| 8/29/2015 5:00:00 AM

Los retos de Latinoamérica para la Internet del consumo y la producción

América Latina y el Caribe están entre las regiones del mundo que acumulan mayores éxitos en la incorporación de las TIC en sus economías.

Durante los últimos 10 años se duplicó entre nosotros el número de usuarios de Internet  (actualmente sobrepasa 50% de la población), hay 700 millones de conexiones a telefonía móvil, con más de 320 millones de usuarios únicos y muchos países de la región se encuentran entre los que más usan las redes sociales globales.

Esto representa enormes beneficios para la gente porque la tecnología es la mejor herramienta con que contamos para modernizar las economías y los gobiernos,  y también para disminuir el rezago con las economías más avanzadas, crear empleo, reducir la pobreza, mejorar la calidad de la educación, impulsar el crecimiento económico, la inclusión social y la sostenibilidad ambiental.  

La masificación de Internet y del acceso a servicios de telecomunicaciones y el creciente uso de aplicaciones transforman profundamente la vida de los latinoamericanos.

En los últimos días realizamos en México la Quinta Conferencia Regional Ministerial de América Latina y el Caribe, organizada por el Gobierno de México y la CEPAL. Allí revisamos y actualizamos el Plan de Acción de la Sociedad de la Información en América Latina y el Caribe (ELAC) que desde 2007 ha sido un instrumento clave para reducir la brecha digital y fomentar el acceso y uso de las TIC en nuestra región.

Hicimos un balance de los acuerdos que impulsan la revolución digital, su impacto sobre las políticas públicas y con base en ello actualizamos los compromisos de la agenda y definimos los desafíos y prioridades para los próximos años.

El panorama es complejo por la desigualdad de los resultados entre países, determinada por las diferencias en términos de ingreso por habitante, productividad y desarrollo social y por el deterioro de las expectativas de crecimiento económico en nuestra región, que permiten anticipar que difícilmente veremos en la década que viene la disminución de pobreza con la expansión de la clase media que se presentó en los años anteriores: 82 millones de personas entre 2002 y 2012.

La tecnología avanza hacia la masificación de la computación en la nube, el big data, la Internet de las cosas, la domótica, las ciudades y redes inteligentes y la manufactura digital.  El análisis de la situación actual en el mundo muestra que estamos transitando de una Internet centrada en el consumo a una Internet del consumo y la producción. El reto principal para los países es lograr, con base en sus capacidades de producción de hardware, software y plataformas globales, la transformación de la industria manufacturera mediante las tecnologías digitales y la robótica avanzada.

En la conferencia de México analizamos cómo la aceleración del cambio tecnológico y la pérdida de dinamismo de la economía regional nos exigen redoblar esfuerzos para aprovechar la revolución digital, ahora cuando no se discute que la economía mundial es una economía digital. Y también la urgencia de orientar la estrategia de cooperación vigente a un mercado único digital regional para adquirir escala y desarrollar economías de red para competir en un mundo de plataformas globales.

En este contexto adquieren un enorme valor para Colombia los logros alcanzados desde 2010 por el Plan Vive Digital, vitales para modernizar la economía y el Estado, mejorar nuestras condiciones de competitividad y para seguir impulsando la apropiación de la revolución tecnológica. Tenemos 1.078 municipios con internet de alta velocidad. Pasamos de 2,2 millones de conexiones a internet en 2010 a más de 10 millones en 2015 y están conectadas el 74% de las MiPymes. Hay 641 Puntos Vive Digital en funcionamiento para formación en el uso de internet para personas de estratos 1 y 2 en todo el país y llevamos Internet al campo a través de 6.668 Kioscos Vive Digital.

Estos avances aportan las condiciones indispensables para lograr las metas que nos trazamos para 2018: convertir a nuestro país en líder en el desarrollo de aplicaciones con utilidad social para impulsar el progreso de los colombianos más pobres y exportarlas después a los 4 mil millones de personas que hay en la base de la pirámide en el mundo. Tener un gobierno más eficiente y transparente gracias al uso de la tecnología. Promover y fortalecer el talento digital en nuestro país.

Fue visionario, inteligente y oportuno impulsar la revolución de nuestro ecosistema digital desde 2010. Eso, unido al buen y acertado manejo de los recursos en épocas de vacas gordas, nos permitirá dar continuidad y proyección al proceso, ahora que hay nubes y dificultades a la vista en el panorama económico de América Latina y el Caribe.

Por: David Luna, Ministro de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones.
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