Revista Dinero

| 1/25/2013 9:00:00 AM

Por qué Colombia no quiere más dólares

Las quejas de los sectores exportadores colombianos afectados por la apreciación de la moneda local con respecto al dólar estadounidense se han hecho sentir con mayor fuerza en las últimas semanas.

Y, con ellas, también han sonado cada vez más fuertes las voces que piden medidas agresivas para evitar una mayor apreciación del peso colombiano, incluyendo posibles controles al ingreso de capitales.

Esta última posibilidad, sin embargo, fue descartada recientemente por el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

Pero no deja de ser significativo que en una entrevista concedida en ruta hacia el Foro Económico Mundial, que se inauguró este miércoles en la ciudad suiza de Davos, el ministro colombiano admitiera que la búsqueda de mayor inversión extranjera no era una de sus prioridades.

"Luego de pasar los primeros cuatro meses como ministro tratando de proteger a la moneda, (Cárdenas) no necesita de un mayor flujo de dólares", se lee en la entrevista con el servicio de información financiera Bloomberg.

Y es que, después de todo, la fortaleza del peso está íntimamente ligada a los altos volúmenes de inversión extranjera directa que llegan al país.

En 2012, por ejemplo, Colombia recibió más de US$16.000 millones de inversión extranjera.

Todo un récord. Y 10,9% más que durante el año anterior.

"Barrera psicológica"

La "mala distribución" de esa inversión extranjera, que se ha concentrado fundamentalmente en los sectores minero y petrolero, tampoco ha ayudado.

"El país ha recibido también inversión extranjera para la agricultura y para la industria. Pero en la medida en que esa inversión sí se ha concentrado -digamos en unas dos terceras partes, en minería y en petróleo- ha presionado el cambio (del dólar) a la baja", le dijo a BBC Mundo el exministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry.

"Y eso afecta negativamente a la agricultura y la industria, que son dos sectores muy sensibles a la tasa de cambio", explicó.

Para Echeverry, la desaceleración de la economía -y en particular de esos dos sectores- durante la segunda mitad del año pasado, junto a la reciente caída del dólar por debajo de los 1.800 pesos colombianos, son la principal razón de las renovadas demandas por una intervención estatal en el mercado cambiario.

Y es que como explica el profesor de economía de la Universidad de Los Andes Marc Hofstetter, la tasa de cambio de 1.800 pesos colombianos por dólar tiene un importante valor simbólico para varios sectores de la economía colombiana.

"Para efectos prácticos la diferencia entre 1.800 y 1.760 o 1.780 (pesos por dólar, la tasa de cambio que se ha observado durante la últimas semanas) es muy poca", le dijo a BBC Mundo el catedrático.

"Pero ahí hay una barrera psicológica que se quebró, lo que parece haber disparado las alarmas entre los que se quejan con frecuencia por el dólar. Además de la preocupación de que siga para abajo", explicó.

¿Gobierno o Banco Central?

Hosftetter no está seguro de que un peso fuerte sea necesariamente una mala noticia para la economía colombiana.

"Hay ganadores y hay perdedores. Ciertamente los exportadores pierden, pero también ganan otros sectores: ganan los consumidores, ganan los que importan maquinaria. No es evidente que un peso fuerte desfavorezca al total nacional", le dijo a BBC Mundo.

"Aunque si pasa de ciertos niveles, que son difíciles de establecer, y durante periodos de tiempo particularmente prolongados, usted sí podría ver un proceso en el cual sectores que usted no quisiera que desaparecieran podrían desaparecer", reconoció.

Y preguntado si en este momento Colombia necesita más dólares su respuesta fue clara: "No. En lo absoluto".

En comparación, Echeverry parece menos tajante.

"Ha habido un cambio completo de época en la forma como se maneja la economía colombiana y la economía latinoamericana. Hace 20 o 30 años uno trataba de traer dólares y que se quedaran en el país. Ahora le estamos diciendo a nuestras empresas locales: salgan a invertir afuera", dijo el exministro.

"Es decir, deberíamos apostar por un manejo racional, inducido, digamos ‘consciente’, que nos permita sacar dólares, hacer inversiones interesantes y lucrativas por fuera, tanto gobierno como sector privado. Ese debería ser el enfoque, más que establecer controles de capitales", sugirió.

El extitular de Hacienda, sin embargo, sí cree que el Banco de la República -como se llama en Colombia al Banco Central- debería hacer más por proteger el peso colombiano, algo en lo que insistió repetidamente durante su tiempo al frente de la cartera.

"Si usted mira a Chile, Perú, Brasil, son países que compran al año US$8.000 millones, US$10.000 millones en reservas. Nosotros en Colombia compramos US$4.000 millones", le dijo a BBC Mundo.

"De entrada podemos comprar muchos más dólares en reservas internacionales y el Banco de la República puede tener una política mucho más agresiva. Es la institución que puede hacer la diferencia", aseguró.

Para el profesor de economía de la Universidad de los Andes, sin embargo, las pérdidas acarreadas por ese tipo de intervención limitan el margen de acción de un Banco de la República que no quiere arriesgar su independencia.

"Y en esas circunstancias el que sí tiene espacio para hacer algo es el gobierno. El gobierno podría pensar en un plan serio, fuerte, de sustitución de deuda externa por deuda interna", recomendó.

Tomando medidas
Para intentar frenar la apreciación del peso colombiano, a mediados de enero el Banco de la República se comprometió a comprar divisas en montos mínimos de US$20 millones por día hasta el próximo 30 de marzo.

Y se espera que la próxima semana el emisor también anuncie un nuevo recorte de la tasa de interés, tal y como ha pedido el presidente Juan Manuel Santos.

El Ministerio de Hacienda, por su parte, también anunció que empezará a comprar dólares para evitar que el peso se aleje demasiado de la emblemática tasa de 1.800 x US$1.

Y la institución, que este martes logró colocar exitosamente US$1.000 millones en un bono global a 10 años, se comprometió a no repatriar esas divisas para no meterle más presión al peso colombiano.

Colombia no es, en cualquier caso, el único país de la región que se enfrenta al problema de una moneda local fuerte como consecuencia de los flujos de inversión extranjera.

Brasil, Chile, Costa Rica y Perú, sólo por mencionar algunos, también enfrentan problemas similares.
A diferencia de Colombia, sin embargo, Brasil no ha dudado en imponer controles al flujo de capitales y Costa Rica parece estarlo pensando.

Mientras que Perú recientemente anunció que estaba considerando cancelar anticipadamente parte de su deuda externa para así sacar más dólares del mercado.
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