| 2/13/2012 7:00:00 AM

Las cuentas del secretario de Hacienda de Bogotá

¿De dónde saldrán los $14 billones que se estiman para el mandato de Petro?. El secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, habló con Dinero.com sobre ese tema, así como del proyecto de modernización de tributos y el futuro de obras como el Metro. Aseguró que la fusión de la EEB, Eaab y ETB es un mito.

El secretario de Hacienda de Bogotá, Ricardo Bonilla, tiene un gran reto por delante: tener los recursos suficientes para poder cumplir las promesas que hizo Gustavo Petro durante su campaña.

Al ser pieza fundamental en la elaboración del programa del actual alcalde, Bonilla sabe muy bien cuáles son los retos que asumió y planea la forma cómo conseguirlos. Sin embargo, algunos requieren el visto bueno del Concejo de Bogotá y del Congreso de la República, lo que le podría dañar el “caminado”.

No obstante, por el momento se encuentra “ordenando la casa” y como es habitual en los primeros meses del año, los recursos que maneja son los que le dejó la anterior administración.

Al llevar cerca de un mes y medio al frente de la Secretaría de Hacienda es difícil dar resultados contundentes sobre su gestión. Sin embargo, ya tiene retos como el Plan Nacional de Desarrollo, el cual contiene todos los proyectos que se manejarán durante los próximos cuatro años y debe ser aprobado por el Concejo de Bogotá antes del 30 de mayo.

¿Cómo encontró la Secretaría de Hacienda?

La cultura tributaria de los bogotanos es buena, pero puede ser mejor. Hay unos problemas heredados: la desconfianza de los ciudadanos debido a proyectos que no se han llevado a cabo; la evasión y la mora

¿De cuánto es la evasión?

Bogotá recauda $2,5 billones en promedio por ICA, si hay una evasión del 10% estaríamos hablando de más o menos de $250.000 millones. Pero si hacemos la estimación para todos los impuestos, la cifra puede estar entre los $400.000 y $600.000 millones al año. El problema es que faltan controles y todavía hay un segmento de la economía que se desarrolla en actividades que mueven mucho dinero, pero no están reportadas en las entidades financieras. A su vez, no reciben tarjetas débito, ni de crédito, ni cheques como lo son: San Andresito, Corabastos, así como algunos restaurantes y hoteles.

¿Y la mora?

Bogotá tiene una mora acumulada de $2,3 billones que está compuesta por los impuestos dejados de pagar (cerca de $800.000 millones), sanciones e intereses. Esta administración no va a promover amnistías porque ya las ha habido antes. Además, la mayoría de los deudores no son los pobres, sino los que tienen con que pagar.

¿En qué va el Metro?

Está prácticamente parado y hay que revitalizarlo, pero sin afanes. El acuerdo con el Banco Mundial es conformar un equipo negociador y empezar a negociar los términos en los cuales ya se recibieron propuestas para empezar a hablar con los proponentes. De acuerdo con eso, se podría esperar que en un término de tres a cuatro meses se haya definido con el Banco Mundial la ruta critica y se puede hablar de mirar el contrato de estudios técnicos (que pueden demorar año y medio) para firmar. Las obras como tal hasta se darían hacia el 2015.

¿Cómo va el Plan Nacional de Desarrollo?

El 29 de febrero tenemos que entregar el Plan de Desarrollo a discusión al Concejo Territorial de Planeación y éste tiene todo marzo para hacer comentarios. El 30 de marzo nos lo debe devolver y tenemos todo abril para incluir las sugerencias. Nosotros le entregaríamos al Conejo de Bogotá el Plan el primero de mayo y ellos tienen hasta el 30 de mayo para su discusión y aprobación o no. De no hacerlo saldría por decreto. El punto más neurálgico será el cupo de endeudamiento porque solo lo puede aprobar el Concejo. Calculamos que los proyectos para los próximos cuatro años costarán alrededor de $14 billones, pero puede ser más.

¿De dónde saldrán las fuentes de financiación?

De tres partes principalmente: impuestos, transferencias de la Nación y deuda. En primer lugar vamos a trabajar con los ingresos que normalmente recibe Bogotá.

¿Los bogotanos pueden esperar aumentos en los impuestos?

No, lo que pueden esperar es una simplificación de procesos y mejora de trámites, lo que ayudaría a aumentar el recaudo. Este es el proyecto más ambicioso que vamos a llevar al Concejo y lo tenemos más o menos elaborado. Queremos hacer una modernización tributaria que nos permitirá tener unos ingresos adicionales que en el mejor de los casos serían $200.000 millones anuales, es decir, $800.000 millones en el período adicionales por el lado de impuestos.

Por ejemplo, en ICA para pequeños contribuyentes pasaría de ser pagado bimestralmente a una vez al año. Esto lo estamos estudiando actualmente para saber que nos representa en flujo de caja.

¿Qué va a pasar con el impuesto predial?

Muchos predios están mimetizados en estratos de dos, tres o cuatro y corresponden a propietarios con mayor capacidad de pago. La propuesta para el Concejo es utilizar uno de los dos factores con los que se líquida el predial que son el estrato y avalúo. Estamos pensando que se utilice sólo el avalúo y no el estrato. Esto causará que en algunos casos algunas personas tendrán que pagar más y otras menos.

¿Qué más contemplan?

Sumado a esta modernización de impuestos, vamos a hacer un uso más óptimo de los recursos de la ciudad. Hoy Bogotá tiene un presupuesto de $11 billones y se estima que el 85% son gastos recurrentes. Es decir, nos quedan $1,5 billón anuales y para el periodo $6 billones para inversión. Estamos haciendo un proceso que graciosamente hemos llamado liposucción, que es identificar si todos esos gastos son necesarios. Si somos optimistas podemos disminuir ese 85% a 82% o 83%. Cada punto adicional representa $100.000 millones al año. Si fueran tres puntos obtendríamos $300.000 millones al año y $1 billón en el periodo para hacer inversiones.

¿Y por deuda cuánto esperan?

Esperamos que sean unos $4 billones, pero pueden ser más. De éstos, en su mayoría serían para financiar el Metro y Transmilenio. La prioridad será contratar créditos con multilatelares porque son más baratos y sólo presta para proyectos específicos. En segundo lugar, haríamos una emisión de bonos gracias a que hay buena calificación. El resto lo esperaríamos de las contribuciones de la Nación para proyectos conjuntos, es decir, que efectivamente la Nación nos financie el 70% del Metro y no el 55% como lo está proponiendo hoy.

¿Qué pasó con las regalías?

Bogotá sale castigada. No tendrá regalías porque tiene el menor porcentaje de pobres. Hoy el 9% tiene las necesidades básicas insatisfechas, lo que significa tener 700.000 personas en esta situación (esto es la población sumada de Ibagué y Neiva). De todas formas, serían recursos por $100.000 millones en el mejor de los casos al año que no ayudarían mucho.

Además de la modernización tributaria, ¿Qué otras propuestas tienen?

Es hora de repensar cómo es la estructura de las finanzas territoriales. Bogotá entrega 5% del PIB en impuestos y la Nación le devuelve medio punto en transferencias y medio punto cuando financia proyectos con la ciudad. Es decir, nos devuelve 1%. Bogotá está financiando todo el Sistema General de Participación del país. Necesitamos otro 1% del PIB, para tener en total un 2%.

¿Esto lo incluirían en la reforma tributaria que va a presentar el Gobierno en marzo?

El director de la Dian, Juan Ricardo Ortega, me dijo que no iba nada territorial en este proyecto, pero el ministro del Interior me dijo recientemente que sí.

¿Qué va a haber en educación dentro del Plan Nacional de Desarrollo?

En el programa propusimos que vamos a llevar 170.000 niños nuevos a una atención integral (nutricional, estimulación temprana, etc). El reto es grande si se tiene en cuenta que en los dos gobiernos anteriores, el primero llevo 12.000 y el segundo 17.000 en cuatro años. De esta manera, hay necesidad de organizar 1.000 jardines (170 niños por jardín).

Además, crearemos la jornada única. Esto significa llevar un millón de niños de la educación pública de jornadas de 30 horas a jornadas de 40 horas. Por esto, requerimos construir 100 colegios cerca de donde viven los niños. Por último, vamos a ampliar la oferta de educación superior.

¿Y en vivienda?

La meta es construir 72.000 viviendas de interés prioritarios, es decir, para los más pobres.

En infraestructura queremos evitar tragedias anunciadas: deslizamientos e inundaciones. Hoy 14% de viviendas están en zonas inundables.

¿En movilidad qué van a incluir?

El Metro Ligero comienza a tener estudios. Ha habido sinergias entre el Gobierno y la gobernación de Cundinamarca para hacerlo. Por esto, hay que reformular el proyecto de la séptima sin apremios. El Metro Ligero conectará todo el occidente de la Sabana con la capital e irá por el actual corredor férreo que está habilitado desde Zipaquirá hasta el norte de Bogotá. De esta manera, pasaría por la carrera séptima y llegaría hasta la Estación de La Sabana, para desde punto dirigirse hacia Fontibón y llegar hasta el municipio de Facatativá.

Así mismo, vamos a hacer las troncales de la Boyacá y la 68 de Transmilenio. Según el plan, toda la ciudad debería estar llena de troncales en 2015. La de la 26 no era la tercera troncal. De otro lado, la ALO nunca estuvo dentro de nuestros planteamientos.

¿En salud qué van a presentar?

Las universidades públicas deben tener hospitales universitarios para practicar. Por esto vamos a fortalecer la red de hospitales públicos. Además, vamos a recuperar el San Juan de Dios.

¿Qué pasó con la fusión de la ETB, EEB y Eaab?

La fusión es un mito. Si eventualmente se hiciera tendrá que pasar mucho tiempo y vencer restricciones jurídicas. Lo que siempre se dijo es trabajar hacia una holding, organizar sus sinergias y definir inversiones en beneficio de la ciudad porque hoy hay inversiones descoordinadas. Por ejemplo, utilizar redes conjuntas.

¿Van a bajar las tarifas para los usuarios?

Si se hacen economías de escala en las tres compañías, se pueden reducir costos, esto podría trasladarse a las tarifas de los bogotanos.

¿Le van a cortar las alas al plan de expansión de la EEB?

No. Lo que planteamos es que las inversiones de la EEB no las hagan todas con recursos propios, ni con deuda, sino que busque un socio o un aliado que también ponga recursos.

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