| 9/9/2015 5:00:00 AM

La insospechada oportunidad del agua colombiana

Los efectos del cambio climático pueden ser la clave para aumentar el cuidado a los recursos hídricos del país con el fin de lograr todo su potencial económico y social no solo para Colombia, sino para toda América Latina.

El problema de la distribución

Según el Banco Mundial, en la actualidad el 97% de latinoamericanos que viven en ciudades ya cuentan con una fuente confiable de agua potable. Aunque hoy pareciera que el agua esta “garantizada” para la mayoría de los habitantes de la región, se estima que en 2030 habrá un déficit del 40%.

Lo complejo y paradójico del asunto es que América Latina tiene una tercera parte del agua dulce del planeta y al mismo tiempo tiene tres grandes capitales del mundo entre las que corren mayor riesgo de déficit hídrico (Lima, México DF y Río de Janeiro).

Para darle aún más complejidad al tema, según la especialista senior de agua y saneamiento para el Banco Mundial, Iris Marmanillo, “en los últimos 20 a 30 años se ha visto cómo se reducen los glaciares de los Andes, de Ecuador, Bolivia y Perú”. Estos glaciares abastecen a la mayoría de los ríos que sustentan varios poblados en estos países; si se derriten estas capas de nieve, los niveles de agua bajarían drásticamente.

También, el 40% del agua potable de la región se pierde antes de llegar al consumidor
, especialmente por falta de infraestructura de calidad, asegura Marmanillo. Inclusive, el acceso al agua depende mucho de los ingresos, siendo los más pobres los que mayor riesgo de escasez tienen.

Finalmente, el consumo de agua se ha incrementado hasta un 75% en los últimos 20 años y podría ser 50% mayor en las siguientes dos décadas, afirma el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El “efecto cambio climático” en la energía

Como explica Knut Roland Sundstrom, especialista del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), “lluvias más fuertes y sequías más prolongadas amenazan la capacidad del ecosistema para almacenar suficientes recursos hídricos”.

Además de representar una seria amenaza para la seguridad de millones de personas que viven en ciudades de “estrés hídrico” o alto riesgo de escasez por la lejanía o fragilidad de sus fuentes hídricas en América Latina (Bogotá incluida), cada vez menores fuentes de agua revelan un segundo problema: la generación de energía.

En América Latina y el Caribe, el porcentaje de energía generada a través de las hidroeléctricas varía de 90% en Centroamérica a 70% en América del Sur. En Colombia, el 70% de la producción de electricidad proviene de las hidroeléctricas, según Acolgen (Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica).

Aunque en Colombia, según Acolgen, la confiabilidad energética es del 99,9% aún bajo efectos adversos del cambio climático (como se observa en estos momentos con el fenómeno del niño dejando a varios embalses en niveles críticos de llenado) gracias a la diversificación en la generación. Para otros países la situación puede ser más complicada.

La oportunidad colombiana


Según la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega, para el 2050 los efectos del cambio climático pesaran en la generación de energía. Los países de color azul en la gráfica representan aquellos que pueden tener cierta confianza en el 50% o más del total de su producción de electricidad.

Aunque para Latinoamérica gran parte de sus países (a excepción de Centroamérica) puede decir que tiene esta ventaja, muchas zonas de la región verán en el futuro grandes problemas con sus recursos hídricos. En otras palabras, potenciales mercados para Colombia.

Cambios proyectados en la generación de energía hidroeléctrica



Fuente Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega

¿Por qué? Gran parte de nuestros países vecinos tienen fuertes dependencias al agua extranjera, tanto para su suministro de agua potable como para la generación. El índice de dependencia hídrica muestra el porcentaje del agua que se consume en un país y que proviene del extranjero.

En el caso concreto de Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú con altos niveles de dependencia energética, también podrían ver en parte reducida su generación nacional.

Índice de dependencia hídrica 2012



Fuente FAO Aquastat 2014

En la actualidad Colombia exporta menos del 2% de los 15.500 MW que produce al año. Se espera que en 2018 se haya aumentado hasta 18.000 MW por lo que la oportunidad de exportación es alta. También, el precio de la generación hidroeléctrica en el país resulta muy competitivo costando alrededor de $40/Kwh.

No solo en exportar energía pueden ser aprovechados los recursos hídricos del país (que en la actualidad deben ser protegidos ante los eventos del fenómeno de El Niño para lograr su potencial) si no que pueden ser la diferencia entre una crisis de escasez en la zona y un mercado regional donde millones de personas en el continente puedan disfrutar del agua colombiana.


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