| 5/24/2012 6:00:00 AM

Jóvenes desconectados de las demandas del mercado laboral

Habilidades interpersonales como la responsabilidad, la comunicación y la creatividad son las destrezas que actualmente pide el mercado laboral, pero muy pocos las reúnen. La tasa mundial de desempleo juvenil para 2012 continúa estancada en el mismo nivel que alcanzó en lo más alto de la crisis.

En un estudio realizado a empleadores de la región, solo el 12% declaró no tener dificultades para encontrar las habilidades que su firma busca al contratar a trabajadores jóvenes.

Las proyecciones muestran que 12,7 por ciento de la fuerza de trabajo juvenil del mundo estará sin empleo este año, una tasa que permanece invariable desde el punto más álgido de la crisis en 2009, y un poco superior al 12,6 por ciento del año pasado, afirma el informe.

La tasa sería aún más alta si se consideran aquellos que – con frecuencia desmotivados por la falta de perspectivas – abandonan o posponen la búsqueda de trabajo. Este ajuste situaría la tasa mundial de desempleo juvenil en 13,6 por ciento en 2011.

A escala mundial, se estima que habrá cerca de 75 millones de jóvenes desempleados de entre 15 y 24 años en 2012, un incremento de aproximadamente 4 millones desde 2007

Basado en dos encuestas, el estudio del BID: “Desconectados - Habilidades, Educación y Empleo en América Latina” señala una gran brecha entre las habilidades que se aprenden en la escuela y lo que necesita y pide el mercado laboral para jóvenes que terminan la secundaria en nuestra región.

La primera encuesta consta de entrevistas a más de 6.200 jóvenes entre los 25 y los 30 años de edad en Argentina y Chile. Cerca de 1.200 empresas en Chile, Argentina y Brasil respondieron a una segunda encuesta sobre demanda de habilidades, en sectores que por lo general demandan trabajadores egresados de secundaria.

Estas son las primeras encuestas de este tipo en América Latina. Miden la importancia de las habilidades cognitivas frente a las habilidades socioemocionales, y el peso relativo que le asignan a cada una las empresas a la hora de contratar jóvenes.

La investigación del BID documenta un sistema educativo en América Latina y el Caribe que ha mejorado en cobertura, pero no en calidad ni en herramientas que estimulen a los estudiantes a terminar sus estudios.

Asimismo revela una importante disminución de los salarios de relativos un trabajador graduado de secundaria, niveles de desempleo históricamente altos, participación laboral baja y estancada, salarios prácticamente sin crecimiento en tres décadas e informalidad en aumento. Estos indicios muestran que la situación laboral de los jóvenes es peor en la actualidad, especialmente para jóvenes con educación media.

De acuerdo con las encuestas, más de la mitad de las empresas entrevistadas le dan prioridad a las habilidades socioemocionales o blandas, relacionadas con la personalidad.

Las empresas asignaron, en promedio, 55 puntos a este tipo de habilidades, frente a los 30 puntos que le otorgaron a las destrezas de conocimiento y sólo 15 puntos a aquellas que reflejan conocimiento técnico de las labores a realizar conocidas como específicas.

Cerca del 80 por ciento de las empresas reportan que las destrezas más difíciles de encontrar son las que tienen que ver con comportamiento, como la empatía, la adaptabilidad, la cortesía, la responsabilidad y el compromiso, entre otras.

El estudio señala que los individuos más educados muestran mejores habilidades tanto por el lado cognitivo como el socioemocional, con lo cual es imperativo los jóvenes terminen la escuela. Más del 40% de los adolescentes en América Latina no terminan sus estudios secundarios antes de los 24 años.

Aún así, al menos un 30% de las empresas considera que la formación recibida en la escuela secundaria no es suficiente para desempeñarse en las tareas requeridas.

Según Marina Bassi, especialista en educación del BID e investigadora del estudio “hoy, los jóvenes en la región que deciden buscar trabajo después de terminar la secundaria, arrancan en desventaja. Lamentablemente la escuela no les entrega las herramientas que el mercado laboral les pide y enfrentan una realidad en la que no pueden avanzar”.

Para ayudar a revertir esta situación, el estudio recomienda crear un ámbito de intervención de la escuela más amplio, que integre el desarrollo de habilidades socioemocionales, reformando no sólo el contenido curricular sino también las prácticas pedagógicas con este objetivo.

Los autores proponen introducir mecanismos que vinculen las escuelas al entorno, especialmente al ámbito productivo. Recomiendan usar sistemas de evaluación e información alineados con las habilidades que se busca desarrollar, no sólo conocimientos académicos sino también habilidades socioemocionales relevantes para el desarrollo en el trabajo y en la vida.

Por último, el estudio sugiere que los sistemas educación se enfoquen en asegurar que los maestros estén bien preparados y que tengan esquemas de incentivos consistentes con los logros que exigen las metas planteadas.




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