| 9/29/2015 5:00:00 AM

Industria farmacéutica, la que más sana y más perjudica está cambiando su paradigma

Las compañías farmacéuticas tienden a destacar su papel en salvar vidas, pero dicen poco sobre el impacto que sus procesos de fabricación pueden tener en la salud pública y en el medio ambiente. Sin embargo, esto está cambiando.

Las compañías farmacéuticas han desarrollado la mayor parte de los medicamentos conocidos por la humanidad, pero también es la industria que más márgenes obtiene superando al sector bancario y al automotriz. 


Fuente: Forbes

En el 2013 la farmacéutica estadounidense más grande del mundo en términos de ingreso, Pfizer, tuvo márgenes de beneficios del 42%. Pero al mismo tiempo, cinco compañías más tuvieron márgenes por encima del 20%, como Hoffmann-La Roche, Abbvie, GlaxoSmithKline (GSK), y Eli Lilly.

Estas compañías farmacéuticas justifican los altos precios que cobran y que permiten estos márgenes con el argumento de que los costos en investigación y desarrollo son inmensos pues, en promedio, sólo el 30% de los medicamentos lanzados son rentables. Sin embargo, solo un medicamento que sea rentable genera más de US$1.000 millones de ingresos adicionales al año.

Química verde

Además de ser una industria  inmensa en términos de ingresos, también es una de las industrias que más genera desechos tóxicos,  contaminación del agua y emisiones de CO2 en los procesos de producción.

Sin embargo, en la década de los 90, activistas y la creciente preocupación por el efecto invernadero impulsaron el nacimiento de la "química verde", para luego ser parte de la agenda de políticos y reguladores, limitando la producción en condiciones desfavorables para el medio ambiente.

La química verde se definió por los académicos estadounidenses Paul Anastas y John Warner en 1998 quienes identificaron 12 principios, entre ellos, la reducción de la toxicidad, biodegradabilidad y la eficiencia energética, para evaluar el impacto ambiental.

El movimiento recibió un impulso en 2005, cuando tres científicos; Yves Chauvin de Francia, Robert Grubbs y Richard Schrock de Estados Unidos  ganaron el premio Nobel de química por simplificar el proceso de síntesis de compuestos de carbono. Su descubrimiento abrió el camino para la fabricación más eficiente de los plásticos, medicamentos y muchos otros productos.

De acuerdo con un informe de Chemicalweek, esto ha promovido que la industria incursione en  tecnologías verdes y en la externalización de los procesos como parte de los esfuerzos de reducción de costos y la continua presión sobre los precios generada por el auge de los fármacos genéricos.

"El progreso en la química verde reduciriá significativamente los costos totales de fabricación y el consumo de energía y también reduciría la manipulación de residuos y los costos asociados, así como el impacto al medio ambiente. A escala global, los ahorros de tal esfuerzo serían miles de millones de dólares", aseguraron expertos en la publicación química.

Un reporte realizado por Navigant Research,  equipo que  realiza investigaciones de mercado, estimó que los procesos químicos ecológicos le ahorrarían a la industria hasta US$65,5 billones  en el 2020.
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