| 8/31/2015 5:00:00 AM

América Latina avanza hacia la construcción de edificios emblemáticos de altura

Los países de América Latina se abren paso en la construcción de edificios de altura con el desafío de integrar estas megaobras en el entorno urbanístico de las ciudades y fortalecer la infraestructura de servicios públicos, calles y parques para soportar el alto flujo de habitantes.

La construcción de rascacielos se popularizó en los últimos quince años en América Latina, en ese período se pusieron en pie trece de los más altos de la región. Entre ellos destaca la Gran Torre Santiago (Chile) y el Trump Ocean Club (Panamá).

Sin embargo, en décadas pasadas la región ya había incursionado en el diseño de grandes estructuras. En Venezuela, ejemplo, se construyó el edifico Parque Central (1979) y en México la  Torre Ejecutiva Pemex (1982).

Este tipo de obras representan una gran oportunidad para el desarrollo comercial y urbanístico de las ciudades, sin embargo, este ambicioso propósito podría desmoronarse como la Torre de Babel si no se ejecutan con planeación.

Así lo afirmó en entrevista concedida a Dinero el consultor especializado en el área de edificaciones de la firma canadiense WSP/Parsons Brinckerhoff, Diego Agudelo, quien considera que el objetivo de los constructores debe ser el bienestar integral de los habitantes.  

Agudelo aseguró que este tipo de construcciones solo van a ser emblemáticas a nivel histórico, cultural y arquitectónico en la medida en la que rompan con lo establecido e impacten directamente en la vida diaria de las comunidades.

No solo se trata de hacer edificios de altura para que se conviertan en joyas del diseño, también hay que generar un plan de trasformación integral pensado en el futuro, agregó el representante de WSP / Parsons Brinckerhoff.

Esta organización, con sede en Canadá, ha estado al frente de la consultoría en diseño de obras de la talla del World Trade Center en Nueva York (EE.UU) y la Torre The Shard (Reino Unido).

También ha hecho parte del desarrollo de grandes obras como la Torre Mayor (México DF), el Museo Nacional Zayed (Emiratos Árabes Unidos) o el Royal Seaport (Estocolmo).

Los constructores colombianos se lazan a la conquista del cielo

En Colombia, el fenómeno de las edificaciones de altura empieza a tomar fuerza. Precisamente uno de los proyectos que más llama la atención en la región es la Torre BD Bacatá, una megaestructura que alcanzará los 240 metros de altura en el año 2016.

La imponente edificación, que conquista los cielos del centro de Bogotá aún sin haberse terminado, superó en altura a la histórica torre Colpatria, la más alta del país por más de tres décadas.

Esta no sería la única torre de altura en la capital, ya que para los próximos años se tiene programado desarrollar una serie de proyectos que podrían cambiar la cara a la ciudad. 

En los planos figuran las Torres Atrio (270 metros de altura) y el edifico Entre calles, una estructura de 457 metros que se convertiría en la más alta de América Latina en los próximos años.

Diego Agudelo afirmó que cada día será más común ver este tipo de proyectos, pues es evidente que los terrenos de las ciudades latinoamericanas son más escasos, a la vez que la densidad demográfica aumenta a ritmos acelerados.

Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sostiene que las ciudades con un millón de habitantes (o más) aumentaron notablemente entre 1950 y 2010, al pasar de ocho a 56.

En la actualidad se calcula que cada tres personas vive en estas ciudades, precisa el organismo internacional, y concluye que las urbes de esta parte del mundo afrontan enormes retos por “la falta de servicios básicos, deficiencias del transporte y la escasez de espacios públicos”.


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