| 5/6/2015 5:00:00 AM

La productividad del sistema tributario

Se requiere implementar medidas pro-crecimiento y entre las que se barajan, está la de reformar los impuestos. Es el caso de un país que discute la complejidad de su sistema y en algunas circunstancias, podría asimilarse a las necesidades que tiene Colombia.

La profesora Rosanne Altshuler ante el Comité del Presupuesto del Senado decía: “Construir un caso por el que se requiere una reforma tributaria es fácil. El sistema actual está lleno de contradicciones por medidas tributarias en las que se favorecen unos sectores por encima de otros o generando beneficios tributarios específicos para un grupo limitado de contribuyentes.”

En los últimos diez años en Estados Unidos se han introducido más de 4.400 cambios al código tributario, haciendo el sistema complejo y confuso para los contribuyentes, pero además generando inestabilidad y haciéndolo impredecible, señala. A juicio de ella, las medidas tributarias que se han incorporado al código lo hacen extenso y elevan su complejidad, imponen costos innecesarios al cumplimiento de las obligaciones fiscales, dan pie a la sensación de que el sistema es injusto, permiten manipular las normas para evitar impuestos y generan un uso ineficiente de los recursos económicos.

Similarmente, Laura Tyson, ex asesora del Comité Económico de la Presidencia, señaló recientemente en Brookings que el sistema tributario en cuanto al impuesto a las empresas esta estropeado porque la tasa impositiva es muy alta, la base que la paga es estrecha, resulta costoso de administrar y tiene enigmas que lo enredan por exenciones, deducciones, y preferencias especiales que lastiman la economía y la toma de decisiones. En especial le inquieta que es pagado por un grupo reducido de grandes multinacionales que generan más de la mitad de sus ingresos en el exterior.

En la medida en que el impuesto de 39% es el más alto entre países avanzados y supera de lejos el 25% promedio de los países de la OECD, señala Tyson que Estados Unidos se pone en desventaja frente a otras jurisdicciones afectando la inversión que se hace, cómo se financia y dónde deciden hacerse los negocios.

Obama ha propuesto bajar la tasa a 28%, con una tasa preferencial de 25% para el sector manufacturero, junto con medidas especiales que promuevan la inversión en investigación y desarrollo así como el uso de energías limpias. Para reducir la tasa habría que ampliar la base que tributa.

Para los ingresos generados en el exterior, que actualmente deben tratarse igual que los generados localmente cuando son repatriados pero pueden ser diferidos sus pagos, Obama propone que tributen una tasa mínima de 22,4% sin poder ser diferidos al momento de causarse. Lo que se busca con ello es reducir los incentivos que tienen las empresas multinacionales por re-direccionar sus utilidades a paraísos fiscales dice Tayson.

Sin embargo, sugiere que el sistema adoptado por otros países avanzados resultaría mejor en la medida que los impuestos generados en el exterior no tienen significativos impuestos domésticos adicionales cuando son repatriados, lo que se suma al hecho de que una proporción significativa de los ingresos generados en los países del exterior tienen una tasa impositiva inferior al 22,4% propuesto por Obama. Finalmente sostiene que en otros países del mundo avanzado los ingresos generados por productos patentados tienen impuestos más bajos (entre 10% y 15%) para estimular la inversión en investigación y desarrollo.
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