| 12/14/2015 12:05:00 AM

Los caminos para lograr el crecimiento económico en el futuro

En una época de incertidumbre económica países emergentes y desarrollados tienen un camino diferente para incentivar su crecimiento, pero que a su vez traen sus propios desafíos. Crecimiento demográfico e innovación, las claves.

El mundo tiene fuertes dudas sobre qué puede pasar con respecto al crecimiento de China, lo cual plantea nuevos retos. La recuperación de Europa podría tomar más tiempo de lo esperado, las cifras de Estados Unidos no terminan de convencer y América Latina crece con mucho esfuerzo.

Al mismo tiempo, la desigualdad de ingresos está aumentando en todo el mundo y la inestabilidad política la acompaña. De continuar, el mundo podría perder todos los avances sociales que ha logrado en las últimas décadas, alerta el Banco Mundial.

Es evidente que el mundo necesita volver a la senda del crecimiento. Para Peter De Keyzer, economista jefe de BNP Paribas Fortis, el crecimiento depende principalmente de dos factores: el crecimiento demográfico y el crecimiento de la productividad.

El camino de la demografía

The Economist afirmó a principios de este año que las personas tienden a endeudarse entre los 20 y 30 años, ahorran mucho entre sus 40 y 50 años y empiezan a gastar sus ahorros una vez cruzados los 60. Esto significa que dependerá de la edad promedio de los habitantes de un país la capacidad de consumo del mismo.

Por esta razón, los países emergentes cuyas edades promedio son mejores a las de los países desarrollados tienen tasas de crecimiento mayores. En el otro extremo, países como Italia o Japón, cuyas poblaciones están envejeciendo tienen más dificultades para expandir sus economías.

Sin embargo, tener una población excesivamente joven o querer crecer demográficamente muy rápido trae sus propios problemas. Según el Foro Económico Mundial (WEF) al parecer hay una correlación entre poblaciones jóvenes e inestabilidades internas y disturbios en los países que las poseen como es el caso de El Congo, Irak, Pakistán e Irán.

Además, la población joven es más propensa a caer en pobreza o informalidad al ser la que más rápido se endeuda. Manejar este aspecto es la clave de un proceso de demográfico que no estanque o limite el crecimiento.

El papel de las mujeres

Una alta tasa de "no natalidad" no significa que un país vaya a envejecer pronto. Significa que se está dando una transición demográfica exitosa. Para lograr esto, la alfabetización y la educación de las niñas es la estrategia ideal. Cuando las mujeres están mejor educadas, los países tienen mayores probabilidades de ver un crecimiento económico equilibrado.

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Un reciente estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) mostró otro efecto que da acceso a más mujeres a una mejor educación. Al aumentar el gasto en educación en un 1% del PIB en la India podría aumentar la tasa de actividad femenina en 2 puntos porcentuales.

Los países que decidan optar por mejores políticas de educación verán cómo su crecimiento económico se vitaliza al tiempo que reducen problemas socio-demográficos.

El camino de la innovación


Para las naciones cuyas poblaciones envejecen rápidamente y sus tasas de natalidad rozan lo negativo, no todo está perdido. El segundo factor que motiva el crecimiento según Keyzer es la productividad y esta a su vez depende de la innovación.

Este es el caso de muchos países occidentales como Alemania o Japón que ya han superado su población máxima. Si la necesidad es la madre de la invención, no es sorpresa que la “Cuarta Revolución Industrial” acompañada de una explosión de productividad parece tener sus comienzos en estos países.

Como explica el WEF, Japón está inventando cada vez más robots para tener la inteligencia artificial para sumir una amplia variedad de puestos de trabajo mientras que Alemania lidera el impulso hacia las fábricas inteligentes en su industria.

La educación juega un papel importante. La innovación puede ocurrir solo si se tiene una población bien educada y una considerable cantidad de centros de investigación y desarrollo.

Sin embargo, para garantizar que esta revolución de la productividad es eficiente tanto el gobierno como el sector privado deben trabajar en conjunto.
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