| 1/17/2014 12:00:00 PM

La deflación, ¿a las puertas de la zona euro?

El BCE y algunos economistas no creen que la zona euro vaya a caer en la deflación, aunque sí auguran un periodo prolongado de inflación baja, mientras el FMI y otros expertos alertan del riesgo de parálisis económica duradera.

La oficina europea de estadísticas ofreció un nuevo elemento para el debate que se prolonga desde hace meses y que se está convirtiendo en batalla ideológica. Eurostat anunció que los precios subieron el pasado año un 0,8%. Un nivel muy bajo si se compara con la meta del 2% que se ha fijado el Banco Central Europeo para la inflación. Como no podía ser de otra forma, ha sido un banquero alemán el que ha rechazado que haya riesgo de deflación, una espiral infernal de caída de precios y salarios, que provoca una parálisis económica.

El riesgo de ver la zona euro caer en la deflación es "limitado", dijo el presidente del banco central alemán Jens Weidmann, que también ocupa un sillón en el directorio de gobernadores del BCE. "No está vinculado tanto al hecho de que las previsiones actuales de inflación a largo plazo están sólidamente ancladas en torno al 2%", dijo, sino a que "sobre todo, estamos en una fase de recuperación, lo que va a subir poco a poco el ritmo de la inflación".

Weidmann es producto del pensamiento alemán, que considera la inflación como el peor azote de la economía. La desbocada inflación de los años 1920 en Alemania propició la llegada al poder del nazismo. Pero Weidmann no está solo. El presidente del BCE, el italiano Mario Draghi, tampoco ve un peligro inminente de deflación que necesite una acción urgente de la institución.

El espectro de Japón y sus quince años de deflación
En cambio, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, advirtió el miércoles de los "riesgos crecientes" de deflación y alertó de las "consecuencias desastrosas que tendría para la recuperación", por lo que instó a la movilización general contra este "ogro que tiene que ser combatido". El caso de Japón, cuya economía lleva una quincena de años en estado comatoso, está en la mente de los que temen este fenómeno. Y aunque los precios registraron en noviembre su mayor subida en cinco años, todavía es pronto para cantar victoria.

Algunos economistas como Holger Schmieding, del Berenberg Bank, consideran este temor "exagerado" y prefieren subrayar el impacto positivo que tiene para los consumidores la desaceleración de la inflación, y en particular la mejora del humor de los mercados. Christoph Weil, del Commerzbank, asegura por su parte que la última desaceleración de la inflación en la zona euro se explica sólo por factores excepcionales de tipo fiscal.

En cambio, Isabelle Job-Bazille, del Crédit Agricole, no comparte este optimismo. Porque "no basta basarse en las previsiones de inflación a medio plazo", de las que habla el BCE y que efectivamente predicen una subida de los niveles por encima de la zona de peligro, a cerca del 2%. Para la economista, el riesgo es que no se vea venir la deflación y nos percatemos de que ya está ahí una vez que se haya instalado.

Job-Bazille considera que "lo más extraño es que sólo surja este interrogante ahora, ya que la estrategia europea es profundamente deflacionista", con la carrera que han emprendido todos los países hacia la austeridad y la competitividad, lo que sin duda repercute en los salarios y en los precios. "No es una estrategia muy cooperativa", lamenta.


Afp/D.com
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