| 5/21/2010 8:30:00 AM

Paja en ojo ajeno

En una inusual pelea pública el ministro de Transporte arremetió contra el ministerio de Hacienda, y contra Planeación. Se queja de incumplimiento y lentitud en esas oficinas. Sorprende lo airado de la queja, viniendo de un funcionario con un antecedente tan amplio de incumplir su palabra y demorar las decisiones.

El ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego arremetió contra su homólogo de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga y su despacho y contra el director de Planeación Nacional, Esteban Piedrahita y sus funcionarios. Dijo que por la lentitud de los dos despachos, el documento Conpes que se requiere para financiar el metro de Bogotá no estará listo al final del mes como estaba previsto. Calificó a los funcionarios de las dos entidades de remolones y morrongos.

Sin importar si tiene razón o no en la acusación, lo cierto es que Gallego, no ha sido propiamente el más puntual del gabinete para atender las necesidades del país o para honrar sus promesas.

Su administración está llena de ejemplos de incumplimientos. En enero de 2006 un comunicado del Ministerio señalaba que ese despacho pretendía pavimentar o repavimentar 3.136 kilómetros de 185 vías en el Plan 2.500 y que debía terminarlas en agosto de 2007. El Plan hoy, cuatro años después del anuncio, no se ha culminado. La recuperación del Río Magdalena, otro plan que planteó desde el comienzo del gobierno, tampoco tiene grandes resultados para mostrar. Ahora, casi ocho años más tarde, el río no es navegable para carga en la forma en que se previó.

Con la ayuda de dios
La Ruta del Sol es otro ejemplo de una oferta no honrada. Esta obra era prioritaria y quizás por eso, el 21 de diciembre de 2009 el Ministro sostuvo en un comunicado que el gobierno contemplaba la posibilidad de acelerar la ratificación de vigencias futuras y la elaboración de una nueva matriz de riesgos para “sacar en los primeros días de enero la licitación del tercer tramo ajustado de la Ruta del Sol”.

Anunció de nuevo la apertura de la licitación para el 18 de febrero de 2010 y finalmente la abrió el 11 de marzo. Por último el 5 de mayo ese despacho dijo que había acogido las recomendaciones de la Contraloría General de la República en el sentido de ampliar el plazo de las fechas de cierre de las licitación de la Ruta de Sol hasta el 27 de mayo.

Parecería una demora menor. Apenas de unos pocos meses. Sin embargo, si se revisan las declaraciones del ministro Gallego a la Revista Dinero en junio de 2007, se encuentra que se trata de un retraso de años. En esa ocasión se refirió al atraso en las obras pendientes y al plan de la Ruta del Sol en estos términos:

¿Cómo es el cronograma para desatrasarse?
El primero de julio (N de la R. De 2007) debemos tener resuelto el tema de las concesiones portuarias nacionales, principalmente Buenaventura, Santa Marta y Barranquilla y este año debemos sacar la licitación de la Ruta del Sol y dejar definido este mismo año los tramos que faltan a Buenaventura.

¿Qué sale a licitación en la Ruta del Sol?
Nosotros esperamos sacar la licitación de la Ruta del Sol a finales del año. En lo que queda faltando para sacar la licitación se tiene que hacer la parte final de la estructuración.

¿En seis meses alcanza a hacer la estructuración y la licitación?
Es que el corredor ya lo conocemos y muchos aquí en Colombia están estudiando ese proyecto.

¿Cuándo la deberían estar adjudicando?
Una licitación se demora de cuatro a cinco meses para preparar la propuesta.

¿Cuándo la empieza a construir?
El año entrante (2008), con la ayuda de Dios. Eso dura por lo menos ocho años.

¿Por qué no se trabajó la Ruta del Sol en los cuatro años anteriores?
Ni en los cuatro ni en los 20 anteriores. Recuerde el problema de Comsa.

Palabras que se lleva el viento
Otro ejemplo de una promesa incumplida se conoció en junio de 2006. Apenas dos semanas después de que el gobierno anunciara su plan de choque por $55 billones para dinamizar la economía, parte del componente vial de este programa se derrumbó. El Invías echó para atrás la apertura de la licitación de los 19 corredores viales para la competitividad, ante las críticas por la falta de estudios y las fallas en la asignación de riesgos realizadas por parte de los constructores y de la Cámara Colombiana de la Infraestructura. “La decisión del Invías es una muestra de que los proyectos no estaban listos, como había prometido el Gobierno”, decía un sumario de prensa en ese momento.

Pero hay más. En junio de 2007 la Revista Dinero le preguntó a Gallego si estaba interesado en usar los recursos de los fondos de pensiones para vincularlos a obras de infraestructura.

En concreto: ¿está interesado en captar esos recursos?
Estamos trabajando en eso.

¿Y cuáles son los puntos principales en los que está trabajando?
Estamos buscando consolidar con los fondos de pensiones —y ya tengo autorización del Señor Presidente— un paquete de financiamiento para garantizar la ejecución de los proyectos de concesiones que faltan y que están autorizados en el Plan de Desarrollo, en la agenda interna, con mucho énfasis en la Ruta del Sol, las arterias de los Llanos Orientales y las conexiones Venezuela- Pacífico, la autopista a la montaña, más otros proyectos como la vía Bucaramanga - Pamplona.

Lo cierto es que los dineros de los fondos de pensiones nunca llegaron a los programas viales, salvo en unos montos que la CCI en su libro ‘Mentiras y verdades de las concesiones viales’, califica de marginales.

Esta semana, tres años después de la entrevista de Dinero, el presidente de Asofondos, Santiago Montenegro, reiteró el interés de sus afiliados en invertir en los proyectos de vías, siempre que les ofrezcan condiciones de riesgo aceptables.

En resumen no se ha avanzado en acercar a Colombia a Chile, un propósito que se mencionó en todos los congresos de Asofondos de los últimos años. En ese país, el 22% de los activos de los fondos de pensiones están en infraestructura.

¿Y por qué no se cumple?
Detrás de este rosario de incumplimientos, unos encuentran falta de visión y de capacidad de ejecución en la administración Gallego. Julián Barona, experto colombiano en puertos y que trabaja en Corea, se sorprendía en septiembre de 2006 por la lentitud con la que se concebían y se desarrollaban los proyectos portuarios en Colombia. En Corea, afirmaba en una entrevista para Dinero, se emprendía en esa época la construcción simultánea de 90 muelles ubicados en tres grandes puertos. El plan colombiano para expandir la capacidad portuaria en el Pacífico nunca cuajó, a pesar de que el problema era sustancialmente más pequeño. Basta pensar que el puerto de Buenaventura tiene apenas 4 muelles.

El ministro Gallego en ese momento le dijo a Dinero que la demora se explicaba porque "todo depende del interés privado en desarrollar puertos. Un puerto nuevo tiene que ser iniciativa privada". Mientras argumentaba esto, en 2006 la sociedad portuaria que administraba Buenaventura, invirtió US$30 millones en Puerto Caldera, en Costa Rica donde participaba con el 51% de la sociedad.

La opinión de Barona en ese momento es que la participación del gobierno debía ser más activa. "El gobierno nacional parece despreocupado del problema logístico. En Corea, la logística es un propósito nacional", aclaró.

Por años, la CCI se quejó por la falta de avance en proyectos de envergadura y alertó sobre el peligro de que se estuviera perdiendo el momento de oro para emprender las obras que necesitaba Colombia. “El país no necesita un ministro geógrafo, sino un gerente”, dijo en junio de 2008 el presidente de la CCI, Juan Martín Caicedo, desesperado por la falta de estudios para abrir licitaciones, que sin duda no se suplía con el conocimiento enciclopédico de Gallego sobre la localización de las carreteras del país.

Otros ven razones menos claras detrás de las indecisiones, de las demoras, y de las prórrogas que también atrasan los proyectos. El director Ejecutivo de Fedesarrollo, Roberto Steiner, decía públicamente hace pocos días que los colombianos se dividen entre los que creen que el ministerio de Transporte está tomado por los contratistas y los que creen que está tomado por los concesionarios. Algunos creen que la exageración graciosa podría tener fondo y la usan para explicar casos como el que reseñaba en marzo la revista Dinero. Advertía que el consorcio Opaín estaba a punto de obtener una prórroga adicional de al menos 12 años en el proyecto de modernizar el Aeropuerto Eldorado.

Pero sin importar la causa, el hecho es que el ministro Gallego ha dejado de cumplir en muchos de los proyectos que se ha comprometido. Para quienes han creído siete años clave en la urgencia de mejorar la infraestructura vial, el afán de última hora del funcionario les parece tan encomiable como extraño en una persona que como dicen en los corrillos bogotanos de é, tiene sí de señorita.


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