| 9/25/2015 5:00:00 AM

Un gigante empresarial preocupado por el desarrollo de los pequeños

Una de las grandes compañías del país ha llevado muy lejos el concepto de creación de empleo sostenible, cuidado ambiental y crecimiento económico.

La rentabilidad es uno de los objetivos más importantes de las compañías en el cual recaen la mayor parte de los esfuerzos. Aunque el paradigma latinoamericano sobre la responsabilidad quiera hacer ver estos proyectos como un freno a la rentabilidad, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha promovido tumbar esta creencia y dar incentivos a las empresas para invertir en la generación de empleo.

Para ser precisos, un empleo socialmente sostenible es aquel que se construye en una comunidad con necesidades, recibe una remuneración justa, permite mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de volver a condiciones de necesidad con proyecciones de mejora salarial o nuevas oportunidades a futuro.

Y Colombia tiene empresas pioneras en estos aspectos.

Un grande enfocado en los pequeños

Una de ellas es el Grupo Familia.
Tiene ingresos por $1,8 billones en 2014 y un crecimiento en las ventas de 8,6% y 7 marcas en su poder en el mercado nacional e internacional.

Aunque sus logros económicos son envidiables, la atención de la compañía, con la Fundación Grupo Familia a la cabeza, utilizando el reciclaje como emblema de la productividad, representa un ejemplo a seguir en toda Latinoamérica.

El proyecto funciona bajo un esquema simple: El Grupo Familia identifica las cooperativas o grupos de reciclaje y las transforma en Uder (Unidades Productivas de Reciclaje), lo que en primera instancia le asegura dos cosas; por un lado, ingresos significativamente superiores a lo que devengaba en su recolección rudimentaria y en segundo lugar el acceso a un empleo formal con todas las prestaciones.


Familia como compañia les apoya con recursos y asesorias en temas empresariales y de política pública. 


Su ingreso, aunque depende de la cantidad recolectada y clasificada de material reciclable, es decir de la eficiencia en la labor realizada, es tal que suele mantenerse fijo en poco más de un salario mínimo.

Pero los empleados no se quedan aquí. Como afirma la directora de Sostenibilidad del Grupo Familia Susan Irwin, “el riesgo de estancamiento salarial por un largo periodo de tiempo o inclusive la posibilidad de que regresen de nuevo a las calles es casi nula”.

Actualmente la empresa cuenta con 13 Unidades Productivas de Reciclaje (Uder) ubicadas en diferentes zonas del país, en las que ya trabajan más de 1.000 recicladores (beneficiando socialmente a 1000 familias), quienes con sus buenas prácticas han sensibilizado a más de 24.000 ciudadanos en el reciclaje o 7.914 hogares.

Otro aspecto fundamental de las Uder es que esos centros de reciclaje pertenecen a los recicladores, utilizando de una u otra forma el concepto de la economía de reparto de utilidades.

“Los recicladores saben que esos centros son de ellos. Los que desean salir adelante se capacitan en las distintas ramas de aprendizaje profesional. Por ejemplo, quienes administran y manejan la contabilidad de las Uder son los mismos trabajadores a quienes capacitamos en estos cargos”, afirma Irwin.

De esta forma, todos tienen prácticamente las mismas oportunidades de progresar en el cargo en el que decidan especializarse y promover el crecimiento de las Unidades de Reciclaje.

“Ellos trabajan en conjunto, de esta forma pueden alcanzar cantidades muy superiores de reciclaje que las obtenidas si trabajaran por cuenta propia. El éxito es tal, que ya hay grupos de trabajadores que han ganado lo suficiente como para comprar camiones para trasladar el material”.

¿Cómo beneficia esto a la rentabilidad de la empresa?

Aunque puedan parecer costosos todos estos procesos (salarios, capacitaciones, mantenimiento de plantas, y programas sociales), lo cierto es que el retorno de esta inversión es muy superior y además tiene un positivo impacto ambiental.

El reciclaje de por si es altamente efectivo para reducir la contaminación y Familia recupera aproximadamente el 79% de los residuos sólidos gracias a la labor de los recicladores, traducido en menores costos de producción.

La propia compañía puede reciclar hasta el 55% de lo que produce.

De igual forma se ha logrado reducir el consumo de agua en plantas de papel en un 40% reutilizando más del 85% del agua que se consume. También se redujeron en 39% las emisiones de C02.

Además, las capacitaciones de personal con poco o nulo nivel educativo contribuyen a la formación de personal calificado en tareas específicas lo que contribuye de igual forma al desarrollo competitivo de toda la organización a partir de la inclusión de comunidades.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?