| 2/18/2009 12:00:00 AM

“Lo que se viene es un huracán”

La recesión internacional comenzará a sentirse con más rigor en Colombia, opina el Economista Jefe para América Latina del Banco Mundial. ¿Qué hacer?

“Lo que se viene es una especie de huracán cuyo origen está en el norte y en los países ricos”. Es la dramática advertencia de Augusto de la Torre, economista jefe para América Latina del Banco Mundial.

Asegura que no hay suficiente conciencia de la magnitud de la crisis que está a punto de absorber a los países latinoamericanos como un torbellino. “Es una cuestión de tiempo hasta que sintamos este fenómeno brutal que es la caída de la demanda agregada mundial”.

Vaticina que la economía colombiana empezará a sentir mucho más los síntomas de la recesión en marzo y en abril. Pero a pesar de su visión sombría, dice que el país tiene un mercado doméstico del tamaño suficiente que ayudará a amortiguar el golpe externo y que está en capacidad de usar una política monetaria anticíclica.

Sugiere que no se reduzca exageradamente el gasto público y que se enfoque hacia aquellas actividades que puedan mejorar la productividad y la capacidad de rebotar una vez que pase la tormenta pase, lo mismo que en inversión social que proteja a los más pobres.

¿Cuánto durará la crisis?¿Empeorará la crisis financiera?¿ Cómo deben reaccionar los empresarios ante un deterioro regional?¿La devaluación sirve? Estos son algunos de las preguntas que contesta De la Torre en su entrevista con Dinero.com.


¿El mundo ya vio lo peor de la crisis?
Es muy difícil decir. Hay un poco más de esperanza de que la situación de la economía global empiece a estabilizarse un poco más temprano que tarde gracias a estos paquetes de estímulo fiscal que están apareciendo, incluyendo el que se acaba de aprobarse en Estados Unidos. Sin embargo, todavía persisten dudas sobre si la estabilización del sistema financiero, los paquetes financieros, tendrán el diseño y abarcarán el ámbito que se requiere para estabilizar los bancos.

En el fondo hay dos grandes instrumentos de política que están en juego ahora. El uno es estimular la demanda agregada, el estímulo fiscal para compensar la caída del consumo privado y el otro es estabilizar los precios y los mercados financieros

Este último es un paquete menos comprendido. Quizás sea un poco más difícil de manejar en una discusión política, porque son temas más o menos técnicos. Tienen que ver con compra de activos, capitalización de bancos, con swaps de activos con seguros a la caída en los precios de los activos. Este paquete es quizás menos entendido, sus números son más grandes.

No tienen el mismo efecto sobre la economía que el estímulo fiscal, porque tienen la naturaleza de transacciones financieras donde un activo se intercambia por otro y por lo tanto no generan el mismo efecto de gasto, pero ayudan a estabilizar la situación de los mercados financieros.

Todavía no hay claridad si los dos grandes instrumentos de política en el mundo están siendo cooordinados y dimensionados de la manera requerida para estabilizar la situación.

Personalmente tengo ciertas preocupaciones sobre el segundo instrumento de política, donde todavía las definiciones no tienen la claridad que los mercados esperan.

Recientemente el anuncio que hizo el Secretario Geithner sobre el paquete financiero fue recibido de una manera fría porque los mercados no entendieron con claridad los detalles claves de ese plan de intervención.


¿Habrá más sorpresas en lo financiero?
Uno podría esperar sorpresas en el lado financiero. Los mercados están con una enorme necesidad de clarificación en medio de un ambiente de gran incertidumbre donde todavía no se sabe el tamaño de las pérdidas y el hundimiento de los activos. Eso da una idea de cómo las cosas aún están sensibles.

Luego está el tema de que las pérdidas que declaran los grandes bancos internacionales. Siguen saliendo y el desangre sigue por ese lado. Luego está el hecho de que el desapalancamiento del sistema hace pensar que todavía haya nuevas olas de venta de activos en los mercados, lo cual podría deprimir aún más lo precios. Ese riesgo existe.

Y está también el riesgo de que surjan noticias indeseables en el lado financiero viniendo por ejemplo, de las debilidades que los analistas perciben en Europa del Este por ejemplo, donde podría producirse turbulencias financieras importantes con efectos potencialmente serios sobre los bancos europeos. El panorama financiero en mi opinión todavía no está bien configurado y es difícil predecirlo.

Hay incertidumbre en los paquetes de estímulo fiscal en el sentido de que pueden entrar a la corriente económica con cierto rezago. Esos rezagos pueden ser inconvenientes, pero creo que hay más incertidumbre en el lado financiero. En la medida en que esa incertidumbre persista es difícil predecir qué va a pasar con la economía real.


¿Cuándo comienza la recuperación?
Hay una gran varianza en las opiniones. Yo creo que la visión más positiva es la de que el rebote de la actividad económica, que ya no caiga más, empezaría a verse en la segunda mitad de 2009. En mi opinión, si es que la situación financiera no se resuelve de la manera adecuada, creo que podríamos estar viendo que el problema de la recesión empiece a solucionarse quizás en el 2010. Uno no sabe si al comienzo, o al final.


Y en Colombia, ¿por qué no ha llegado la recesión?
Es un caso puro de rezago. Estamos todavía con insuficiente conciencia de lo que se nos viene. Lo que se viene a Latinoamérica es una especie de huracán cuyo origen está en el norte y en los países ricos.

Viene con rezago por dos razones. La primera, porque Latinoamérica no empezó a sentir el temblor de la crisis financiera global y de la desaceleración de la economía global sino hasta el cuarto trimestre del 2008. De hecho desde el momento en que explotó la crisis del Subprime en Estados Unidos, más o menos en agosto de 2007, hasta junio de 2008, fue un año en el que la región estuvo más o menos aislada de la problemática global. La razón fundamental es que durante ese período los precios de los commidities siguieron subiendo de manera acelerada.

Ese efecto fue suficiente para contrarrestar los efectos adversos que ya se estaban sintiendo en el mundo por la crisis financiera y por la desaceleración de las economías globales. En ese tiempo percibimos que América Latina estaba desacoplada.

En junio julio del 2008 empezaron a caer los precios de los commodities y luego vino el efecto Lehman en septiembre y revirtieron todas las tendencias con virulencia para América Latina. Entonces ahora estamos en un reacoplamiento intenso.

Por esos dos efectos, porque veníamos creciendo rápido y porque los precios de los commodities estaban altos, estamos sintiendo el vendaval con cierto rezago.


¿Y cuándo llega?
Vamos a empezar a sentir mucho más los síntomas en marzo y en abril. En países como México ya se siente mucho. Cuando uno ve los datos de la región, los del cuarto trimestre del 2008 ya son muy preocupantes. Para la región como un todo, la caída de las exportaciones y las importaciones es muy pronunciada y se nota un punto de inflexión en el cuarto trimestre. El promedio de la caída en el índice de producción industrial en América Latina también fue del orden del 10% en ese trimestre.

Igualmente, los países que reportan crecimientos trimestrales del PIB muestran importantes desaceleraciones en ese período.

En todos los sectores manufactureros latinoamericanos que están integrados a la cadena de producción global se nota fuertemente la contracción. Por ejemplo en la industria automotriz en México que está frenándose de golpe.

Es una cuestión de tiempo hasta que sintamos este fenómeno brutal que es la caída de la demanda agregada mundial.

Incluso el optimismo sobre la capacidad de China de seguir creciendo y seguir comprando productos al mundo también se está revisando ahora. A pesar de que China tiene un paquete de estímulo fiscal muy grande, es un paquete orientado al consumo doméstico. Entonces no necesariamente servirá para mantener las importaciones.

Todo eso hace pensar que es un cuadro en el que los países emergentes están siendo arrastrados por este torbellino mundial.


¿Colombia no tiene una buena defensa en el mercado de Venezuela?
Colombia tiene un tamaño suficiente para que pueda amortiguar el golpe externo mediante un grado actividad doméstica importante - incluso porque no es solo el mercado doméstico sino el mercado venezolano - y cierta inversión de infraestructura que de todos modos se podría proseguir.

Eso pone a Colombia en una situación menos vulnerable que un país centroamericano cuya economía depende de la exportación. En la medida en que Colombia depende en términos relativos menos de las exportaciones, el golpe es menor.

Pero para esta parte de la actividad económica que está asociada con la actividad internacional...

¿La crisis viene porque viene?
Viene porque viene. No podemos evitarla

¿Y se podrían mejorar las cosas vendiendo a la base de la pirámide de los países? ¿Regresar al argumento de venderles barato a los países en recesión?
Eso jugará un papel mayor cuando la demanda agregada del mundo empiece a recuperarse. Por el momento no. La devaluación pondrá a Colombia en una mejor situación para rebotar más rápido cuando el mundo rebote. Pero el mundo no está rebotando tan rápido.

¿Qué tanto se golpeará Colombia?
Depende mucho de EstadoUnidos y del mundo. Cada vez que uno pregunta cómo le va a ir a Colombia, tiene que preguntarse cómo le va a ir a Estados Unidos, a Europa y al resto del mundo.

En el momento, cada dos semanas veo revisiones de los pronósticos hacia abajo. Fedesarrollo acaba de sacar un nuevo pronóstico de crecimiento, un punto porcentual por debajo del anterior.

Las economías que tienen mercados domésticos más grandes van a resistir mejor que las economías que dependen exclusivamente de las exportaciones.

¿La devaluación ayuda a la recuperación?
La devaluación en un contexto en el que la economía mundial está desinflándose no ayuda inmediatamente por el lado de las exportaciones. Cuando más ayuda a disminuir las importaciones y ayuda a ajustarse por ese lado.

La devaluación además hace que la demanda doméstica se incline más hacia productos producidos localmente.

La devaluación es útil en estas circunstancias pero no tanto por el lado de las exportaciones sino por el redireccionamiento de la demanda agregada hacia la producción doméstica y la caída de las importaciones.

¿Cuánto espera que crezca Colombia este año?
Seguiría lo de Fedesarrollo. 1,5%. Pero como dice Roberto Steiner. Ese es el punto medio de la proyección pero los riesgos esán hacia la baja.

Y ¿Cuánto va a durar?
También depende del los Estados Unidos, pero hay que hacerse a la idea, estar preparados para administrar una situación de econmía estancada por lo menos por un año. Creo que hay que tener eso en mente para poder estructurar la política fiscal, la política monetaria, la política social, a la luz de que a lo mejor esto dura.

Es mejor errar en el terreno de decir ‘esto va a ser más largo’, que en de ‘esto va a ser muy corto y no estar bien preparados’.

¿Qué pueden hacer los empresarios en este escenario?
Los empresarios que tienen la mayor parte de su negocio ligado a las exportaciones manufactureras tienen un desafío mayor porque van atener una demanda deprimida por un año.

Para ellos el reto está en reconvertirse al mercado local, o a productos que caigan menos que otros en una situación recesiva. Es posible que uno pueda seguir vendiendo alimentos a Venezuela o al mundo más fácilmente que automóviles, porque la caída en la demanda de esos productos es distinta. La gente ahorra en los automóviles pero necesita seguir comiendo.

Deben hacer este tipo de reconversiones. Explorar ese tipo de nichos donde la caída en la demanda sea menor y recuperar el mercado doméstico y algunos nichos de mercado que antes estaban abastecidos digamos por China o los países asiáticos. A lo mejor ahora pueden suplirse, gracias al estímulo que da una moneda más depreciada, por la producción doméstica.

Este tipo de reconversiones son parte del desafío de los empresarios. El otro es simplemente amarrarse los cinturones y bajar los gastos esperando a que la situación se normalice.

Cuando hay restricciones fiscales, ¿qué tanto conviene enfocarse en hacer mejoras en productividad?
Es un tema complicado en el cual tenemos que ser cautelosos. La mezcla apropiada de política fiscal, política monetaria y estímulos para mejorar la productividad, varía de país a país.

Un país centroamericano, por ejemplo, tiene muy poco espacio para tener política monetaria contracíclica, porque tienen sistemas cambiarios menos flexibles, están más integrados al mundo y tienen economías domésticas más pequeñas. Ahí uno tiende a pensar que si hay un énfasis, habría que ponerlo en el lado fiscal y preguntarse hasta qué punto hay espacio para endeudarse prudentemente con las multilaterales sin poner en riesgo su viabilidad en el mediano plazo.

En países como Colombia, yo veo cierto espacio para la política monetaria contracícilica. Colombia ha recuperado su autonomía monetaria gracias a un manejo apropiado de su marco monetario, a mayor flexibilidad cambiaria y a que tiene menores problemas de descalces de monedas. Estas tres cosas hacen que en países como Colombia, México, Chile, Perú o Brasil hayan recuperado autonomía monetaria.

Como el mundo está entrando en una etapa en la que las presiones inflacionarias son relativamente bajas, o inexistentes, me parece que los países que han recuperado la autonomía monetaria la puedan usar.

Estos países deben que ser prudentes con su lado fiscal. Porque no todos hemos sido bien disciplinados en el pasado. Entonces no todos los países han podido crear el espacio fiscal para poder ahora manejarse con ahorros construidos en la época de los buenos tiempos. O algunos países no han logrado bajar su endeudamiento apropiadamente o tienen muchas rigideces en el gasto.

Pero dentro de lo que es posible, evitar contracciones excesivas en el gasto público me parece razonable siempre y cuando uno tenga el espacio para financiarlo. Porque los ingresos se nos van a caer. Entonces el problema está en saber en cuánto corto los gastos.

Muchos países no van a tener espacio para aumentar los gastos con respecto a los que planeaban, porque la caída de los ingresos va a ser significativa. Entonces deberían tratar de evitar recortes excesivos en el gasto.

Pero también está el tema de optimizar la composición del gasto. Poner más énfasis en las cosas que puedan mejorar la productividad y la capacidad de rebotar una vez que esta tormenta pase. Esto pasa por los temas de mejorar el entorno para hacer negocios y también por temas básicos de infraestructura, telecomunicaciones, puertos, vías, que permitan tener sistemas económicos más aptos para generar la actividad económica.

Pero también hay que recordar la política social. Latinoamérica ha hecho ganancias enormes en los indicadores sociales en los últimos diez años. Los índices de salud, de nutrición, de mortalidad infantil, de educación, han ido mejorando. El riesgo que tenemos ahora es que si la crisis dura mucho y nos vemos obligados a recortar mucho el gasto público, puede haber reversiones importantes en esas ganancias. Parte del desafío es la recomposición del gasto para proteger ciertos logros en materia social.












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