| 11/8/2015 12:05:00 AM

Las entidades de crédito colombianas afrontan el desafío digital

Brett King, quien dio la conferencia inaugural en el pasado Finpyme que tuvo lugar en Medellín y es autor de “Breaking Banks”, señala que el cambio en experiencias en pagos, para realizar adquisiciones y formas de realizar promociones para clientes es la verdadera revolución digital.

En Colombia, solo el 18,7% de los comercios aceptan pagos con tarjeta, si se tienen en cuenta los cerca de 940 mil establecimientos inscritos en Confecámaras.

En consecuencia, los 22,5 millones de colombianos que salen todos los días a los comercios a realizar sus compras con tarjeta, al no tener aceptación, deben provisionarse de efectivo. Aumentar la penetración de sistemas que acepten tarjetas de crédito resulta “un reto enorme si se tiene en cuenta que en países como Colombia más del 85% de las transacciones se realizan con efectivo”, puntualizó Humberto Guihur, Gerente General de Visa en Colombia.

Situaciones como esta han influido en que el Banco de Bogotá expandiera su estrategia multicanal. Con ella los servicios financieros de sus clientes, buscan ser ágiles, rápidos y seguros, y para ello lanzó la nueva aplicación Token Móvil, herramienta que permite inscribir cuentas para hacer transferencias, realizar pagos de facturas, y actualizar datos en internet.

Pero la necesidad de modernizar los medios de pagos y poner al país en la era digital es tanto local como internacional. En recientes días Davivienda y PayPal presentaron la alianza que le permitirá a las pymes colombianas acceder a un mercado de 169 millones de clientes en 204 países del mundo para recibir giros o realizar transferencias.

El asunto es tendencia mundial y buscan penetrar nuevas segmentos de la población.

De acuerdo con un reporte de Accenture, el año pasado, la industria de la tecnología financiera atrajo más de US$ 12.000 millones en inversión de capital de riesgo, para el desarrollo de herramientas que permitan que individuos de escasos o medianos recursos así como de pequeñas y medianas empresas (PYME) acceder a servicios financieros y recursos. En los primeros seis meses de 2015 consiguieron US$ 13.000 millones para el mismo propósito.

Dentro de poco unas 100 startups de12 países, principalmente de Colombia (33%), Argentina (21%) y Chile (10%), se reunirán para presentar soluciones de pagos digitales o al menos ese el caso del 43% de las startups aplicantes a FINNOSUMMIT Challenge según Fermín Bueno, organizador del mismo.

También es claro que los millennials de América Latina suman más 160 millones o casi, un 30% de toda la población de la región. Estos nativos digitales, nacidos en la era de los medios sociales, representan un segmento de mercado importante para las instituciones financieras, y deben ser abordados a través de tecnología inteligente.

El acceso a servicios financieros resulta aún más fundamental en las áreas rurales. Según Asomicrofinanzas los municipios rurales en 2014 presentaron 516.032 operaciones de crédito por un monto  $2 billones de pesos por lo que “hay que convertir a todas las organizaciones de microfinanzas del país, en centros territoriales de banca de inversión rural con profesionales de la ingeniería agronómica, las ciencias económicas, administración y finanzas”, según Carlos Gustavo Cano Codirector del Banco de la República.

Las cooperativas y los bancos pequeños o las entidades de microfinanzas “en realidad, se enfrentan al mismo problema que los grandes bancos: los consumidores de todo tipo están empezando a exigir la misma agilidad que obtienen como usuarios digitales de todos sus proveedores de servicios, incluidos los financieros”, según  Martín Naor, CEO de Bankingly en Estados Unidos. A su vez se e prevé un total de 219,9 millones de usuarios en el 2018 comenzarán a exigir cada vez más la misma comodidad e intuitiva facilidad de uso en sus servicios financieros que aplicaciones como Facebook en sus comunicaciones.

A las entidades tradicionales les están saliendo nuevos competidores. 

No se trata sólo de tener medios de pagos más modernos y agiles o de poder promover billeteras digitales. También los mercados electrónicos de crédito en que se juntan inversionistas y deudores a través  de plataformas digitales para realizar operaciones de crédito lejos de los canales tradicionales y la regulación vigente. Según la Universidad de Cambridge junto con Ernst and Young, este tipo de operaciones en China, Estados Unidos y Europa pasó de sumar casi US$7.000 millones en 2012 a US$50.000 en 2014 y en 2016, solo en Estados Unidos; podría representar cerca de US$33.000 millones. 

¿Por qué no desarrollaron los bancos un Apple-pay? Se pregunta Brett King para responder que por un sentimiento equivocado de seguridad en que la competencia estaba restringida y había por regulación fuertes barreras de entrada. Conceptos y circunstancias que la tecnología está ahora desafiando. Los bancos tienen que olvidarse de que el cliente debe ir a buscar la banco porque las nuevas plataformas buscan a los clientes.

Para este experto, Uber por ejemplo generó una fuerte bancarización de un servicio cuyo pago era en efectivo y por fuera de las transacciones que se registran formalmente en la economía. Pero los bancos no comprendieron rápidamente como oportunidad por su visión restringida, agrega.

King predice que después de tratar de bloquear estas nuevas formas y versiones de potenciales competidores, los bancos tendrán que aliarse con las empresas emergentes y tecnológicas, trabajar conjuntamente para desarrollar nuevas formas de trasformar la banca y las alternativas financieras de sus clientes. La velocidad del cambio a su vez será cada vez más vertiginosa porque para generar las experiencias y trasformaciones necesarias para competir solo se podrá usar la última tecnología disponible.

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