| 8/14/2015 5:00:00 AM

¿Qué lecciones sobre el crédito deja Brasil?

El crédito fluye por la economía y determina la pauta muchas veces del ritmo económico como ocurrió entre las economías avanzadas antes y después de 2009. También resulta cierto en las economías emergentes donde hubo fuerte expansión del crédito desde 2009, pero que ahora es motivo de inquietud.

En la última década se han implementado indicadores de condiciones financieras que anticipan los efectos que una amplitud o una restricción de crédito tendrán sobre la actividad real y el crecimiento.

Brasil y México son las dos principales economías de América Latina, suman algo menos de dos tercios de la economía regional y llevan varias décadas en que su divergencia económica se hace muy notoria. La actividad de financiación no es la excepción.

Desde 2007, México es una de las economías emergentes donde la financiación aumentó menos, pasando de 22% a 33% de su economía, y donde la penetración financiera sigue siendo bastante baja incluso para una economía emergente. Brasil es donde, fuera de Asia, más aumentó. Pasando desde el mismo año de un 45,5% a casi 79% de su producto interno bruto (PIB) según JP Morgan.

En México el crédito crece 12,8%, una mejora frente a un año antes en que el crédito total crecía 8,8%. También refleja crecimientos reales (descontada la inflación) del 9,7%.

En Brasil la cartera a junio crece 9,8%, una desaceleración frente al crecimiento de 12% un año antes y de 15% a finales de 2013. Más importante, el crédito en términos reales  apenas crece 0,8%. El crédito libremente asignado y el otorgado por el sector privado disminuyen en términos reales -4,9% y -4,2% respectivamente. En ambos casos desde hace un año no tienen crecimientos reales.

¿Qué está pasando en Brasil?

Con la crisis financiera global de 2009 hizo carrera darle impulso público a la economía doméstica en Brasil a través del crédito otorgado por entidades financieras públicas. Mientras el crédito otorgado por entidades privadas desde agosto de 2008 ha crecido en promedio a 12% anual, el público lo ha hecho en 25%. Incluso, con la evidente desaceleración de la economía desde finales de 2012, el crédito otorgado por entidades privadas se desaceleró a 5,9% mientras el público se ha mantenido con crecimientos por encima del 20%. Finalmente, en el último año el crédito otorgado por entidades financieras públicas se ha desacelerado pero sigue siendo al doble del otorgado por entidades privadas.


Fuente: Datos Bloomberg, cálculos Dinero

En Brasil hay por lo mismo un fuerte intervencionismo del Estado en la economía vía la asignación, originación y precio del crédito por lo que resulta importante conocer que pasa con el crédito que es libremente asignado y determinando. Las diferencias entre el primero y el segundo pueden indicar el nivel de distorsiones tanto en el riesgo que debe asumir el sistema financiero como por los subsidios a las tasas de interés. Esas distorsiones  destapan luego varios problemas que pueden empeorar la situación económica de las personas, sus familias y de las empresas.

Primero, las tasas de interés del crédito artificialmente bajas dificultan el papel que el aumento de tasas de interés del Banco Central de Brasil deberían haber tenido enfriando la economía y en especial, actuando sobre la inflación. En julio la inflación ha llegado a su mayor valor desde 2003.

El segundo, los subsidios a los bienes se hacen insostenibles en el tiempo y pueden posteriormente generar mayor inflación en la economía. Similarmente, los subsidios a las tasas de interés pueden provocar luego mayores tasas de interés como viene ocurrido. Las tasas de interés de los créditos a los de individuos suben a 35,5% (frente a 31,4% un año atrás).

El tercero, tanto la política fiscal y la cuasi-fiscal (a través de empresas del Estado) pueden demorar el ajuste en la economía so pena de hacerlo luego más complejo, recesivo y doloroso. Esto se llama pro cíclico y es simplemente la suma de menores subsidios, más inflación y mayores tasas de interés que se juntan haciendo más fuerte  la destorcida económica y su efecto sobre el desempleo.

En conclusión,  el deterioro fiscal y el mayor riesgo país se suman al decreciente desempeño del crédito a través de perores condiciones financieras y consolidan la recesión económica. Ahí están las cifras donde los nuevos desembolsos en promedio disminuyen 3% en 2015, explicados por una caída del -7% en promedio de desembolsos a las empresas.
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