| 9/8/2015 5:00:00 AM

Por un crimen financiero pagan todos los bancos

Varios bancos de países desarrollados han sido culpados por permitir el lavado de dinero en sus redes bancarias. Esto incentivó el endurecimiento de la regulación. Sin embargo, los bancos inocentes se quejan.

El clamor para acabar con el lavado de dinero del narcotráfico a través del sector bancario se intensificó hace 5 años, cuando se encontró que el banco estadounidense Wachovia National Bank había permitido transacciones de México al parecer del narcotráfico por US$110 millones.

Posteriormente, en el 2012, HSBC Holdings acordó pagar US$1.900 millones en multas por permitir circular cientos de millones de dólares provenientes de los carteles de droga.

De acuerdo con la cooperativa de red de transacciones financieras SWIFT, estos hechos le han dado gran relevancia a la prevención a través de la regulación del lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.

En este sentido, la gerente de iniciativas de cumplimiento de América Latina de SWIFT Américas, Fedra Ware, le explicó a Dinero que “el crimen financiero si existe, pero algunas jurisdicciones son más sofisticadas en términos de su marco regulatorio que otras”.

Además, cada vez más jurisdicciones entre ellos Estados Unidos y el Reino Unido se han sumado a la implementación de medidas recomendadas por el grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), creada por los ministros de los países del G7 (en esa época) en 1989, y a quien se le atribuyó la misión de prevenir la utilización del sistema bancario y otras instituciones financieras para el lavado de dinero.

La creación de este organismo llevó a un consenso internacional sobre medidas para ayudar a identificar y localizar productos del delito de narcotráfico y otras actividades delictivas.

Esto se debe, según la funcionaria, a que “estamos en una era de cumplimiento, y esta era le está dando más relevancia a la  transparencia financiera en donde es indispensable conocer los negocios que realizan los bancos, en que jurisdicciones operan, etc.”

Sin embargo, la exigencia de la debida diligencia del cliente que han impuesto los Gobiernos les han generado mayor estrés a los bancos correspondientes pero sobre todo a aquellos que cumplen con la ley.

El caso de Inglaterra

El primer ministro de Inglaterra, David Cameron, había anunciado su compromiso de evitar que el Reino Unido se convirtiera en un refugio para “dineros sucios” a través del régimen anti-lavado de dinero.

Sin embargo, el secretario de negocios Sajid Javid, anunció una revisión para reducir la complejidad del sistema regulatorio con el propósito de prevenir que dichas regulaciones sean un lastre para los negocios.

La revisión surgió luego de que empresas y bancos se  quejaran por las normas destinadas a detener el flujo de dinero ilícito, pues además de prevenir el lavado de dinero, también han generado sobrecostos y desgaste de tiempo para entidades y personas inocentes, de acuerdo con el Financial Times.

El caso más conocido en Inglaterra, fue el del banco inglés Barclays, quién fue el último gran prestamista del Reino Unido de la compañía de remesas hacia África, Dahabshiil.

Barclays tuvo que reversar su decisión de cerrar la cuenta bancaria de la compañía de remesas por sospechas de lavado de dinero, obligado por una demanda liderada por Mo Farah, atleta británico nacido en Somalia.

Pero además, el director para la competitividad de los mercados de la Confederación de la Industria Británica (CBI), Matthew Fell afirmó que “hay evidencia que sugiere que las reglas anti-lavado de dinero actúan como grandes barreras para compañías comerciantes que buscan financiación para exportar a nuevos mercados”.

¿Cúal es el problema de la regulación anti-lavado?

En el Financial Times, Stuart McWilliam de Global Witness explicó que “el problema con las reglas contra el lavado de dinero en el Reino Unido no es su contenido como tal sino el hecho de que se aplican en forma inapropiada”.

Frente a lo anterior, el director de mercados bancarios y servicios de cumplimiento de SWIFT, Luc Meurant, aseguró que “los bancos han sido muy conservadores en sus sistemas, lo que ha provocado una gran cantidad de alertas” en muchas ocasiones innecesarias, como en el caso de Barclays.

Por esta razón, Meurant explicó que es necesario “equilibrar la eficacia y eficiencia de las actividades de cumplimiento de delitos financieros en un contexto de regulación en evolución”.
   
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