| 7/28/2009 12:00:00 AM

La revaluación del peso no es sostenible

En Bancolombia piensan que el peso no puede revaluarse mucho más y que retornará a su senda de devaluación ¿Esperanza para los exportadores? En el corto plazo el peso no se devaluará, advierte el jefe de inversiones del Compass Group.

El Bancolombia, el banco que maneja cerca del 40% del mercado cambiario nacional, no cree que la revaluación del peso contra el dólar sea sostenible, porque sus orígenes no tienen sustento en el desempeño de la economía local.

El argumento lo justifica el economista jefe del banco, Daniel Niño. Menciona, por ejemplo, que las exportaciones colombianas se contraen 17%, y las no tradicionales lo hacen un poco menos - 10% en valor, pero 20% en volumen -. Dice que las remesas caen casi 11% y recuerda que la inversión extranjera cae 12%. En particular, dice, la inversión diferente a hidrocarburos y minería cae 57% frente a julio de 2008 y 51% frente a julio de 2007.

Con estas evidencias de debilidad económica, afirma que “el panorama que explica la revaluación como un proceso producto de una economía sana, prospera y equilibrada está lejos de ser una realidad”.

Añade algunos elementos adicionales para demostrar la debilidad, como que la industria se contrajo 8% en el primer trimestre y la inversión cayó dos trimestres consecutivos. “Poco puede decirse de avances en productividad y competitividad”, afirma.

También menciona el mal resultado en el empleo urbano. La tasa de desempleo nacional en mayo fue de 11,7%, superior a la de 10,8% del mismo mes del año pasado. El economista señala que esta cifra preocupa porque afecta los niveles de ingreso y de ahorro para el país.

Pero adicionalmente el entorno económico colombiano se enturbia más por efecto del deterioro comercial con Ecuador y con lo que llama “la suerte incierta con Venezuela”.

Por estas razones, el Bancolombia considera que el dólar podría cerrar el 2009 en $2.231. El lunes la divisa en el mercado interbancario terminó el día en $1.979.

El Banco de la República podría incluso favorecer el movimiento hacia la depreciación del peso si, como se empezó a rumorar en el mercado financiero, rebajan sus tasas de interés de intervención.

Un pronóstico difícil
A pesar de todo lo anterior, para Felipe Gómez Bridge, jefe de inversiones del Compass Group, en el corto plazo no habrá presiones para que el peso se devalúe. “Por ahora van a seguir entrando dólares de inversiones. Unos de inversión directa que ya estaban pronosticadas y otros de colombianos que se están financiando en dólares como EPM”, dice. Además, por lo pronto, señala, no hay una gran presión compradora de dólares que haga subir su precio.

En el mediano plazo concuerda con la visión general de Daniel Niño. “Hay unos elementos que van a desaparecer”, afirma. El primero de ellos son los dólares de inversión directa. “Es difícil que se mantenga el mismo ritmo de entrada de estas inversiones”. Otro elemento es el diferencial de tasas de interés que ya virtualmente no existe. “Con los datos de inflación que tenemos hasta ahora y este mes puede bajar la inflación - tal vez duro por un efecto estadístico -, es posible que el Banco de la República vea un espacio para bajar más las tasas, con lo que desaparecería el diferencial entre Estados Unidos y Colombia”, estima.

El tercer elemento que desaparecerá será la estabilidad política. “Algo de incertidumbre se generará este año y por eso habrá personas que quieran tener algo de exposición en dólares para cubrirse de todo esto”, añadió.

Con esto en mente, le parece lógico esperar que haya una tendencia a la devaluación. “Con interrogantes en el tema fiscal y el político y las tasas de interés bajas, la gente va a querer diversificar su riesgo”, añade. Sin embargo, el momento en que este fenómeno empiece a aparecer no es del todo claro. Podría ser ya o el año entrante, ilustra Felipe Gómez.

Pero en lo que no concuerda el escenario de Compass con el de Bancolombia, es que los primeros son más cautos con su pronóstico sobre el nivel del dólar. “Es difícil atinarle al nivel y al cuándo hay incertidumbre”, señala. De un lado habría una devaluación seria su por ejemplo, el FMI cambia sustancialmente su opinión frente a Colombia. El país tiene un cupo de crédito de US$10.000 millones que da mucha tranquilidad en el frente cambiario. “Pero esa es una plata que le prestaron al Presidente Uribe y al ministro Zuluaga. Hay que ver si sigue el apoyo si cambian las cosas”, explica.

Por el otro lado, menciona la posibilidad de que haya una revaluación si suben de nuevo los precios de los bienes básicos, en especial los del petróleo. “Si el petróleo llega a los US$100, que no es muy probable pero es posible, no habría política que valga, nos revaluaríamos”, concluye.

En conclusión, es posible que la devaluación regrese, pero no habría signos que hicieran pensar que esto ocurrirá de inmediato. Además el debate entre los expertos muestra lo difícil que es predecir el comportamiento de las monedas en el mundo. Por ahora parece que el cambio viene. Cuándo y en cuánto es la incógnita del millón.

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