| 6/6/2015 5:00:00 AM

Líderes políticos comienzan a apostar al crecimiento activando oferta

Los gobiernos del mundo necesitan desplegar un Plan B para reactivar una deslucida economía mundial.

Reacios a gastar para salir de los problemas pese a los costos de financiamiento por el suelo y con los bancos centrales advirtiendo que el crédito barato por sí solo no puede impulsar la expansión, es posible que los líderes políticos renuncien pronto a la demanda y traten de activar la oferta.

Volver más productivas y competitivas las economías elevaría las llamadas tasas potenciales de crecimiento, permitiendo que las expansiones se aceleraran más antes de desatar inflación. Un empujón es necesario, en tanto economistas de JPMorgan Chase Co. calculan que la tendencia de crecimiento global caerá desde 3% en la última década hasta 2,4% para 2020.

“El lado de la oferta se está imponiendo sobre el lado de la demanda y pronto veremos pruebas sólidas que lo confirman”, dijo en una entrevista telefónica Martin Malone, estratego de política macro global en la firma de bolsa con sede en Londres, Mint Partners Ltd.

Malone observa tres formas en que los políticos intentan mejorar la salud económica: el impulso del comercio, la participación de las mujeres en las fuerzas de trabajo y la inversión en infraestructura.

Él estima que una revolución total del lado de la oferta podría bastar para producir 2 puntos porcentuales más en el crecimiento global cada año. Es el equivalente de unos US$1,5 billones, más que el programa actual de compra de bonos del Banco Central Europeo, y, a los ojos de Malone, una señal de comprar para las acciones y una señal de vender para los bonos.

Reformas estructurales

Las promesas de implementar reformas estructurales suelen fracasar ya que los políticos se dan cuenta de que sus efectos a corto plazo podrían costarles el poder. La llamada tercera flecha del primer ministro japonés, Shinzo Abe, todavía no emprendió vuelo.

Malone es más optimista, señalando un cambio de tono ahora que los líderes del Grupo de los Siete se aprestan a reunirse en Alemania esta semana en medio de una mayor estabilidad política desde el Reino Unido hasta India. El ministro de Economía del Reino Unido, George Osborne, por ejemplo, está prometiendo presentar un plan de productividad el mes próximo.

“Es mejor emprender reformas estructurales ahora que esperar un momento que se supone mejor pero que nunca se materializará”, dijo el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, después de la reunión que mantuvieron los responsables de finanzas del G-7 la semana pasada. “Las reformas estructurales necesitan tiempo para producir su resultado deseado o planeado y por lo tanto debemos actuar ya mismo”.

Respecto del comercio, Malone señala que los legisladores estadounidenses se aprestan a sancionar por la vía rápida un proyecto de ley sobre comercio que debería dar paso a varios acuerdos comerciales, entre otros la Asociación Transpacífico con otros 11 países. El resultado no sólo sería una demanda más fuerte, sino más presiones competitivas e inversión transnacional.

En lo que se refiere a infraestructura, Malone ve iniciativas para duplicar los US$2 billones invertidos actualmente y financiar proyectos que aumenten la capacidad productiva y atraigan efectivo del sector privado. China lidera la creación de un Banco Asiático de Inversión en Infraestructura. En respuesta, Japón y el Banco de Desarrollo Asiático proyectan impulsar el financiamiento de proyectos similares en la región hasta US$110.000 millones en los próximos cinco años. El presidente de la Unión Europea, Jean-Claude Juncker, también promocionó un plan.
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