| 10/6/2015 5:00:00 AM

Se justifica el temor a perder el empleo

En los últimos años, la baja productividad de la región, la altísima rotación laboral y la informalidad han llevado a los latinoamericanos a temer sobre el futuro de sus empleos.

En promedio más de la mitad de los latinoamericanos sienten preocupación sobre el futuro de sus empleos. Inclusive en Colombia casi el 60% de los empleados ve un riesgo muy alto en su estabilidad laboral. ¿Por qué?

Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) titulado “empleos para crecer” la razón de este temor generalizado está en la productividad y puede ser interpretado como una debilidad de la región para no solo formar empleo, también para mantenerlo.



Fuente Empleos para crecer, BID 2015

De hecho, América Latina ha sido de las regiones con peor desempeño en términos de productividad, solo superando al Medio Oriente. En promedio, la región fue 28% más productiva entre 2003 y 2013.




Fuente Empleos para crecer, BID 2015

Sin embargo, esto también es un resultado de doble filo ya que muestra el potencial de la región. Regiones como Europa y Norteamérica, con mejor tecnología y calidad de vida, avanzaron solo algunos puntos por encima de la región latinoamericana. Al mismo tiempo Asia, con niveles de desarrollo semejantes a América Latina superó con creces al resto de regiones.

Cantidad y calidad importan

En el siguiente gráfico se explica la participación de la productividad laboral y la tasa de empleo en el crecimiento del PIB per cápita. En general, en América Latina y el Caribe el aumento de la productividad explica el 40% del crecimiento del ingreso.



Fuente Empleos para crecer, BID 2015

Sin embargo, como la región más desigual del planeta, este comportamiento está lejos de ser homogéneo. En países como Bolivia, Honduras o Venezuela el crecimiento del empleo prácticamente explica todo el crecimiento del PIB ya que la productividad de estos países no fue lo suficientemente alta para contribuir a la variación del ingreso, traduciéndose en una caída del PIB per cápita.

En el otro extremo, en países como Colombia y Chile la productividad pesa mucho más.
Esto significa que el incremento del ingreso no fue gracias a que más personas entraron a devengar salarios, sino que las personas que ya tenían uno, comenzaron a ganar más.

Esto se traduce en que las oportunidades están sesgadas. Mientras aquellos que gozan de un empleo pueden acceder a mejores salarios, quienes entran no ganan lo suficiente para representar una parte importante de la variación de la productividad.

El crecimiento salarial medio fue de 2% por año entre 2003 y 2013, mientras que el crecimiento real del salario mínimo fue de 3% anual. De nuevo la disparidad lleva a países como Argentina o Uruguay a tener incrementos de 10% anual, mientras que en México, Jamaica o Paraguay decreció o tuvo incrementos más bajos.

La calidad de los empleos es aún muy baja

A pesar de los grandes avances en la creación de empleo formal, como lo explica el estudio (la región incrementó el porcentaje de trabajadores formales de 38% a 45% entre 2003 y 2013), gran parte de las clases medias siguen siendo informales.

Y si bien, el número de familias de clase media ha aumentado, muchas siguen desconectadas de los mecanismos de aseguramiento social. Hoy en día, la mitad de la emergente clase media es informal y un 65% es vulnerable a caer en la pobreza.

En otras palabras el empleo que se genera en América Latina es de muy corta duración. Entre otras razones se encuentra la baja calidad educativa que limita la productividad de los nuevos trabajadores y obliga a las empresas a rotar más rápido, explica el informe.

Tan solo en Colombia 1 de cada 3 trabajadores lleva menos de un año en su empresa, promedio alto en relación al 1 de cada 4 en Latinoamérica y menos del 15% en Estados Unidos.

La solución está en un programa conjunto entre el estado y los trabajadores. Si se tiene en cuenta que existen 14,9 millones de jóvenes que no estudian, ni trabajan, ni buscan empleo, los países latinos deben trabajar mejor en políticas enfocadas a aumentar la productividad y mejorar la educación.

De otra forma, en los próximos años habrá casi 15 millones de nuevos empleados preocupados por sus trabajos.





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