| 1/13/2016 12:00:00 AM

La realidad económica de 2016

El año apenas comienza y los pronósticos del mundo ya han bajado. La economía en tiempo real dice que si nos va bien 2016 será igual a 2015, es decir igual al peor de los últimos 6 años. Crece la disparidad del desempeño económico y eso significa alguna oportunidad.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) está por develar su bitácora para 2016 con los eventos con que terminó el 2015. La economía mundial está en presencia de un estancado comercio mundial, estamos ante uno de los años con mayor temperatura de la historia moderna, hay casi 60 millones de personas desplazadas, sigue la incertidumbre entre las tasas de interés en Estados Unidos y la desaceleración de China, y aún no se  puede asegurar que la estabilidad financiera está garantizada por lo que 2016 será otra vez decepcionante y desigual reconoce su directora Christine Lagarde.

El banco de Inversión JPMorgan comenzando el 2016 ha rebajado las proyecciones económicas de Ecuador y Venezuela y en forma más relevante ha hecho igual con el crecimiento esperado en Estados Unidos, Corea, la zona euro, dejando como resultado un crecimiento este año en el mejor de los casos igual al de 2015, que fue el más bajo desde 2009. Similarmente, por segundo año consecutivo el PIB de América Latina se contrae dada la peor crisis en Brasil en los últimos 25 años.

El académico Ashoka Mody reclama que casi en forma banal el FMI va camino a señalar por séptima vez una recuperación fallida del crecimiento entre un año y otro, por lo que tilda de banal las predicciones del organismo.

Lo que pocos discuten hoy es que aun cuando el mundo está inmerso en una revolución tecnológica, la productividad no crece y ese problema no lo puede resolver en forma sostenible la política monetaria con bajas tasas de interés.

Tanto la corrupción como la desigualdad que pudieron ser menos visibles en la bonanza de productos básicos ganan visibilidad en un entorno mundial de bajo crecimiento y caída en los precios de las materias primas.

Lo central es que las razones que han conllevado a un bajo crecimiento mundial en 2015 persistirán en 2016 y han comenzado el año señalando que se pueden intensificar. Lagarde ha señalado en un texto del World Economic Forum que si bien el FMI considera que la mayoría de economías en el mundo están mejor preparadas que en el pasado para soportar mayores tasas de interés globales, no es claro que ante la persistencia de los choques globales, la creciente debilidad de los países emergentes no termine por desatar un problema económico más complejo.

El asunto es importante porque en los últimos 5 años las economías emergentes aportaron el 80% del crecimiento mundial. A esto hay que sumarle que el sector chino de las manufacturas está en recesión y sumido en una creciente crisis en Estados Unidos.

Sin embargo, las realidades son dispares. Por más que Asia pierde fuerza su crecimiento es el que mejor brilla. Apostar al Pacifico sigue siendo lo más estratégico.

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