aumento de la producción y crecimiento de las reservas. Es un éxito de Colombia.

No obstante las adversas condiciones en que se encontraba el país cuando nos propusimos iniciar una campaña de promoción sin precedentes en nuestra historia, después de haber diseñado un nuevo contrato de concesión, que nos llevó a participar en todos los escenarios importantes de la  industria en el mundo, y a organizar seis rondas de licitación de áreas para exploración y producción que se han convertido en modelo internacional por su profesionalismo, la calidad de la información que se ha presentado a los inversionistas, el cumplimiento estricto de los cronogramas, la transparencia del diseño de las bases para la adjudicación, y la forma como se llevaron a cabo las subastas. Lo anterior sin tener en cuenta la excelencia de las conferencias que se organizaron alrededor de las rondas y la autenticidad de las actividades sociales.

Como resultado de nuestros esfuerzos promocionales, la ANH ha firmado a la fecha 302 contratos  de exploración y producción y 89 de evaluación técnica, comprometiendo inversiones de riesgo hasta por 4.000 millones de dólares. En desarrollo de las actividades exploratorias, se han producido 137 descubrimientos a la fecha, lo que significará importantes inversiones en desarrollo y mayor producción a futuro.

Mientras las reservas de crudo han venido creciendo paulatinamente y se mantienen sobre los 2.000 millones de barriles, la producción logra niveles históricos y roza ya el millón de barriles por día. La producción de gas supera los mil cien millones de pies cúbicos por día mientras que las reservas se mantienen en el orden de los 8 Tera (i.e. billones de) pies cúbicos.

Hoy, Señor Presidente, las circunstancias son diametralmente diferentes a las que tuvimos que enfrentar en el año 2003 cuando a la ANH sólo era un Decreto. La confianza en el país se ha restablecido.  La seguridad está bajo control del Estado.  La inversión, la actividad exploratoria y la producción en el sector son históricamente altas, y representan resultados tangibles que comienzan a materializarse.  Hay un sector competitivo y en crecimiento.

Lo anterior ha sido posible en parte porque la entidad cuenta con la entrega y el sacrificio de un grupo humano excepcional, que ha ido mucho más allá de su deber y se ha comprometido a sacar adelante todos los proyectos, con lealtad y profesionalismo sin parangón en los sectores público o privado, nacional e internacionalmente.

El camino no ha sido fácil.  La entidad ha sido objeto de intentos de penetración por parte de la corrupción, que han sido detectados a tiempo y nos han permitido adoptar los correctivos necesarios para salvaguardar nuestra institucionalidad y transparencia. Cuando tuvimos que enfrentar intereses que no ofrecían las garantías y trayectoria necesarias que exige la política del Gobierno, lo hicimos sin que nos temblara la mano para proteger y blindar a la entidad del posible ingreso del fraude, lavado de activos o corrupción. Gracias a este proceder, la reputación del sector petrolero colombiano está a salvo, y el capital extranjero puede confiar que llega a un país estable y seguro.

Tomamos, con el respaldo de nuestro Consejo Directivo, decisiones difíciles en algunos casos para preservar la transparencia y la honestidad de las relaciones contractuales y regulatorias en el sector, que han afectado intereses de terceros y nos han granjeado no pocas enemistades al poner como prioridad los intereses de la Nación.

Esto significa Señor Presidente, que hoy enfrentamos retos de naturaleza diferente a los que tuvimos en el pasado y que el Gobierno Nacional y la industria petrolera deben ahora encarar.  No solo hay que estar permanentemente alerta para contener la corrupción y los intentos de uso del sector para el lavado de activos, sino que hay que orientar esfuerzos importantes hacia actividades indispensables para lograr el cumplimiento de la misión central de la entidad. Los aspectos laborales, sociales y ambientales de la industria y su entorno se constituyen en determinantes para asegurar la continuación de su crecimiento. De igual manera, teniendo en cuenta que la expansión de las operaciones petroleras hacia zonas apartadas del territorio nacional se intensifica, se requiere un gran esfuerzo para mantener la seguridad de las operaciones.

En las anteriores condiciones, el cumplimiento de las metas del Plan Nacional de Desarrollo conlleva no sólo la continuación de las tareas técnicas que la ANH ha venido desempeñando, sino toda una articulación estrecha y eficaz con otras entidades del Estado, coordinada al más alto nivel del gobierno, y una mayor presencia en las regiones productoras.

Para atender los retos que la entidad confronta, hemos presentado por conducto del Ministerio de Minas y Energía sendos proyectos de reestructuración y de nueva planta de personal, que han sido fruto de un trabajo técnico serio de análisis estratégico y de estimación de perfiles y cargas de trabajo.  De ser aprobada la propuesta, no dudo que la entidad será capaz de proyectarse aun más internacionalmente y de seguir cumpliendo con las funciones y los logros que de ella se espera.

La pérdida de la autosuficiencia petrolera nacional que nos preocupaba en el 2003 no se dio.  En su lugar, y en buena medida gracias al desempeño de la ANH, que ha sido y seguirá siendo protagonista central, este sector es hoy la gran locomotora del crecimiento económico nacional, mucho más allá de lo que fueron en su oportunidad nuestras expectativas más optimistas.

Así las cosas, con la satisfacción del deber cumplido y con el firme convencimiento que el momento es propicio para un cambio en la Dirección de la entidad, pongo a su sabia disposición los destinos de esta querida Agencia, a la que he dedicado todo mi empeño desde su creación, de la manera más comprometida y transparente.

Del Señor Presidente, con toda mi consideración y respeto,

 
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