| 10/30/2008 12:00:00 AM

La primera bolsa de diamantes de América Latina se ubicará en Panamá

El pronunciado y sostenido crecimiento económico, la estratégica ubicación en la región, el fuerte sistema bancario y tener el dólar como moneda oficial fueron los factores decisivos para definir la ubicación de la primera bolsa de diamantes de Latinoamérica

La bolsa de diamantes de Panamá (PDE, por sus siglas en inglés) es un hecho. Será la No. 29 del mundo y la primera en instalarse en la región latinoamericana. La PDE hará parte del selecto grupo de bolsas en el mundo pertenecientes a la Federación Mundial de Bolsas de Diamantes (WFDB, por sus siglas en inglés) y será el punto de encuentro de los negocios de piedras preciosas y las joyas en la región. La bolsa permitirá regular el mercado de comercio de diamantes y piedras preciosas en la región, funcionará en un edificio de 50 pisos de altura y se estima que el valor de su construcción ascienda a US$200 millones. “Contaremos con 300 oficinas en un complejo que contará con un hotel y una amplia zona comercial donde se instalarán los más importantes almacenes de joyas de todo el mundo”, afirma Erez Akerman, presidente de la PDE.

De otro lado, Avi Paz, presidente de WFDB explica que la decisión se tomó luego de evaluar la estabilidad económica y política del país en la región latinoamericana y su excelente ubicación geográfica. Esta es la primera bolsa del mundo en llegar a Latinoamérica y se espera que en poco tiempo sea de tanta importancia como la bolsa de Dubai. Paz dice que “la PDE generará alrededor de 3.000 empleos directos y más de 10.000 indirectos, además de las oportunidades de negocio propias de este mercado” y se estima que la bolsa produzca US$10.000 millones de ingresos anuales extra para el país centroamericano por ganancias del comercio de piedras preciosas.

Además, se espera que sectores como el turismo se dinamicen con la entrada en operación de la PDE por la cantidad de gente que la visitará para hacer sus transacciones en América latina. A este respecto, Akerman agrega que “en Panamá es más fácil hacer negocios con los residentes en Latinoamérica porque aunque en estados Unidos hay tres bolsas, ubicadas en Miami, los Ángeles y Nueva York, elementos como las barreras a la entrada de personas en el país del norte ponen límites a que se incremente el sector. Por último, la facilidad y confianza de poder transar en el idioma preponderante en la región y emplear el dólar como moneda local hará que la gente que haga negocios en panamá se sienta como en casa, lo que además acarreará enormes beneficios al sistema financiero local.

El País, que en los últimos años ha crecido a tasas promedio de 10% y que espera un crecimiento de su PIB del orden del 7% para 2009 se beneficiará además de contar con uno de los edificios más llamativos de la región. El terreno en el que será construido contará con espacios para parques y otras edificaciones como el hotel que se construirá, amplias calles y disponibilidad de parqueaderos. Además, se encuentra a una distancia equidistante entre el aeropuerto y el centro financiero de ciudad de Panamá.

Pero además de representar esta inversión un nuevo motor de desarrollo para el vecino país, es de destacar que la WFDB y la PDE hacen parte del Proceso Kimberley (KP, por sus siglas en inglés), una iniciativa conjunta de gobiernos, la industria del diamante y la sociedad cobol para crear un sistema de control que ayude a erradicar los movimientos ilegales de estas piedras preciosas. Esto es importante no solo para el caso de los diamantes, motor de actividades ilícitas en diferentes países del mundo por el control que de las minas ejercen diversos grupos terroristas que aprovechan su comercio para proveerse de armas, sino también para productores de otras joyas preciosas, como en el caso de los esmeralderos colombianos.

“Por qué enviar las esmeraldas colombianas a otro lado si Panamá está tan cerca”, con estas palabras, Haviv Aviad, director ejecutivo de la PDE, plantea la enorme oportunidad que representa esta bolsa latinoamericana para la producción de piedras preciosas en Colombia. Aviad explica que aunque ha habido acercamientos con los productores colombianos de esmeraldas y hay algunos negocios en curso, este es un negocio que en el país adolece de regularidad, lo que no es deseable porque como pasó hace un par de años, “la ilegalidad en el comercio hizo que los precios se enloquecieran”, agrega Aviad y afirma que “en Panamá los vamos a organizar para que sea legal”.

Esta es una gran oportunidad para el sector esmeraldero colombiano y para los joyeros de país, que es uno de los más fuertes de Latinoamérica, como lo reconoce Akerman. Eli Izhakoff, presidente del World Diamond Council, declara que “en el mundo hay un enorme número de personas esperando poder comprar esmeraldas pero que no se atreven por las irregularidades presentes en el sector y por miedo a viajar a Colombia”. Esta es una importante oportunidad para que los colombianos interesados en legalizar el negocio de las esmeraldas saquen provecho de la cercanía de la bolsa de Panamá y se acojan a altos estándares de producción, lo que les permitirá negociar con un gremio que maneja patrones tan altos como los exigidos por el KP.




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