| 5/13/2010 7:00:00 AM

Reforma tributaria, viene porque viene

La reforma tributaria es la prioridad en la agenda económica de todos los candidatos. No se trata siempre de aumentar los ingresos, sino de controlar el gasto y mejorar la estructura. Las propuestas para el manejo fiscal y el empleo de Santos, Mockus y Pardo.

El investigador y ex ministro Guillermo Perry, les sugirió a los asesores económicos de las campañas de Juan Manuel Santos, Antanas Mockus y Rafael Pardo, comprometerse formalmente a apoyar una reforma tributaria que presente el próximo gobierno del país, fuera cual fuera el presidente.

Esto, porque en el marco del debate promovido por Fedesarrollo y el BID, los tres asesores, Andrés Escobar, Salomón Kalmanovitz y María Angélica Arbeláez respectivamente, coincidieron no solo en la necesidad de hacer una reforma tributaria estructural, sino en la urgencia que tiene el tema.

De hecho las tres candidaturas dijeron estar de acuerdo en la reforma, en establecer una regla fiscal que permita manejar los ingresos de la bonanza minero energética, una reforma al sistema de salud y establecer programas para generar empleo y formalizarlo.

Para el asesor de Juan Manuel Santos, Andrés Escobar, la reforma tributaria ocupa el primer lugar en las prioridades y se presentaría en los primeros seis meses de gobierno junto con la Regla Fiscal. Con esas dos reformas en su lugar, se podría emprender más fácil la reforma de fondo a la salud. “La regla sirve para que una presión al gasto, la salud, se le ponga cota conocida”, dijo.

Para el asesor de Antanas Mockus, Salomón Kalmanovitz, lo primero es también una reforma tributaria. “Hay que poner la macro en orden con una reforma fiscal muy fuerte que controle el gasto”, dijo. Además esbozó algunas de las líneas en las que se movería la reforma. De un lado, señaló que trabajarían en una reforma a las finanzas municipales, para que las poblaciones puedan hacer gastos e inversiones como lo consiguieron Bogotá o Medellín. La política del gobierno central les debería ayudar a los municipios. Por ejemplo propuso que la Dian debería tener una base de datos con todo el catastro nacional y que el catastro rural debería aumentar cada año por el índice de precios de los alimentos. Dijo que centralizarían temporalmente las regalías hasta que el país esté seguro que éstas no se dilapidarán. La reforma, dijo, debería darle “vida política al municipio”.

La regla fiscal que controle los ingresos de una bonanza minera debería ir al lado de la reforma tributaria para ayudar a reducir la revaluación del peso. “Quizás podamos convencer al Congreso de que hay que hacer las cosas al tiempo”, dijo.

Para María Angélica Arbeláez, asesora de la campaña de Rafael Pardo, la primera reforma también es la tributaria. Esta no pretendería solo generar más ingresos, sino establecer una regla fiscal.”Si no controlamos el gasto publico no estamos haciendo nada”, dijo. Añadió que la disciplina fiscal es necesaria para que el gasto público no induzca una mayor revaluación del peso frente al dólar, lo que complicaría la capacidad exportadora de Colombia. Después de la reforma tributaria, emprendería una de salud y una reforma laboral con incentivos a la creación de empleo para jóvenes, como la eliminación de los aportes parafiscales para quienes los empleen.

Empleo y formalidad
Otro de los temas que se debatieron en detalle en el panel convocado por Fedesarrollo y por el BID, fue el de la generación de empleo.

Andrés Escobar presentó un caso en el que la formalización empresarial está en el centro de la política. Destacó que el 80% de las empresas que se crean en el país no sobreviven más de 3 años, pero que las que sobreviven se formalizan. Por tanto, propuso la creación de un programa de acompañamiento para que la reducir la tasa de mortalidad empresarial y “para que venga la formalización detrás”.

Una parte de esa fórmula está, por ejemplo, en que las nuevas empresas solo tengan que pagar gradualmente los aportes parafiscales. Lo mismo, que haya subsidios o beneficios tributarios a la contratación de mano de obra. “Ya los costos de capital han recibido la ayuda de la revaluación y los subsidios”, dijo. También propuso una remuneración diferencial para las personas entrantes al mercado laboral.

Todo esto se debería completar con diálogos entre el gobierno y los particulares para establecer cuáles son las capacidades de educación que requieren en el mundo los sectores más dinámicos en demanda. Ese es el caso irlandés, que para Escobar ha dado muy buenos frutos.

Para Salomón Kalmanovitz, la informalidad se reduce quitando los beneficios que tienen quienes lo son. “En el país en s muy costosa la formalidad. Hay subsidios a la informalidad”, dijo y mencionó al Sisben como uno de los principales. Propuso entonces tener un sistema único de salud – que eliminaría la separación del régimen contributivo y el subsidiado que se guía por el Sisbén -, lo mismo que un régimen único de pensiones. El nuevo régimen tendría una cotización mucho más baja que el actual, pero pondría a todos en condiciones más equitativas: “Los informales tienen que poner 9% de su ingreso, que puede ser de medio salario mínimo y se acaba la vagabundería”.

El economista piensa que se podrían bajar los parafiscales. Y señala que aunque la rebaja no ayude a generar empleo, sí ayudaría a formalizarlo.

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